20 de noviembre 2001 - 00:00

Cómo cobrar en Brasil exportaciones impagas

Aproximadamente 97% de las exportaciones a Brasil se hace a través de cobranza simple. De ese total, la gran mayoría siquiera solicita al deudor que acepte la letra de cambio. Los problemas aparecen cuando, vencido el plazo, no se recibe el pago y tenemos dificultades para encontrar al deudor. La inicial preocupación aumenta al descubrir que no se tomaron recaudos para la situación de falta de pago, y que siquiera se dispone de contactos para hacer la cobranza.

El camino lógico sugiere buscar ayuda profesional, contratando abogados o empresas especializadas en cobranza, que primero intentan cobranza amigable y, de no conseguir resultados, tienen como última alternativa iniciar acción judicial de cobranza. La acción de cobranza, además de demorada, puede resultar en la necesidad de tener que efectuar depósito, en porcentaje a ser determinado por el juez, para garantizarle al deudor la posibilidad de ejecutar al exportador, en caso de ganar la causa. Esto obedece a que el exportador, persona jurídica y extranjero, puede resultar inimputable para la Justicia brasileña, en caso de que pierda la causa (y, por ejemplo, el deudor desee iniciar acción de daños morales u otras). Es aquí donde, normalmente, los deseos y necesidad de cobranza de los exportadores se transforman en asumir la pérdida. ¿Cómo evitar esta trampa?

Sin duda, en caso de que la empresa exportadora tenga la suerte de encontrarse en el selecto grupo que consigue exportar con carta de crédito, dispone de una seguridad mayor. Si bien la carta de crédito no es 100% segura -el exportador puede levantar discrepancias y su banco posiblemente lo apoye-, es el método más confiable.

Si su empresa hace parte de la gran mayoría, le aconsejamos tomar medidas preventivas como, a modo de ejemplo:

• Solicitar la aceptación de la letra de cambio.

• Si comercialmente puede, solicitar que los dueños, como personas físicas, sean garantes de su propia empresa (firmando la garantía al dorso de la letra de cambio). En Brasil, como en otros países, existen empresas pobres de dueños ricos, y este trámite minimiza los riesgos.

Contrate un seguro de cobranza de exportaciones.

• Verifique los antecedentes comerciales del cliente, antes de venderle.

Si ya tiene exportaciones impagas, los caminos serían, en caso de que no tengan éxito en el intento de cobranza amigable:

• Iniciar una «acción de verificación de cuentas», prevista en la ley de quiebras. En esta opción, se juntarán todos los documentos posibles (pedidos, e-mails, factura, packing list, conocimiento de transporte, certificado de origen, etc.) y se le solicitará al juez que sea verificada en la contabilidad del deudor, si consta la deuda.

El objetivo es claro:

a) Si el deudor registró la deuda, será útil para intentar evitar la necesidad del depósito explicado anteriormente, ya que el deudor no podrá negarla.


b) Si el deudor no registró la deuda, el juez va a intervenir a las autoridades que correspondan (Banco Central, Receita Federal, Secretaria da Fazenda, etc.) para que se manifiesten. Esto debería generar diferentes fiscalizaciones al cliente. La práctica indica que los clientes tienden a evitar las fiscalizaciones y quedan más propensos a un arreglo. En caso de que no sea así, la deuda será verificada y quedará un agravante más para la acción de cobranza.

Otra opción es iniciar una «acción monitoria», con base en prueba escrita, que no tiene fuerza de título ejecutivo. O sea, el exportador posee documentos que prueban que realizó la exportación, pero no posee el título ejecutivo que sería la letra aceptada. Esto está previsto en el art. 1.102 del Código de Proceso Civil brasileño. En esta acción, existe la posibilidad de que el juez solicite depósito (antes de notificar al deudor), pero es posible desistir de la causa en esta posibilidad.

Si conocemos las reglas del juego, aumentamos las posibilidades de ganarlo.

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