Copian a Solá: hasta provincias más pobres pondrían impuesto a riqueza

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Se sabe: el gobierno de Néstor Kirchner esgrime con orgullo la bandera del alto superávit fiscal a nivel nacional. Pero la situación es muy distinta en las provincias. Buenos Aires es un claro ejemplo de cuentas en problemas. Seguramente por eso Felipe Solá sigue dando batalla por la aprobación del resistido impuesto a la riqueza y logró en las últimas horas sumar adhesiones -aunque condicionadas- del PJ. El temor ahora lo tiene el gobierno nacional: podría cundir el «ejemplo» y más provincias estarían dispuestas a copiar la iniciativa, generando una virtual doble imposición por lo que ya se cobra por Bienes Personales. Lógico, este último gravamen no se coparticipa.

Buenos Aires - Velado en el tironeo bonaerense por el polémico impuesto a la riqueza que impulsa el gobernador Felipe Solá, aparece el temor de Néstor Kirchner de que la iniciativa sea calcada en otras provincias, generando así una virtual «doble imposición» con el tributo a los Bienes Personales, que hoy cobra el gobierno nacional (hasta 2010) y que no coparticipa.

En las últimas horas, tanto desde el PJ como desde el Frente para la Victoria dieron señales de que están dispuestos a « reconsiderar» la pretensión de Solá, aunque con «cambios».

Bajo esta reticencia -aunque, ahora, menguada- a darle la media sanción restante a la iniciativa (ya cuenta con el aval de la Cámara baja provincial, otorgado a fines de diciembre) están nuevamente las directivas de la Casa Rosada.

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    En sintonía con ese dictado, desde el PJ bonaerense condicionaron un eventual aval a que el nuevo tributo «no constituya doble imposición, que no sea inconstitucional y que no funcione como precedente para que otras provincias hagan reclamos de 'pertenencia' sobre gravámenes que ahora cobra Nación, y sobre los que no coparticipa».

    «No puede complicar la gobernabilidad del que lo suceda», advirtió Solá, por caso, el jefe del PJ, el diputado nacional José María Díaz Bancalari, en disidencia con la alícuota sobre los activos financieros, por generar una «doble imposición sobre un mismo objeto» al superponerse con el impuesto nacional a los Bienes Personales. Sin embargo, Díaz Bancalari se mostró abierto a una « instancia de diálogo» que, a su criterio, no existió en diciembre, sobre el impuesto a la riqueza.

    Ante este escenario, los legisladores proponen definir la redacción de un texto que modifique la iniciativa aprobada a fin de 2006 en Diputados, aunque con diferencias respecto de la pretensión original del Poder Ejecutivo.

    Algunos diputados -que votaron ese proyecto elevando el piso del patrimonio sobre el que se cobrará el tributo, de los $ 500 mil de Solá a $ 700 mil-, ahora sugieren una nueva reforma, para ubicar esa base en $ 600 mil. En el núcleo felipista del Senado, en cambio, sostienen que el parámetro debe ser el del Ejecutivo -$ 500 mil-, pero sugieren en cambio no darle curso al Impuesto a los Activos Financieros, el más sospechado de presunta inconstitucionalidad por «doble imposición».

    A fines de diciembre, el Senado provincial -a instancias del propio Kirchner- impidió convertir en ley la iniciativa de Solá, por la necesidad de analizarla «con más tiempo». Pese al escollo, la decisión del gobernador es insistir el mes próximo con el intento de que la ley sea sancionada, en el marco de una necesidad de caja acuciante en una provincia que prevé para este año un déficit de cerca de $ 1.600 millones.

    El proyecto contempla crear un impuesto a la riqueza, que entre en vigencia en enero de 2010, una vez que Nación deje de cobrar Bienes Personales, para evitar la denunciada doble imposición. Sin embargo, dispone además que, hasta tanto se instrumente ese tributo, la provincia pueda percibir «nuevos conceptos» desde este año, que funcionarían en los hechos como un «virtual» impuesto a la riqueza.

    En este sentido, la pretensión de Solá es cobrar una « sobrealícuota» en los impuestos Inmobiliario Urbano y Patentes a los contribuyentes con « patrimonios altos», además de crear y cobrar desde este año un nuevo gravamen sobre los activos financieros, que alcance a los contribuyentes cuyo patrimonio total supere los 500 mil pesos.

    El proyecto de impuesto a la riqueza elaborado por el Ministerio de Economía provincial disponía el cobro de una sobrealícuota en el Inmobiliario y en Automotores de 0,50% para los contribuyentes con patrimonios de entre 500 mil y 700 mil pesos; de 0,75% para los de 701 mil a 1 millón de pesos; y de 1% para los que superaran ese monto. Pero Diputados elevó el piso a $ 700 mil, y dispuso que los contribuyentes con patrimonios que oscilen entre ese monto y $ 1,2 millón paguen una sobrealícuota de Inmobiliario y patentes de 0,50%; entre 1.201.000 y 2.000.000 de pesos, de 0,75%; y para más de 2 millones de pesos, de 1%.
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