4 de diciembre 2003 - 00:00

Un desconocido y nuevo grupo piquetero debutó paralizando durante 6 horas la Capital Federal

La nueva realidad argentina es asumir que llegar a la casa, al trabajo o a una cita le puede demandar 8 horas. La gente putea, luego habla por los móviles, se baja, estira las piernas, charla con otros encerrados. Es hora de crearles entretenimientos (¿quizá televisores aéreos colgantes?) a miles de automovilistas aprisionados en embotellamientos de tránsito, a peatones que en vano esperan sus colectivos, taxistas que se pierden el sustento del día por no andar. Además, deberían proliferar más los vendedores ambulantes, porque pasar horas así genera apetencias. Eventualmente colocar botiquines, tubos de oxígeno y frascos de suero en motos acondicionadas para que puedan atender temas de urgencia filtrándose entre tantos vehículos inmovilizados. Desde ya, poder tomar la presión por casos de exasperación. Puede surgir la changa de «choferes para esperas por piqueteros». Los pesificados le dedican un cartel al grupo «Clarín» por haber sido enormemente beneficiado por la devaluación de fines de 2001, aunque todavía, pese a favorecerlo la «ley cultural», sigue muy comprometido. ¿Por qué no agregar alguna ironía sobre el famoso impulsor de la devaluación, De Mendiguren? ¿Por qué no acordarse de cuánto se benefició también Techint? «Día de la estafa», proclaman al 3 de diciembre de 2001, cuando se implantó el «corralito», que le atribuyen a Domingo Cavallo pero que fue un pedido expreso de otros alarmados por la huida de depósitos. ¿O no?

Un desconocido y nuevo grupo piquetero debutó paralizando durante 6 horas la Capital Federal
Dos grupos antagónicos aparecieron sorpresivamente en el complicado escenario de los conflictos sociales -sobre el cual el gobierno elude actuar-, provocando el mayor de los caos sobre la Capital Federal.

Llamativamente, el gobierno de Néstor Kirchner venció ayer su resistencia y decidió recibir a la CGT del «gordo» Rodolfo Daer, a quien le pidió que la central obrera actué como contención de los grupos piqueteros duros.

No es un dato menor que Kirchner se haya encontrado con Daer. Todo está vinculado con el contexto que hoy vive el país y cierto temor que genera en el gobierno la posibilidad de que los grupos piqueteros duros tomen definitivamente el control de las calles el próximo 20 de diciembre, cuando se cumpla otro año de los incidentes que culminaron en la caída de Fernando de la Rúa.

Pero, además, Kirchner está dolido aún por las expresiones del matrimonio Duhalde aconsejándole poner orden con los piqueteros, una situación que ya generó un distanciamiento, aunque hacia afuera se diga que se está en armonía.

• Muestra

Lo de ayer puede ser una muestra de lo que puede ocurrir si el gobierno persiste en sus dudas.

De la nada, una desconocida agrupación, Movimiento 29 de Mayo, decidió cortar el tránsito por la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Dock Sud, en reclamo de 500 planes de empleo para desocupados del sur del conurbano bonaerense. La «nueva agrupación» piquetera reúne a desempleados de las zonas de Avellaneda, Quilmes y Lanús.

De la protesta participaron unos 300 integrantes que durante seis horas bloquearon el tránsito hacia la Capital Federal y produjeron un enorme congestionamiento en la autopista.

La Policía Bonaerense y Gendarmería debieron montar un operativo para desviar el tránsito por la avenida Debenedetti, a la altura de Dock Sud. Sólo así se pudo aliviar un poco el tráfico ante la bronca de cientos de automovilistas que quedaron varados por el accionar desmedido del grupo de desocupados.

Muchos de ellos optaron por bajar de sus vehículos, convertidos en verdaderos hornos ambulantes por la temperatura que, a esa hora, superaba los 30 grados, producto del calor que irradiaba el pavimento.

Sólo después de pactar con el gobierno de
Felipe Solá (ver aparte) los desocupados permitieron el libre tránsito, pero a esa hora del día, la autopista se había convertido en un verdadero infierno con una interminable fila de autos circulando a menos de 10 kilómetros por hora.

• Consecuencia

Cuando los sufridos automovilistas-rehenes llegaron a la Capital Federal, debieron padecer otra gran protesta: la que protagonizaron los ahorrista que, a dos años de la instauración del «corralito» bancario, volvieron a tomar las calles con un ruidoso reclamo.

Comandados por el actor y productor teatral
Nito Artaza, los ahorristas enfilaron su marcha hasta la Casa Rosada, donde mantuvieron un ligero incidente con efectivos de la Policía Federal, cuando superaron las vallas de seguridad de la sede del gobierno central.

Unos 300 integrantes de la Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default (ADAPD) recorrieron la zona céntrica de la capital para reclamar a los bancos la devolución de los fondos que estuvieron atrapados en su moneda de origen, el dólar.

«Lamentablemente, esto es consecuencia de la impotencia de la gente al sufrir dos años con nuestros ahorros confiscados. La gente pierde la paciencia y se genera violencia. Yo lamento que esto ocurra»
, dijo Artaza mientras sus seguidores intentaban entrar por la fuerza en la Casa de Gobierno.

«Con cuánto habrán sobornado a los diputados, senadores y funcionarios del Ministerio de Economía para indemnizar a los bancos y estafar a los argentinos? No aprendieron nada del 20 de diciembre. Siguen jugando con la gente. Encima quieren detener los amparos judiciales que presen
tamos», se quejó el artista.

Artaza
añadió que solicitaron sin éxito 18 entrevistas a Néstor Kirchner, y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien deslizó que Artaza movilizaba esa cantidad de gente enojada por el enjuiciamiento del juez Eduardo Moliné O'Connor.

Las protestas se repitieron en otros puntos del país, como Mar del Plata, donde los ahorristas quemaron simbólicamente una torta gigante frente a un banco para recordar la creación del «corralito» por el entonces ministro de Economía,
Domingo Cavallo.

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