Una central de sindicatos más críticos de Kirchner
-
La Libertad Avanza: ruido entre la mesa política y el Congreso le cuesta $2,5 billones a Milei
-
Tras suspender la conferencia, Adorni visita a Milei en Olivos
El gastronómico Luis
Barrionuevo ayer, durante
una conferencia de
prensa, en donde anunció
una nueva división de la
CGT, creando una
paralela a la liderada por
Hugo Moyano.
Los números invitan a la confusión: «los luisitos» dijeron tener 605 congresales mientras en el Congreso se inscribieron 1.324. En total, por ley, los congresales son 1.716. La sumatoria de los declarados por uno y otro superan esa cifra. Magia de la matemática gremial.
En tanto, en cantidad de gremios, el barrionuevismo asegura tener 56 en sus filas. Por su parte, el moyanismo, más los «gordos», «los líberos» y grupos sueltos como la UOM y La Bancaria, anotó en Obras Sanitarias la presencia de 111 sindicatos.
La estadística, en estos casos, puede ser simbólica. Ayer Barrionuevo impidió la proclamación de Moyano y le generó un dolor de cabeza al gobierno que hizo lo imposible por lograr la unidad. De hecho, convenció a díscolos furiosos como Carlos West Ocampo.
De la CGT Azul y Blanca participan Juegos de Azar, Plásticos, Viajantes de Comercio, Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Trabajadores Químicos y Petroquímicos, Aeronavegantes, Trabajadores Viales, Personal de Seguridad, Empleados de la Industria Telefónica, Artistas de Variedades, Carga y Descarga, y Trabajadores del Papel y el Cartón, entre otros.
Aunque el propio Barrionuevo sostuvo que no será una central «opositora» al gobierno nacional, sus palabras fueron duras e hipercríticas respecto del comportamiento de la Casa Rosada. Trazó, intencionalmente, una diferenciación entre la Presidente y su esposo.
«Yo la conocí como una mujer capaz. No puede ser que la hayan llevado donde la llevaron todos los zánganos que tiene al lado», dijo sobre Cristina de Kirchner, a quien le recomendó que «empiece a gobernar ella», y que cambie el gabinete: «Que busque colaboradores capaces y no obsecuentes».
Sobre la disputa sindical, disparó contra el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el de Planificación, Julio De Vido. A ambos funcionarios los acusó de «apretar a los dirigentes para que acompañaran la reelección del compañero Moyano».
Pero, aclaró, «muchos dirigentes y trabajadores» no querían «la CGT de Kirchner ni la CGT de De Vido». Con el mismo tono, se autoelogió: «A mí me eligen los trabajadores».
Y tiró una perdigonada más, que enfocó directamente al ex presidente y actual jefe del PJ nacional: «La inmensa mayoría de los dirigentes fueron persuadidos por el ex presidente Néstor Kirchner al haber ido a la UOM».
Luego de esas parrafadas, desde la sede del gremio de Gastronómicos de la Capital Federal, Barrionuevo repitió -de todos modos- que la que encabezará no será una central «opositora» del gobierno porque fue «elegido por todos los argentinos».
Se contradijo con lo que había dicho al mediodía cuando amagó con impulsar, como parte del PJ disidente, armados electorales para enfrentar al oficialismo en las elecciones legislativas del año próximo y en la presidencial de 2011.
«Nosotros vamos a trabajar políticamente dentro de la mesa sindical alternativa para 2009 y seguramente para 2011»
«Crear espacios, ya sean de concejales, diputados o senadores», anticipó.




Dejá tu comentario