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De qué se habla
Mauricio Macri, Roberto Lavagna y Jaime Durán Barba
Quien busca antecedentes de elecciones internas de un candidato, sin elecciones claro, tropezará con dificultades al menos en el último siglo. Puede encontrar modelos -para explicar la nominación de la todavía senadora Kirchner-, semejanzas, pero no una receta tan original como ésta de la Argentina (patagónica, más precisamente), casi como el dulce de leche. Hay quienes sondean en organizaciones políticas como las del PRI mexicano, aunque allí un grupo reducido de personas era con la práctica del «dedazo» el que encumbraba al futuro mandatario. No un solo hombre. Ni siquiera las sociedades comunistas, tan rígidas y sometidas al consenso de un minoritario politburó, expresaron esta forma tan privada de designar a un familiar. Hay quienes creen que en ciertas republiquetas caribeñas se pueden encontrar caracterizaciones de este tipo, tan personalistas, o en algunos territorios provinciales. En esa búsqueda, quizás, estuvo el canciller de Francia, quien ayer al recibir a Daniel Scioli lo interrogó con un recorte del diario: ¿es cierto esto? Al margen de que las vocerías oficialistas consideraron la pregunta como un elogio, la realidad es que el galo inquirió con la misma curiosidad que su propia población suele observar el universo y las extravagancias del Tercer Mundo.
CARAPALIDA BUSCA EL SOL
Si el fenómeno monárquico que se le atribuye a la descendencia Kirchner en lo político ha constituido un factor de estudio en analistas políticos, otro de los temas que fascinan es la forma también de imperio que se ha concedido Roberto Lavagna para propiciar su candidatura (¿qué les quedará a Elisa Carrió y a Ricardo López Murphy por inventar en materia de nobleza para copiar a sus rivales?). El economista, como informó este diario, se ha impuesto un rito réplica de los incas, herederos del Sol, lo que no le vendría mal al paliducho postulante. Pero, en verdad, lo que se reconocía de la descendencia inca era la sangre, la que suponían guardar limpia mientras se casaran entre ellos, hermanas con hermanos. De esto, Lavagna no debe encontrar explicación, tampoco el canciller que entrevistó con preguntas a Scioli, a menos que lea un texto del Inca Garcilaso (1600), quien explicó que todo se debió a la obra de «algún indio (Manco Capac) de buen entendimiento, prudencia y consejo, quien entendiendo la simplicidad de esas naciones, inventó esas fábulas -la del hijo del Sol- para que les hiciesen bien a esas gentes». Pobres, naturalmente.
¿UN ASESOR QUE NO COBRA?
No sólo de fiestas vive Macri, que es Mauricio. Demoró su salida de Buenos Aires para despedir a su asesor de cabecera, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien deja el país hasta que lo vuelvan a convocar. Efusiva despedida mientras el consultor le legaba una serie de instrucciones sobre cómo atravesar la transición con Telerman y la Casa Rosada, evitando protagonismosy sin complicarse en la elección presidencial de octubre. También él merece vacaciones y, de paso, pone distancia con una pesquisa -se la atribuyen al kirchnerismopara conocer el valor de sus consejos, ya que, según explicó más de una vez, jamás le cobró un centavo a Macri. Es decir, que el ingeniero le solventó gastos, hotelería, pero ningún otro estipendio por su tarea. Como en el gobierno nadie cree en este tipo de servicios honoríficos ni hobbies, lo investigan para descubrir si hubo otras compensaciones más substanciosas.

