Truman Burbank era un simple vendedor de seguros. Vivía en una bella casa, con una esposa adorable y llevaba una vida normal. Pero todos conocían a Truman. Porque la ciudad donde vivía, en realidad era un estudio de televisión, y su esposa, sus amigos y hasta su madre eran actores. Todo lo que Truman hacía era seguido por millones de televidentes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La película "The Truman Show", protagonizada por Jim Carrey, mostró de esa manera lo que la televisión siempre soñó: adueñarse de la vida humana, transmitir cada paso sin perder detalle.
¿Alguien podría imaginar sus días con una cámara apuntándole a cada paso? Esto es lo que sucede desde ayer con las doce personas que participarán durante 112 días en "Gran Hermano", el flamante reality game show de la televisión argentina después de la experiencia de "Expedición Robinson". Claro que a diferencia de Truman, ellos eligieron ese camino.
"Big Brother" nació en Holanda y viajó por Alemania, España, Portugal, Italia, Bélgica, Noruega, Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Polonia, Suiza, Grecia, Estados Unidos y Australia. Y desde ayer a las 21 aterrizó en la Argentina. Se podrá ver por Telefé de lunes a viernes a las 20.30, en un resumen de media hora, y sábados de 21 a 23. Además Direct TV le dedicará cinco canales exclusivos las 24 horas.
La conducción estará a cargo de la actriz Soledad Silveyra. Frases inoportunas, preguntas sin respuesta ("¿Estamos en el aire?") y constantes intenciones de robarle una lágrima a los participantes o a sus familiares, dejaron bastante que desear de la labor de la ex "Campeones" y ahora "Gran Hermana".
La producción también tuvo sus tropiezos. Imágenes al aire sin anunciar, diálogos entre la conductora y los productores que debían quedar en el estudio, y algunos errores técnicos dentro de la casa, como cámaras que no funcionaban.
Poco antes de las 23, Santiago, Patricia, Fernando, Gastón, Lorena y sus big brothers llegaron en diferentes autos a la casa ubicada en Martínez. Allí se conocieron por primera vez, ya que desde lunes pasado se encontraban en un hotel en habitaciones diferentes.
Uno de los participantes, Gastón, aclaró cuál es su objetivo en esta aventura: "Quiero ser actor", dijo, como si el simple hecho de participar en el programa lo llevara directo al estrellato.
"Gran Hermano" tiene una regla fundamental: nadie puede tapar ninguna de las 29 cámaras ni los 58 micrófonos que hay en la casa. Además, los participantes sólo pudieron llevarse con ellos tres atados de cigarrillos, una revista o libro, tres CD's y hasta seis latas de cerveza o botellas de vino.
Así, comenzaron esta carrera hacia los $200 mil de premio.
Sobrevivirán con los $2 diarios que se le da a cada participante. Con los cuales deberán ponerse de acuerdo con las compras que realizarán en el "almacén" del lugar.
Quedarían algunas preguntas. O la realidad se está convirtiendo cada día en una telecomedia, o en la ficción ya no hay nada por crear.
Con cámaras y micrófonos en el baño, en la cocina, en el living, y hasta una infrarroja para que se pueda ver en la oscuridad, "Gran Hermano" promete mostrar todo, absolutamente todo. Como dice el slogan: "¿Querías ver más?"
Dejá tu comentario