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Cronología de un plan que marcó una época
A lo largo de su gestión, el riojano y contador de profesión buscó en sucesivas disposiciones poner en marcha la delicada economía. De sus ideas, la más recordada fue la implementación del Plan Bonex, como una de las medidas de shock contra la inflación. Sin embargo González tampoco logró sacar a la economía de la recesión ni frenar el alza de precios.
Tras su renuncia, finalmente le tocó el turno a Domingo Felipe Cavallo. El cuarto ministro de Economía de la era menemista juró el 31 de enero del 1991. De rápido accionar, no dudó e implementó en dos meses una idea que ya venía dando vueltas: la convertibilidad.
El Plan Cavallo
Al asumir Menem, el armado de un sistema de convertibilidad ya había sido parte de un proyecto que tenía Cavallo para aspirar al cargo de Ministro de Economía aunque la inclinación del riojano por las recetas de B&B congeló la iniciativa. Pero con su llegada tan ansiada al Palacio de Hacienda, la idea fue reflotada junto a las mismas personas que la habían pergeñado allá por el '89: Juan José Lach y el abogado Horacio Liendo. Este último fue quien se dedicó a la elaboración del proyecto de ley. La idea no era desconocida para el letrado. Sucede que su tesis doctoral -presentada en 1983- tenía como eje el estudio de la Caja de Conversión ideada por Carlos Pellegrini.
La propuesta no era nueva en la historia del país. Aunque con distinciones, la convertibilidad ya tenía antecedentes históricos durante los períodos 1883/85, 1899/1913 y 1927/29. Lo común que tenían estos ciclos era que el plan resultaba eficaz en momentos de auge internacional aunque carecía de respuestas en situaciones de ahogo económico externo.
Ahora la propuesta cavallista también tenía matices del sistema supply side economics, o teoría de la oferta, nacida en EEUU en la década '70. La hipótesis central es plantear la inutilidad de las devaluaciones monetarias, ya que todas son seguidas de un brote inflacionario que anula sus efectos iniciales.
El modelo propuesto consistía, tomando el aspecto más general, en respaldar la totalidad de la moneda nacional en circulación por una gran cantidad equivalente en dólares. Así se apuntaba a dar respuestas a las sucesivas corridas cambiarias, que terminaban en devaluaciones bruscas, al crecimiento incontrolado del dólar frente a la moneda local, y un aumento compulsivo de los precios.
La convertibilidad fue sancionada el 27 de marzo de 1991 por el Congreso y comenzó a regir el 1 de abril. A través de la Ley 23.928 se fijó la paridad cambiaria sin límite temporal de 10.000 australes por un dólar. Se dispuso la libre convertibilidad de la moneda nacional con respecto a cualquier moneda extranjera. Y también se prohibió la emisión de dinero no respaldada en 100% por reservas (oro, divisas y títulos de otros países). Luego, el Central fue autorizado a cambiar la denominación del signo monetario. Así es como el 1 de enero de 1992 se estableció al peso como moneda de curso legal dando lugar a un tipo de cambio fijo de $ 1 por u$s 1.
Los efectos del Plan son aún muy discutidos aunque, en general, fue exitoso en sus propósitos inmediatos. Se logró estabilizar los precios y dio lugar a una expansión económica sin interrupciones a lo largo de cuatro años. La inflación pasó de 171,7% en 1991 a 24,9% en 1992. Además tras los frenos que se venían dando desde 1988, la economía comenzó a crecer-impulsado por el boom del consumo- desde el '91 hasta el '94 con tasas que no bajaron de 5,7%. Sin embargo, el modelo comenzó a mostrar algunos signos de agotamiento a partir de 1995 por rebote del efecto tequila.
La convertibilidad continúo a lo largo del mandato de Menem y siguió con el gobierno de Fernando De la Rúa. Con el creciente interés de los pagos de la deuda más el deterioramiento de los resultados financieros del sector público y de la balanza comercial, el gobierno de la Alianza se vio obligado a pedir ayuda a través del plan denominado Blindaje. Luego vino otro intento de Cavallo con el "corralito". Pero con la economía sin respuesta y cercado políticamente, De la Rúa renuncia tras las protestas sociales del 19 y 20 de diciembre.
Así, la convertibilidad, moribunda, desaparece traumáticamente en enero 2002 con un país declarado en cesación de pago, envuelto en una extendida recesión económica, con inéditas altas cifras de desempleo y un clima generalizado de caos social.


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