Jorge Taiana, Alberto Balestrini y J.M. Díaz Bancalari (arriba). José Pampuro, Graciela Ocaña y Carlos Kunkel (abajo).
Como al pasar, Daniel Scioli deslizó ayer que la «semana próxima» difundirá el nombre de quien lo escoltará en la fórmula del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires y detonó una fiebre de versiones: unas para instalar amigos, otras para dinamitar enemigos.
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Como pocas veces antes, la butaca de número dos bonaerense aparece como un preciado botín. Es un milagro patagónico que transparenta la incertidumbre y el clima de sospechas que gobierna a los kirchneristas -de Scioli hacia abajo- sin importar el pedigré.
Hay otra razón: Scioli vino de arriba, sin preaviso, y -luego de unos sacudones iniciales- se impuso por imperio de las encuestas. La vice se convirtió, entonces, en el ring donde se trenzarían los grupos y grupejos que habitan el planeta K versión conurbano.
Asoma, quizá, una mala noticia. Ese casillero debería ocuparlo, según comparten en algunos despachos oficiales y cerca de Scioli, un actor que no quiebre el supuesto equilibrio que parece lograr el candidato. Traducción: no debería ser ni muy PJ, ni muy no PJ.
«Lo ideal sería alguien que genere el menor nivel de rispideces entre la dirigencia de la provincia», dibujó en el aire un involucrado directo en el diseño de la fórmula. Previsible, el confidente apeló al recurso de que, sobre el final, aparezca un tapado. «O una tapada», agregó.
Vigilancia
De todos modos, con otro enfoque, aparece un segundo factor. «Kirchner quiere a alguien que lo vigile a Scioli», dijeron ayer cerca de uno de los nombres que integran el tumultuoso coro de potenciales compañeros de fórmula del actual vicepresidente.
La variantes son múltiples como las versiones, muchas contaminadas, que ayer inundaron teléfonos y bares. Es más: tanto ruido sembró anoche la sospecha de que el anuncio de Scioli no se concretará en los plazos que él dijo, sino que se postergará para agosto. Veamos:
El dato inicial es que, según el kirchnerismo extremo,la vice de Scioli la decidirá«el Presidente» en función de sus intereses «globales». De acuerdo con esa lógica, como no pudo resistirse a ser candidato bonaerense cuando se preparaba para jefe de Gobierno porteño, ahora Scioli tampoco tendría margen para resistir una designación del patagónico. Los que frecuentan al vice suponen, sin embargo, que la selección del dos será compartida.
En las cercanías de Scioliayer se manejaba un «pack» que incluía a Jorge Taiana, Alberto Balestrini y José «Pepe» Pampuro. Pero no era una chance cerrada, por lo que también se agregaba, como en un segundo pelotón, a Sergio Massa, Carlos Kunkel y Graciela Ocaña. Con fórceps, aceptaban incorporar a José María Díaz Bancalari. El círculo se cerraba con la opción de que, sobre la hora, aparezca un «tapado o una tapada».
Resulta interesante detenerse en el expediente Bancalari, a quien en sectores del Frente para la Victoria (FpV), más que en el propio peronismo, se mencionaba ayer -un poco con cara de tragedia, otro poco con actitud maliciosa- como el mejor posicionado para sentarse en el sidecar con Scioli. «Bancalari contiene al peronismo, que siempre aparece en una nebulosa por la posibilidad de que Duhalde se convierta en un factor de tensión», explicó un bonaerense interesado. Un detalle: Bancalari, que tejió la adhesión post-2005 del PJ bonaerense con los Kirchner, se queda sin banca en diciembre.
Sin embargo, a la alternativa Bancalari se le contraponela presunción (por no decir certeza) de que amplios sectores del kirchnerismo no estarían contenidos por una fórmula «demasiado ajena». Pero algo es cierto: ayer, como nunca, el nombre de Bancalari sonó en todos los círculos como potencial vice. El mismo enfoque sectorial, desde la vereda de enfrente, se plantea respecto de Ocaña: «Ponerla como vice generaría ruidos con el peronismo», se argumenta. Así y todo, ni Ocaña ni Bancalari deben eliminarse de la lista de posibles.
Se vuelve una vez más a la figura de Taiana, que más de una vez pidió pista para dejar la Cancillería, quizás el dirigente que en los sondeos informales genera menos resistencia, aunque, sin embargo, también se plantea que «no contiene» en términos políticos. En cambio, se le reconoce que cumpliría una doble función: ser peronista, al menos de familia, y estar integrado al kirchnerismo. Además, no está descartado que en el esquema Cristina Kirchner presidente, Taiana pueda tener un cargo diferente del de canciller.
Otros dos que, según se señala, tendrían la dualidad de peronistas de marca K son Massa y Pampuro. A Massa todavía se lo observa ante el dilema de pelear en Tigre, continuar en la ANSeS o aceptar, en caso de que se lo ofrezcan, ser dos de Scioli. Lo de Pampuro es menos pretencioso: soportó en silencio que Kirchner abrace a Manolo Quindimil y tiene por delante un factor complicado: con Cristina dejando su banca, si él también deja la suya, Ocaña tendría que asumir como senadora -es suplente de Cristina- y lo mismo debería hacer Eric Calcagno, una ingeniería quizá demasiado compleja.
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