21 de abril 2001 - 00:00

Banqueros argentinos reclaman reunión para afrontar el lunes

Los banqueros que reclaman reunión urgente con las más altas autoridades del gobierno ante la crisis financiera, insisten en que puede ser más difícil la apertura de operaciones el lunes tras un viernes de fuerte retroceso en todas las cotizaciones.

En la noche del viernes se notaba indignación en muchos banqueros por considerar que el agudizamiento de la actual encrucijada financiera la provocó el mismo ministro Domingo Cavallo tras un buen comienzo.

"Si otro ministro argentino hubiera provocado dos jornadas de caída tan brusca de mercados como este jueves y este viernes, ya se le hubiera pedido la renuncia y se estaría convocando a Domingo Cavallo. Como esto lo provocó el mismo Cavallo al cumplir un mes en el cargo no sabemos qué pensar", expresó anoche uno de esos banqueros que reclaman reunión urgente con las autoridades.

Existe el convencimiento de que esta crisis la provocó Cavallo por varios motivos. Unos dicen que es un "agravamiento gratuito en que nos metió Cavallo". Otros creen que los motivos son políticos: propuso cambiar el respaldo a la convertibilidad de dólar a euro-dólar por mitades para demostar que él implantó el sistema y que él solo era capaz de modificarlo, aunque tardara en suceder porque regiría si el euro (el viernes en 0,90) igualara en uno al dólar.

Carlos Menem aspira a encolumnar electorado en su camino de retorno al poder en el año 2003 prometiendo dolarizar la economía. Domingo Cavallo, que también aspira a ser candidato, se cree que trató de trabarle el camino proponiendo lo contrario al introducir el euro como cotejo de paridad del peso.

Por ahora ganó lejos Menem, ya que la mención del euro sembró la desconfianza en los inversores y de allí se pasó a retiro de fondos en los bancos y canje de pesos a dólar, con lo cual se redujeron las reservas del país.

La conclusión es grave: ni aún en emergencias financieras predomina la cordura por encima de los intereses electorales entre los políticos argentinos.

Nueve gobernadores del justicialismo que se reunieron -aunque no estaban los tres de las provincias más grandes manejadas por ese partido y concluyeron que "Cavallo está demente".

Invocan que sucesivamente, el ministro -en 30 días desde que asumió- se peleó con los brasileños (habló de "payasada" en sus políticas hacia el MERCOSUR), estuvo a un paso de agarrarse a trompadas en una reunión con el canciller de Uruguay, se peleó con los operadores de mercados (los llamó miopes que sólo ven sus computadoras), acusó de intrigantes a los inversores en la Bolsa de San Pablo, y llamó "académicos delirantes" a economistas norteamericanos columnistas de The Wall Street Journal y consultores del Congreso norteamericano, como Calamaris que además es economista de una universidad de los Estados Unidos.

Lo que se estima más grave es que ordenó por decreto del Poder Ejecutivo modificar la ley que regula la actividad del Banco Central. Con esto se acaba de echar en contra a los legisladores que responden al Poder Ejecutivo que dicen que tal atribución no estaba entre los "poderes especiales" que por un año le votó el Congreso al ministro de Economía.

Esto lo enfrenta a Cavallo con el presidente del Banco Central, Pedro Pou, que es considerado hoy en la Argentina el único hombre que queda para calmar los mercados. Pou fue sometido a una puja política por parte de la izquierda argentina (Elisa Carrió lo acusó de no vigilar suficientemente el movimiento bancario para evitar el lavado de narcodólares).

Primero Cavallo le impuso a Pou la extracción de 500 millones de dólares de las reservas del país, colocándole títulos públicos para afrontar vencimientos. Esto -que sólo fue informado por el diario "Ambito Financiero" en la Argentina- creó la primera desconfianza.

