Los bancos parecen desconocer elementales normas contables

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Recibí la nota de esa Asociación de Bancos (ABA) de fecha 22 ppdo. firmada por Ud. que simultáneamente se dio a conocer a través de la prensa, razón por la que obraré de la misma manera. En ella se efectúan críticas al informe titulado «El vaciamiento del Sistema Financiero en el 2001», que con mi firma y del Sr. Llorens, hizo público recientemente el bloque de legisladores del ARI. En la nota, no como conclusión, sino como preámbulo, ejerciendo de esta manera una defensa con ánimo evidentemente descalificatorio, al poner los adjetivos antes de lo sustantivo, ABA expresa que «las conclusiones a las que llega dicho informe son el resultado de una interpretación errónea del balance del sistema financiero argentino, producto de un desconocimiento de algunas de las más habituales operaciones financieras y bancarias, de las reglas contables y el plan de cuentas diseñado por el BCRA». Esto pese a que muchos párrafos de la nota que siguen a continuación corroboran o dan pábulo a lo sostenido en el informe, por lo que bien podría decirse, como conclusión de su lectura, que a confesión de parte, relevo de prueba.

Pero es ABA a través de Ud. la que a continuación parece demostrar desconocer las más elementales reglas contables,
al explicar en el punto 1) de la nota que unos 17.600 millones de pesos/dólares que desaparecieron de la cuenta del activo «Otros créditos por intermediación financiera» se deberían a modificaciones contables efectuadas por el BCRA en el tratamiento del activo.

En tal caso, obviamente, esos 17.600 millones deberían haber aparecido en otras cuentas del activo, concretamente en la de Disponibilidades, la que empero no registra variación alguna en el período analizado, permaneciendo en el nivel de los 9.600 millones de pesos. Esto es precisamente parte del vaciamiento que se expone en el informe, al haberse evaporado limpiamente, en pocos meses, nada menos que 17.000 millones de pesos/dólares, cosa que es difícil de disimular apelando incluso a magias contables.

• Empapelamiento

A continuación, en el punto 2), ABA explica que otros 13.000 millones de pesos/dólares que desaparecieron de esa misma cuenta se deben a operaciones a término de moneda extranjera y títulos públicos, correspondiendo la mayor parte de ellas a residentes en el país. Y también éste es, precisamente, otro de los puntos a los que apunta el informe, ya que en él se sostiene que se habría producido un empapelamiento del sistema financiero, al haberse introducido en el mismo títulos públicos que estaban en el extranjero, en forma previa a la declaración del default de la deuda, para eludir los efectos de ésta.

En este punto su respuesta también carece totalmente de rigor, al justificar esa disminución en la caída de los volúmenes negociados, pese a que existió una notable caída en la cotización de los títulos públicos, otra de las razones por las que sus tenedores en el extranjero se habrían desembarazado rápidamente de ellos, para que no se vean afectados sus balances.

Y ésta no es una afirmación antojadiza, o de alguien que carece de autoridad en la materia, ya que proviene nada menos que de la subdirectora del FMI,
Anne Krueger, quien expresó, conforme la cita con que se encabeza el informe, que «este problema de la Argentina se esperaba, y entonces dio tiempo a que los inversores se acomodaran, y así encontró a los bancos, especialmente, con poca exposición...». (...)

La nota hace una innecesaria y poco feliz cita de la consultora
Arthur Andersen, involucrada recientemente en los escándalos de los balances falsos de la Enron. Ella nos lleva a sospechar que ABA ha efectuado una muy superficial lectura del Informe en cuestión, ya que es redundante con lo que expresamos en él, donde afirmamos que las Cuentas de Orden no intervienen en el balance, pero sí reflejan lo que en él sucede.

