Desafiante, Milosevic rechazó a la corte y no nombró defensores
La Haya (Reuters, AFP, EFE, ANSA, DPA) - El ex dictador Slobodan Milosevic desafió ayer al Tribunal Penal Internacional (TPI) de la ONU para los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia, diciendo que esa corte era un instrumento «ilegal» preparado por sus enemigos de la OTAN, y rehusó declararse culpable o inocente por los cargos de delitos contra la humanidad.
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En su primera aparición ante la corte desde que fuera trasladado la semana pasada de Belgrado a La Haya, Milosevic se negó a cooperar con el magistrado británico Richard May, quien preside el panel de tres jueces y quien, en los apenas 10 minutos que duró la comparecencia, cortó en varias ocasiones el micrófono al depuesto presidente yugoslavo para que no pudiera recitar su lista de «acusaciones» contra el TPI.
Como siempre un especialista de las decisiones sorpresivas, Milosevic hasta se negó a nombrar abogado, en una manifestación de su desprecio por la corte de las Naciones Unidas. Su representante ante la Justicia serbia, Zdenko Tomanovic, afirmó en La Haya que el ex mandatario asumirá su defensa durante todo el proceso. Ante esta actitud de Milosevic, los jueces dijeron que el tribunal presentaría, en su nombre, declaraciones de «no culpable» de tres cargos de crímenes contra la humanidad y uno de guerra cometidos en Kosovo en 1999.
«Considero que este tribunal es un tribunal impostor y el encausamiento un falso encausamiento», dijo Milosevic, con su cabeza en alto, en un inglés tranquilo y acentuado.
La corte «es ilegal, al no haber sido designada por la Asamblea General de la Naciones Unidas. De manera que no tengo necesidad de nombrar un defensor ante un ente ilegal», siguió Milosevic, quien se graduó como abogado hace 37 años. «El objetivo de este juicio es producir una justificación falsa para los crímenes de guerra cometidos por la OTAN en Yugoslavia», aseguró aludiendo a las incursiones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en su país.
La historia se había escrito ya con la lectura de los cuatro cargos en su contra, al ser Milosevic el primer jefe de Estado encausado ante un tribunal internacional por crímenes de guerra cometidos mientras ejercía el cargo. De ser hallado culpable, el ex dictador podría ser condenado a cadena perpetua.
Desacato
Tras instarlo a que nombrase un defensor, el juez May preguntó al fervoroso nacionalista serbio si deseaba escuchar en su totalidad los cargos en su contra. Alejando las manos de su mentón, en un gesto de aburrido desacato, Milosevic dijo, en inglés: «Ese es problema suyo».
Después de preguntarle cuál sería su declaración ante el tribunal, May interrumpió la cadena de invectivas contra la OTAN y el tribunal: «Señor Milosevic, éste no es el momento de pronunciar discursos», dijo, con gélida cortesía británica.
Tras consultar a sus colegas en el estrado, el jamaiquino Patrick Robinson y el marroquí Mohamed Fassi Fihri, May agregó: «Trataremos su respuesta como una falla en formular una declaración. Vamos a formular, en su nombre, una declaración de no culpable en cada uno de los cargos».
La audiencia de ayer abrió la fase preliminar del proceso que en el caso de Milosevic podría durar un año, teniendo en cuenta que faltan por instruir los presuntos crímenes en las guerras de Croacia y Bosnia-Herzegovina. En una entrevista al diario español «El País» y al francés «Le Monde», la fiscal Carla Del Ponte, quien se anotó una victoria personal con la extradición a La Haya de Milosevic, anunció la posibilidad de que de estos dos sumarios salga una acusación de genocidio, el delito más grave que trata este tribunal.
Asunto terminado
En tanto, el primer ministro de Serbia, Zoran Djindjic, quien desató una crisis en la federación que esa república integra junto a Montenegro al extraditar al ex jefe de Estado desafiando a la corte constitucional yugoslava, afirmó que el caso Milosevic está «terminado» para Belgrado. «Milosevic se encuentra ahora en manos de la Justicia internacional, y es él quien debe decidir su comportamiento» frente al TPI. «Para nosotros, es un asunto terminado», declaró Djindjic, para quien la entrega del ex dictador era un paso fundamental para que el país pudiera acercarse a Europa.