30 de enero 2001 - 00:00

Girasol: la Argentina pierde el liderazgo

Girasol: la Argentina pierde el liderazgo
La noticia, aunque no resultó inesperada, preocupó igualmente a todos los que, de un modo u otro, se encuentran vinculados a la actividad productiva de nuestro país.

La Secretaría de Agricultura en su informe mensual estimaba que la Argentina producirá durante la presente campaña 3,5 millones de toneladas de girasol, la cosecha más magra de la última década, si no tomamos en cuenta la de 1992/93 en la que, aún con una siembra superior a la de este año, las condiciones climáticas no permitieron superar los 3 millones de toneladas. Según datos de la Bolsa de Cereales de Bs. As., la superficie implantada de esta campaña fue de 2,07 millones de hectáreas, la menor siembra observada desde la campaña 1986/87.

En términos de producción, la Argentina vuelve a los niveles alcanzados durante la campaña 1991/92, luego de haber llegado a un pico de 7,1 millones de toneladas, tan sólo dos campañas atrás.

Además, hemos perdido un liderazgo: de ser el principal productor del mundo de este producto en el promedio de las últimas 5 campañas, que comprenden las cosechas de entre 1994 a 1999, nuestra posición en el ranking mundial declinará ahora al tercer lugar, muy lejos ya de la ex URSS con 7,71 millones de toneladas y bastante próximos a la producción que la Unión Europea alcanzara en su última campaña.

Competencia

Los bajos precios que regis-tran desde hace ya tres años los aceites vegetales, los stocks que Asia acumula de aceite de palma, y la fuerte competencia que el girasol experimenta con respecto a otros cultivos, como la soja, son apenas algunos de los factores que obedecen a este fenómeno.

Tampoco resulta menos cierto que la estructura forma-dora de precios del girasol en nuestro medio, no siempre resultó perfecta. Las cámaras arbitrales, con sus pizarras de precios fueron cuestionadas por casi todos los productores y algunos miembros de la cadena comercial. El sistema distaba mucho de ser perfecto y no resultaría antojadizo establecer también algún vínculo entre esta forma de negociación comercial y el abandono de área que hoy nos preocupa; muchos decidieron migrar a la producción de commodities con un esquema formativo de precios más perfecto.

También
se ha generado una fuerte competencia con otros productos. La alternativa trigo-soja de segunda o la de sembrar directamente soja en reemplazo del girasol en muchas zonas, incluso marginales para ésta, ha resultado ser válida y rentable en las últimas tres campañas. La llegada de la soja RR, con el consiguiente abaratamiento en la implantación de este cultivo, también tuvo mucho que ver con este comportamiento.

Esta tendencia podría acentuarse incluso más durante el próximo año, de persistir los bajos precios inter-nacionales de los aceites a expensas de la solidez de las harinas proteicas vegetales.

En el MAT (Mercado a Término de Buenos Aires) la operatoria en este producto ha disminuido de un modo también significativo. Durante el período 1-7-99 al 31-12-1999, el volumen total negociado (futuros y opciones) alcanzaba las 1.159.500 toneladas; en idéntico período del año 2000, la operatoria alcanzó 813.650 toneladas, lo que representa una caída operativa de 30%.

Poco tiempo atrás, al referirnos al girasol, influenciado negativamente por la particular situación del mercado internacional de aceites decíamos que, de no mediar cambios en el corto plazo, este cultivo se podría convertir en una curiosidad botánica. Al haber pretendido exagerar en esta definición, podemos al menos confirmar que la misma sigue vigente e intacta.

A esta altura, resulta difícil definir qué ocurrirá con el girasol en la Argentina. Algunos comentan que este cultivo será una réplica del lino, donde nuestro país pasó de producir algo más de 2 millones de toneladas a principios de la década del '30 a solamente 47 mil toneladas en la campaña 99/2000.

Otros señalan que una vez recompuesto el nivel de precios del mercado de aceites en el ámbito internacional, además de las decepciones que sufrirán algunos productores que se han cambiado a soja en zonas marginales, se determinará un brusco cambio de tendencia.

Por encargo

También se escucha una premonición ingeniosa que señala que ocurrirá con el girasol lo mismo que con algunos otros cultivos (el trigo candeal o la cebada), que se siembran casi exclusivamente por convenio con los compradores; se implantan por encargo, pactando previamente las condiciones de calidad, pago y entrega.

En tanto, otros señalan que
no habrá que alarmarse mientras se alcance un nivel productivo que no comprometa el abastecimiento del consumo local, unas 500 a 600 mil toneladas de aceite por año, una meta muy poco ambiciosa para el principal exportador de aceites vegetales del mundo. Mientras tanto, el mundo acusará este año un déficit mundial de casi tres millones de semilla, casi por culpa exclusiva del recorte productivo de nuestro país. De acuerdo con el USDA, la campaña mundial de este año alcanzará 23,6 millones de toneladas, lo que en alguna medida asegura que el premio del aceite de girasol contra otros aceites vegetales que compiten con él, se mantenga sostenido.

Tal vez el déficit productivo de la Argentina de hoy determine, paradójicamente, la firmeza del mercado internacional de mañana.

Dejá tu comentario