El gobernador pampeano, Carlos Verna, decidió convertirse en la mosca blanca. O, como podría pensar la minoría oficialista que supone la candidatura de Cristina Kirchner para la Presidencia en 2007, en el primer representante de una moda: ayer anunció que no se presentará a la reelección en su provincia. El argumento de Verna es que sólo así podrá consagrarse a su gestión hasta la finalización de su mandato y no distraerse en la campaña electoral. Sus adláteres le imputan una popularidad de más de 60%, por buenas razones. Y nadie se anima a dar el nombre de su eventual sucesor: ¿ generará Verna un delfín o volverá al poder de la provincia su adversario Rubén Marín?
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