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Intentan reanimar la agenda global con Piñera, Obama y empresarios EEUU
La American Chamber elaboró una conceptuosa invitación a Cristina de Kirchner para el 9 de abril. Una prosa amable para prevenir iracundias nacionalistas.
Si Obama, en cambio, dedicala cumbre a erigirse en el líder del pacifismo antinuclear, la foto con él sería impecable y convendría para lo que le importa siempre al Gobierno, que es titular del día siguiente. Con tantas dudas de este lado, la posibilidad de la reunión queda en manos de la Argentina, que va a orejear día a día la conveniencia de tenerla, porque Estados Unidos no ha dicho qué hará su presidente con esa cumbre de los 30 países que tienen desarrollos nucleares (aunque, rara preferencia del anfitrión, incluirá a Chile, que no tiene proyectos atómicos, pero que es amigo).
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Cristina viajará a Washington el jueves 8 porque al día siguiente tiene un almuerzo con la American Chamber of Commerce, la principal organización de negocios de los Estados Unidos, con tres millones de empresas asociadas. La invitación a este condumio que organiza el embajador Héctor Timerman no puede ser más halagadora. Dice así: «Como el segundo país más grande en América del Sur, la Argentina juega un papel crucial en los asuntos internacionales y está entre las principales economías del G-20. Por otra parte, la Argentina es un mercado estratégico para las compañías globales, y su relación comercial con los Estados Unidos es la piedra angular de una dinámica relación. Por favor, únase a nosotros para dar la bienvenida a la presidente Cristina Fernández de Kirchner a EE.UU. La Cámara de Comercio». Esta antesala prevé que la Presidente halague a los anfitriones, algo que suele hacer en sus viajes a los Estados Unidos, país con el cual los gobiernos peronistas siempre quisieron, más allá de las pirotecnias para consumo interno, llevarse lo mejor posible.
Cristina tendrá alguna bilateral ese viernes en el Four Seasons Hotel acompañada de Amado Boudou, quien le ha armado una agenda con banqueros y empresarios interesados en conocer algo sobre lo que piensa el Gobierno hacia adelante. Descansará hasta el lunes, cuando la cumbre nuclear se iniciará con una cena.
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En esa actividad estará de nuevo con Piñera, al que habrá recibido el 8 antes de subirse al avión. El mandatario chileno hará ese día la primera salida de su país con destino a Buenos Aires, partida que ganó la Argentina frente a Brasil, que pretendía ser el anfitrión del debut global del flamante mandatario. Ese jueves 8 el visitante mantendrá una reunión a solas con Cristina de Kirchner por la mañana, al mismo tiempo que todo el gabinete chileno que tiene tareas en la reconstrucción tras el terremoto del 27 de febrero pasado, los ministros argentinos y más de un centenar de empresarios locales. La idea es presentarles a los chilenos todo el menú de productos y servicios que la Argentina puede venderles para esa reconstrucción. El atractivo para los visitantes es que el Gobierno aportará créditos del Banco Nación previstos para fomentar exportaciones por montos que algunos calculan en hasta u$s 400 millones. Un bombón para los chilenos, pero también para los empresarios argentinos.
El embajador Ginés González-García se reunió con Piñeraen Santiago la semana pasaday logró cerrar la gira e interceptar las presiones de Brasilia para ser el destino del debut. Nadie lo reconocerá, pero Brasil, que tiene más dinero que la Argentina para subsidiar exportaciones, no ofreció el menú de los empresarios criollos. Para la anécdota, el Gobierno de Piñera reconoce que la reacción argentina ante el terremoto en las manifestaciones de adhesión, envío de ayuda, presencias de la Presidente en hospitales de campaña y la aplicación a los planes de socorro de Ginés -un experto en desastres, no sólo por ser hincha de Racing sino como sanitarista estrella del peronismo-. Ginés escuchó decir a un funcionario del nuevo Gobierno que Chile debe revisar su tradicional mirada hostil hacia la Argentina.
Este abrazo de los Kirchner a Piñera no deja de tener una intención política hacia adentro, porque el calor de tanta amistad, sueñan, distanciará más a aquél de sus amigos en el centroderecha argentino como Mauricio Macri o Francisco de Narváez, hoy los competidores a los que teme más el kirchnerismo hacia 2011.
El visitante habría querido viajar con el nuevo embajador en Buenos Aires para reemplazar al socialista Luis Maira, pero el democristiano Andrés Zaldívar -ex ministro de Bachelet-le rechazó el cargo porque quiere hacer política en su país. A lo mejor para ese día tiene ya el nombre. Los dos presidentes cerrarán el encuentro con un almuerzo con funcionarios y empresarios en el Palacio San Martín y partirán cada cual en su avioncito hacia los Estados Unidos.

