El delegado del rey Juan Carlos de Borbón y embajador de España ante la ONU, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, recibió ayer a los negociadores de la Argentina y de Uruguay para coordinar la forma en que desde hoy se discutirá el conflicto por las pasteras de Fray Bentos. Por el gobierno argentino, el diplomático habló personalmente con la embajadora Susana Ruiz Cerruti, la persona que desde hoy planteará la posición argentina en contra de la radicación de la pastera de Botnia.
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Para hoy, el emisario del monarca organizó, además, en su residencia un almuerzo compartido entre argentinos y uruguayos, en la búsqueda «por todos los medios posible», según su propia definición, de producir puntos de encuentro formales e informales tendientes a destrabar el pleito binacional.
Las reuniones formales que tendrán las delegaciones entre hoy y mañana serán en la oficina española en las Naciones Unidas del piso 36 de la calle 47, ubicado a dos cuadras de la sede de la ONU, desde donde se puede apreciar buena parte del corazón de Manhattan y hasta divisar el monumental Central Park. Allí, en habitaciones especialmente dispuestas por Yáñez Barnuevo (una para cada delegación y otra donde las partes se cruzarán con sus argumentos), los enviados a la ciudad norteamericana plantearán las posiciones de ambos países comenzando por los dos capítulos fundamentales: la relocalización de Botnia fuera de Fray Bentos y el levantamiento de los cortes de los puentes internacionales por parte de los manifestantes entrerrianos.
Los dos grupos de negociadores reconocieron ayer en sus encuentros con Yáñez Barnuevo su predisposición para cumplir con su promesa de preocuparse por acercar a las partes y lograr jornadas de negociaciones, tal lo pactado en abril en Madrid. Ambas delegaciones habían llegado ayer temprano a Nueva York en medio de un cierto «optimismo», según la opinión de la parte uruguaya.
El origen del conflicto comenzó de hace tres años, y se debe a la construcción de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia, en Fray Bentos, justo en el río Uruguay, que hace de frontera natural entre los dos países. En la actualidad, la papelera está terminada en 90%, pese a las denuncias de la Argentina, que considera que constituye «una grave amenaza» para el medio ambiente de la región, lo que es negado por Uruguay y la empresa finlandesa.
El Estado argentino ya recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la decisión de Uruguay de autorizar la construcción de la planta, que en opinión de Buenos Aires afecta un recurso fluvial de administración compartida. Uruguay se quejó ante esa misma instancia por los bloqueos de los pasos fronterizos entre ambos países realizados por vecinos de la provincia argentina de Entre Ríos que se oponen a la instalación de la papelera.
En abril, los dos países establecieron el diálogo en un encuentro que se llevó a cabo en Madrid bajo los auspicios del rey Juan Carlos y acordaron celebrar unas reuniones técnicas en Nueva York el 29 y 30 de mayo.
La delegación argentina, encabezada por la directora general de la Consejería Legal de la Cancillería, Susana Ruiz Cerruti, planteará con «argumentos técnicos y legales» las razones por las que la planta de Botnia debería «relocalizarse», ya que «no existe razón lógica para instalarse». Además, la Argentina no tiene previsto debatir acerca de la creación de una «zona verde» alrededor de la planta de celulosa. «No estamos en esa instancia. Hay muchas incógnitas para analizar antes que la llamada zona verde. No estamos evaluando esta posibilidad, porque dar esa discusión sería decir que Botnia se queda donde está y tampoco está previsto ese tema en la agenda de trabajo», señalaron funcionarios que acompañan a Ruiz Cerruti.
La posición que piensa exponer Uruguay se basaría en la argumentación sobre que la Argentina insiste en los problemas ambientales y paralelamente promueve en su país plantas con tecnología similar a la que construye Botnia. Uruguay rechazó reiteradamente la exigencia de darle una nueva localización a Botnia, que prácticamente está en condiciones de comenzar a operar en los próximos tres meses.
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