El gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, admitió que su provincia atraviesa "problemas" por la propiedad de la tierra, en lo que fueron sus primeras declaraciones públicas tras el asesinato del campesino Cristian Ferreyra, ocurrido la semana pasada.
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Zamora remarcó que éste "es un problema que tenemos en varios lugares de la provincia", y remarcó que el crimen de Ferreyra fue "un conflicto entre vecinos".
"No fue un desalojo, porque no hubo ninguna orden de desalojo. Fue un hecho entre dos vecinos de la zona", dijo el gobernador radical K. En declaraciones radiales, el mandatario santiagueño admitió que el Ejecutivo provincial conocía que el sitio que habitaba Ferreyra era una zona de "intenso conflicto".
"Fue tratado por el Comité de Emergencias que había mucha violencia en el lugar y que había gente que se amenazaba con armas", explicó el gobernador.
Además, Zamora rechazó cualquier responsabilidad política sobre lo ocurrido. "He sido muy criticado casualmente por la (resolución) 125 y ahora tengo que escuchar que este gobernador, que estuvo en contra de los sojeros, ahora fomenta la patria sojera. Es una discusión bastante rara", puntualizó.
Ferreyra fue asesinado en el paraje San Antonio, distante 60 kilómetros de Monte Quemado, cabecera del departamento de Copo, al norte de la capital provincial. El joven, de 23 años, era un militante del Mocase-Vía Campesina (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) que fue ultimado de un escopetazo.
En el marco de la investigación del hecho, fueron detenidas cuatro personas. Se trata de Javier Juárez, acusado de disparar la escopeta que mató a Ferreyra e hirió a Darío Godoy, su hermano Walter Juárez y Carlos y Mario Abregu; y el empresario José Ciccioli, acusado por el juez en lo Criminal y Correccional de Monte Quemado como partícipe secundario del hecho.
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