16 de agosto 2002 - 00:00

Crisis: cines ya no cubren ni los costos

La crisis impacta a las grandes cadenas (que cancelaron todo proyecto de expansión) y a los cines independientes, que poco a poco van desapareciendo
La crisis impacta a las grandes cadenas (que cancelaron todo proyecto de expansión) y a los cines independientes, que poco a poco van desapareciendo
A pesar de haber disfrutado en julio del mejor mes de los últimos años, las cadenas de cines enfrentan uno de los momentos más críticos de esa industria, en función de los crecientes costos en dólares que deben pagar por sus insumos y en concepto de regalías por las películas, sumado al pesado endeudamiento en moneda extranjera tomado (en todos los casos) para construir los multicines.

Desde ya, todas las cadenas pusieron en el congelador hasta nuevo aviso sus planes de expansión -léase construcción de nuevos multicines-, porque el flujo de efectivo apenas les alcanza para mantenerse a flote, y la financiación (interna o externa) no existe.

De todos modos, los que más sufren son los cines «tradicionales», que por los cambios de hábitos de la gente están quedando casi fuera del mercado. Por caso, la zona de Santa Fe y Callao, que hasta hace un lustro era uno de los epicentros de la actividad, con siete salas que trabajaban «a full», hoy apenas conserva el América y el Atlas Santa Fe -que languidecen-luego del cierre del Gran Splendid, el Santa Fe 1 y 2 y el Capitol. Algo similar sucedió en Belgrano, donde cerraron varias salas (el Atlas Belgrano la más paradigmática) y otras luchan (reformas edilicias mediante) para no desaparecer.

«Las entradas vendidas en julio de este año sumaron 6.066.000, contra los 3.337.788 del mismo mes del año pasado, pero la recaudación ahora fue en pesos. Y, por dar un ejemplo, una lámpara de proyección, que debe ser cambiada a las 800 horas de uso, sigue valiendo u$s 900.Antes, se pagaba con 120 entradas, ahora con 450...»
, dice Eduardo Novillo Astrada, CEO de Village Cinemas.

Según empresarios del sector, la cuestión de las lámparas es sólo un aspecto del problema: casi todo lo que hay en los multicines es importado, desde las butacas a los equipos de proyección. Y si bien no se prevé cambiar en el futuro cercano parlantes o proyectores, las butacas tienen una vida útil limitada, y cada una de ellas vale u$s 250. Las alfombras, otro ítem importado, tiene una vida útil estimada en dos años, y su reemplazo por otras nacionales tropezaría con problemas de diseño, durabilidad y gama de colores, dicen empresarios del sector.

Por eso, coinciden varios exhibidores, «no será posible mucho tiempo más mantener el precio promedio de las entradas a u$s 2, aun a riesgo de perder un poco de público». Seguramente esta intención podría modificarse ante la caída en la cantidad de entradas vendidas respecto del año pasado que se registró inmediatamente después de terminadas las vacaciones invernales.

Fuentes de la industria aseguran que en agosto podrían venderse 3,6 millones de entradas, lo que equivale a poco más de la mitad respecto a julio y casi 30% menos que el mismo mes del año pasado, cuando 4,4 millones fueron a los cines.

«Este es un negocio de volúmenes: hay que vender entradas porque de nada sirve tener los cines vacíos. Por eso estamos todos ensayando promociones con bancos (dos entradas al precio de una si se paga con determinada tarjeta de débito), cadenas de hamburguesas (regalamos un combo si compran dos tickets) y más días de entradas a mitad de precio para volver a llenar las butacas»
, dice otro empresario del sector que pide anonimato.

• Influencia

Contando estas promociones, el precio promedio de la entrada al cine en las grandes cadenas ronda los $ 5,50 (poco más de un dólar y medio), contra los once dólares que cobran los cines de Nueva York y París, por citar apenas dos casos.

¿Cómo influyen estas promociones en la asistencia a las salas?
«Y, fuerte: los miércoles de mitad de precio tenemos una ocupación similar a las de viernes y sábados, pero claro, la recaudación es la mitad...Y desde ya, el precio es ridículo a nivel internacional», dice Novillo Astrada.

En el país actúan
cuatro grandes cadenas: la que tiene más pantallas es la fusión de Hoyt's y General Cinemas, con 93; la siguen Cinemark ( 89), Village Cinemas ( 69) y Showcase (55). El centro que más gente recibe es el Village de Recoleta, que en julio vendió 250.000 tickets, seguido del HGC de Abasto Shopping (224.000); el mejor Cinemark es el de la calle Bulnes con 134.000 ingresos en julio y el mejor Showcase es el de la calle Monroe (82.000).

¿Cuántas pantallas independientes quedan en el país?
Pocas: apenas unas 400, la mayo-ría en el interior del país; además, muchas de éstas tienen un funcionamiento irregular (abren sólo los fines de semana, en épocas de vacaciones, en feriados). En números redondos, su promedio mensual de entradas vendidas ronda las 2.750, contra cerca de 10.000 de los multicines.

Multiplicando esos 2.750 ingresos por los
$ 3,50 del precio promedio que cobran esas salas, su recaudación mensual no llega a los $ 10.000, cifra con la que tienen que hacer frente a alquiler de films, mantenimiento, reemplazo de materiales (por deterioro o por fin de su vida útil) y personal. Parece demasiado poco para garantizar la sobrevida de ese circuito.

• Paralización

Desde el otro lado del mostrador, es un hecho obvio que las grandes cadenas no están en una etapa de expansión: el mercado y la situación econó-mica no lo justificarían. Showcase iba a tener nuevos centros en La Plata y en Mendoza, asociada con los ShowCenters que -casi con seguridad-nunca se levantarán, habida cuenta la crisis que atraviesa la empresa (con convocatoria de acreedores y cambios varios de accionistas). La empresa, subsidiria del megaholding Viacom (que entre sus activos tiene a Blockbuster, MTV, Nickelodeon, Paramount, etc.) detuvo «sine die» toda nueva inversión en el país.

Tampoco
Cinemark, hasta donde se sabe, está encarando proyectos nuevos, y Village Cinemas suspendió la construcción de más cines después de que -en un insólito proceso que aún no terminó- el Gobierno de la Ciudad prohibiera erigir un centro de entretenimiento dentro del centro de exposiciones de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Se sabe que habían adelantado u$s 11 millones a Ogden Rural -el «joint venture» de la estadounidense Ogden y la SRA-, monto que les fue devuelto una vez que se confirmó que el proyecto no levantaría vuelo (todavía está el pozo, que se ha convertido en el mayor charco de Buenos Aires).

Por último,
Hoyt's General Cinemas -que también cambió de dueño en Estados Unidos, adquirida por AMC-tenía pensado hacer veinte cines en las inmediaciones del Hilton, en Puerto Madero, como parte de un shopping center que se levantaría allí. Por ahora, el shopping está en el «freezer», y --des-de ya-HGC no avanzará con las salas sin la compañía del resto de la oferta comercial.

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