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¿Cómo lograr que la deuda sea sostenible?
¿Qué puede hacerse hoy cuando la recesión reduce los ingresos fiscales y no tenemos un fondo anticíclico para hacer frente a los vencimientos de deuda y es posible que los mercados de capitales estén relativamente cerrados durante bastante tiempo?
• Alivio
En esta situación, es necesario mantener el apoyo de la comunidad internacional. Pero la estrategia de encarar un nuevo canje de deuda tiene el problema de que genera poco espacio para el futuro inmediato precisamente porque la estructura de la deuda argentina es relativamente buena. Podría generarse un alivio de intereses inferior a 2.000 millones en los próximos dos años, aun cuando se obtuvieran garantías por 8 o 9.000 millones de dólares; y el efecto sobre las amortizaciones sería mínimo.
En estas circunstancias un canje exitoso introduciría un alivio momentáneo y sólo podría asegurar la solvencia fiscal si se logra recuperar la economía. Pero ello expondría al país a un nuevo fracaso si la mejora en la actividad económica se demora y sería necesario volver a recurrir a nuevos paquetes de ayuda, en un contexto en el cual aparecerían más presiones por una reestructuración forzosa de la deuda que condenaría a la Argentina a una recesión todavía más profunda que la actual.
• Ayuda
Una alternativa para estudiar consiste en tratar de asegurar que la Argentina podrá cumplir con sus compromisos de mediano plazo y para ello se requiere que por distintos mecanismos la comunidad internacional anuncie que estará dispuesta a proveer los fondos necesarios para refinanciar el capital que vence con los organismos multilaterales y los tenedores internacionales en los próximos cuatro años, en la medida en que el gobierno nacional no pueda acceder a financiamiento voluntario a tasas de interés inferiores a 10% anual. Se recibiría así un paquete de ayuda contingente que proveería los fondos necesarios para hacer el «rollover» de las amortizaciones de la deuda pública «externa». Naturalmente, esto sería una nueva institucionalidad porque este tipo de ayuda no sería un megapaquete al estilo del recibido por México en 1995, ni una condonación que sólo es admitida para países muy pobres, ni un canje de deuda, sino que haría que la comunidad internacional actuara como prestamista de última instancia en un caso en el cual un país no puede acceder al refinanciamiento de las amortizaciones de su deuda con no residentes. Incluso si el país accede a financiamiento voluntario a tasas más bajas, se podría reducir el stock de deuda con los organismos multilaterales.
Para que este esquema pudiera ser viable, la Argentina debería cumplir a rajatabla con el déficit cero en 2002 y 2003, y convertir la regla en una de variación cero de la deuda a partir de entonces. Ello asegura la solvencia de largo plazo y alienta a la refinanciación voluntaria de la deuda doméstica.
• Esfuerzo
Se trata, entonces, de lograr el apoyo que nos proporcione el tiempo necesario para tener la oportunidad de ordenar la economía, pero aportando la cuota de esfuerzo necesaria para restablecer la solvencia fiscal y mejorar la productividad.
Para ello, este esquema, si obtuviera el necesario apoyo internacional, trata de responder a los interrogantes del mediano plazo, en lugar de mirar sólo a las urgencias de corto y de utilizar mejor el apoyo del resto del mundo. De esta forma, permite reducir fuertemente la prima de riesgo, en lugar de lograr un alivio transitorio gracias a paquetes de ayuda que sólo despejan las dudas más inmediatas respecto de los compromisos de deuda.
Ello es lo que permitiría dar tranquilidad a los depositantes y mejorar la confianza del consumidor. Si a su vez se complementa con un paquete de reformas estructurales importantes ya comprometidas en su mayoría en ocasión del blindaje (pensiones, obras sociales, coparticipación, laboral), la Argentina tendría una mejor oportunidad para superar una coyuntura muy adversa para sí y para sus vecinos.


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