Tras reformarle la ley del Banco Central por decreto simple, Cavallo quiso imponerle a Pou rebajar el encaje bancario, o sea el dinero que están obligados a retener las instituciones ante el Banco Central por seguridad del sistema. Pou aceptó liberarle la importante suma de 3.000 millones de dólares, pero no más.

El miércoles pasado Cavallo avanzó más y dispuso que parte de esos encajes podrían ser no en dólares sino en títulos públicos. Además el mismo día le impuso títulos por 750 millones de dólares a las AFJP (instituciones que guardan el ahorro de quienes se van a jubilar en el futuro).

Pou retrucó con un comunicado a los bancos de que no rige ningún cambio de dólares a títulos públicos para los encajes y que se tomará tiempo para estudiar la medida.

Además Cavallo propone volver al viejo sistema de remunerar los fondos que los bancos inmovilizan como encajes en el Banco Central. Este interés lo paga el Estado y constituye lo que se llamó un "déficit cuasi fiscal", o sea que se suma disimuladamente al déficit presupuestario y puede ser considerado un engaño.

Que se hayan producido 48 horas de aguda crisis financiera y que Argentina haya pasado a encabezar el riesgo país en el mundo, la única garantía de que Argentina dispone de fondos de respaldo para su moneda y para sus títulos en una emergencia que la pusiera frente a un default en esta precaución de Pou de no aplicar la variación en los encajes .

A su vez, los senadores justicialistas dijeron que se tomarán tiempo también para variar la ley de convertibilidad y muchos de sus integrantes señalaron que tras auscultar el pensamiento de los principales economistas del país podría no aprobarse la variante Cavallo. En la Cámara de Diputados los justicialistas dijeron que se presentarán para dar quórum y permitir su funcionamiento, pero que tampoco piensan votar a favor de variar la convertibilidad, aunque pueden aprobarla en soledad los legisladores de la Alianza, o sea el oficialismo.

Detrás de todos estos movimientos que llevaron al estallido de los mercados argentinos el jueves y vienes, se insiste en que Cavallo provocó innecesariamente el reagravamiento de la crisis. Su plan inicial de reimplantar el impuesto al cheque (hasta 0,25 por mil) le había dado buen resultado por una recaudación impositiva extra de 15 millones de dólares por día que en la segunda semana se redujo ya a 13 millones promedio por día. No es una solución de fondo porque genera operaciones "en negro" y desalienta el pago de otros impuestos más eludibles que el de movimiento de cheques. Pero se la consideró solución ideal, por el breve tiempo que el ministro de Economía debió dedicar a soluciones más estables, como ser la reducción del déficit del Estado que si se suman el nacional, los provinciales y municipales suman unos 10.000 millones de dólares por año, de los cuales el Fondo Monetario autorizó para este 2001 en solo 6.500 millones.

Pero otro de los factores negativos que sumó Cavallo es su oposición al Fondo Monetario, algo que también intentó en 1995 cuando era ministro del gobierno de Carlos Menem. A esto agregó el jueves ya con los mercados en rojo- su declaración de que "Argentina no necesitará capitales externos para sus vencimientos de intereses de la deuda pública". Esto provocó más temores y catapultó la fuerte baja del viernes porque todos recuerdan que banqueros de Estados Unidos dijeron que "la cuestión del cese de pagos (default) de la Argentina es un hecho aunque no se sepa cuándo".

Quedan 48 horas de gestiones para la tensa jornada del lunes. Sólo está a favor de la Argentina la firmeza del presidente del Banco Central Pedro Pou pero este, aunque es muy respetado por la comunidad financiera nacional e internacional, está jaqueado políticamente por la Alianza que es gobierno y por el mismo Cavallo. Otro hecho a favor para el lunes es que los títulos argentinos, por ejemplo, están en un nivel inmejorable para su adquisición y esto, pese al riesgo que implican, desde ya, puede tentar a capitales ansiosos de rápida ganancia como hoy no aparecen en el mundo.

Lo demás es lo que aporten las próximas horas.