6 de septiembre 2001 - 00:00

Cada vez son más las PyMEs argentinas que buscan entrar a Brasil

Cada vez son más las PyMEs argentinas que buscan entrar a Brasil
Brasil está dejando de ser considerado una amenaza dentro del bloque, en virtud de sus supuestas ventajas comparativas, para convertirse en una tabla de salvación para muchas PyMEs argentinas.

La cantidad de empresas argentinas que nos consultaron deseando abrir horizontes en Brasil aumentó 100% en los últimos dos meses y es de esperar que esta tendencia se incremente aún más.

Retrospectiva

Si se hiciera una retrospectiva sobre las corrientes migratorias (no necesariamente abandonando el mercado argentino) de empresarios argentinos a Brasil, podríamos establecer tres etapas:

1. Desde la firma del tratado de Asunción hasta diciembre de 1998: Donde por una cuestión de estrategia comercial, las empresas argentinas, fundamentalmente medianas y grandes, desembarcaban en Brasil apostando al desarrollo del bloque. En esta fase se observan instalaciones industriales de grandes grupos e instalaciones comerciales abriendo canales de venta en el principal mercado de América latina. Sin duda la implementación del plan real en agosto de 1994, impulsó con más fuerza esta política de acción, ya que desde esa época a la fecha, la balanza comercial bilateral, fue siempre altamente favorable para nuestro país. Es importante señalar que en esta corriente no se observaron cierres de empresas argentinas en virtud de la instalación en el mercado brasileño, sino que se mantenían también las plantas locales. En esta etapa, al darse a conocer aspectos culturales brasileños, las empresas argentinas con deseos de exportar a Brasil, tuvieron que adaptarse a que el empresario brasileño no era (ni es) propenso a realizar importaciones por su cuenta, que no es simple que opere con carta de crédito, que la falta de coordinación de políticas fiscales (los impuestos en Brasil son totalmente diferentes a los impuestos en la Argentina) confundían en los cálculos de costos, que muchos productos requerían de registros específicos para ser importados y comercializados en Brasil, entre otras instancias. 2. A partir del 13 de enero de 1999, día de la desvalorización del real: Si bien la primera reacción de los empresarios argentinos, posdesvalorización, fue de incertidumbre -lo que generó una abrupta caída en los negocios bilaterales-Brasil demostró una vez más, que las predicciones muchas veces no «hablan portugués». Contra todos los pronósticos, la economía brasileña asimiló el impacto generado por el aumento de la tasa del dólar, cambió una política cambial por una política monetaria, priorizó la atención en el control de la inflación, y continuó creciendo. Los productos «made in Argentina» comenzaron a perder competitividad en los sectores con demanda elástica y los empresarios argentinos tuvieron que apelar al ingenio. Allí surgió una nueva forma de exportar a Brasil: El canal propio de distribución. La empresa argentina abría una empresa comercial en Brasil y se exportaba «a sí misma». El evitar la intermediación del importador brasileño (empresa brasileña que agregaba al costo CIF del producto, el costo financiero, el costo operativo y la ganancia local) el empresario argentino conseguía disminuir su precio de venta en reales entre 27 por ciento y 42 por ciento OBS: sería como vender en la actualidad a u$s 1 = R$ 2 (en lugar de R$ 2,5). Además la modalidad permitía que la empresa argentina con sede legal en Brasil registrara su marca y sus productos, en caso de que fuera necesario por instancias sanitarias, en su nombre. Permitía también que las duplicatas generadas por las ventas locales en reales fueron generadoras de créditos en Brasil (y también en la Argentina) y que el contacto directo con el cliente (antes era el importador brasileño con el cliente) generará un feedback mucho más eficiente. Si el producto requería de cambios de mercado, el exportador argentino era el primero en enterarse.

3. A partir de la crisis argentina de este año 2001: Después que el encanto del megacanje se diluyó y cuando la Argentina comenzó a entrar en un círculo vicioso del que aún no consigue salir, muchas empresas argentinas, comenzaron a mirar hacia Brasil como una forma de continuar existiendo. A diferencia de las migraciones anteriores, no se trataba ya de estrategia comercial ni de mejora del tipo de cambio. Ahora se trataba de sobrevivencia.

Se estima que la cantidad de empresas de capital argentino (comerciales como industriales) instaladas jurídicamente en Brasil rondaría las 130 compañías. Este número se conformó en los últimos siete años.

Proyecciones

La previsión de instalación de empresas argentinas (comerciales e industriales) en Brasil solamente para el año 2001 (entre las ya instaladas, las que se encuentran en proceso de instalación y las que vendrán) asciende a las 40 compañías.

Es importante mencionar nuevamente que salvo casos de multinacionales que operan desde tiempo en los dos países, no se observa cierre de PyMEs que estén migrando a Brasil sino más bien empresas argentinas apostando a que Brasil les traerá los clientes que siguen sin aparecer en el mercado argentino.

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