En tal sentido, la explicación brindada por ABA viene a corroborar precisamente nuestras tesis del empapelamiento del sistema financiero, al expresar textualmente: «... la variación para el sistema financiero en su conjunto es de 30.000 millones de pesos (dólares). Esto se explica en su mayor parte por el comportamiento de la cuenta 'valores en custodia', que está compuesta por títulos públicos... La disminución producida en estas cuentas se debe, fundamentalmente, a la caída de precios en el mercado y a la reclasificación de títulos en custodia por préstamos garantizados del gobierno nacional...».

Y esto es precisamente lo que debe explicar ABA, y no lo hace
. El porqué desde una posición en títulos públicos del país en diciembre de 2000, del orden de los 12.500 millones de pesos/dólares a valor nominal, y 10.211 millones de pesos/dólares a valor contable según su cotización; se pasó a una posición similar a valor nominal en noviembre de 2001, registrada a valores contables en 5.500 millones (dada la sustancial caída en la cotización de los títulos públicos); más el agregado de casi 41.000 millones de dólares en títulos públicos convertidos préstamos garantizados, según la operatoria del decreto de necesidad y urgencia 1.387/01.

Esto hizo que casi 60% de la deuda pública nacional instrumentada en títulos, la mayor parte de ella externa, haya quedado dentro del sistema financiero argentino, transformándose así en la práctica, en deuda financiera doméstica. Corresponde 82% de ella a la denominada en dólares, con jurisdicción mayoritariamente en Nueva York, por lo que se puede decir que la capital de las finanzas del mundo se puso bien a salvo de la crisis argentina.

Y casualmente esas cifras son compatibles con los 35.000 millones de dólares que se fugaron del sistema financiero, consistentes en la pérdida de 20.000 millones de reservas financieras, y la evaporación de los 15.000 millones provenientes del blindaje y el salvataje del FMI.

• Reclamos

Y precisamente son los bancos de ABA que participaron en la operatoria del Decreto 1.387 los que se encuentran en el centro de los reclamos de los clientes bancarios locales, que demandan airadamente la devolución de sus depósitos, según se puede apreciar en el cuadro A, confeccionado sobre la base de datos de la Secretaría de Finanzas.

No parece casual que los más notables de ellos, Banco de Galicia y Buenos Aires, BBVA Banco Francés, HSBC, Banco Río de la Plata, junto con el Credit Suisse First Boston, y el JP Morgan, socios del liquidado Banco General de Negocios, hayan sido los agentes de colocación del famoso megacanje efectuado en junio pasado, que es investigado actualmente por la Justicia. Intervinieron en él con un notable tráfico de títulos públicos nacionales, según se puede ver en el cuadro B, realizado sobre la base de información de la Secretaría de Finanzas.

Lógicamente, si se ha producido un empapelamiento con ánimo de lucro del sistema financiero argentino, vaciándolo de las reservas indispensables para su funcionamiento, como parecen traslucir esas cifras y operaciones, ello atraparía a bancos integrantes de ABA, y los banqueros que los dirigen, en el delito de subversión económica previsto en el art. 6 de la Ley 20.840.

Esta ley es la que hoy casualmente se pretende derogar apuradamente, por exigencia del FMI, conducido por la nombrada Anne Krueger, que ha demostrado estar enteramente al tanto de esas maniobras. Con ese objeto se han descargado fortísimas presiones en el Parlamento, a través de gobernadores desesperados, que venderían el alma por obtener un peso, a los que se les ha prometido préstamos del BID y del Banco Mundial
, una vez que se finiquite el acuerdo con el FMI; y a través de tradicionales grandes órganos de prensa vinculados con la banca y las finanzas.

Por esta razón he presentado el informe en cuestión ante la Comisión Especial Investigadora de la Fuga de Divisas de la Cámara de Diputados, a la que ABA, como institución que defiende el prestigio de la banca privada, debería prestar su máxima colaboración, exhortando a sus integrantes a facilitar toda la información que ésta les pudiera requerir, a los efectos de averiguar la verdad de lo que realmente sucedió en el sistema financiero en el año 2001.

No puedo dejar de expresar mi perplejidad respecto de lo que se dice como resumen, en el último acápite de vuestra nota, en relación con la disminución de la cuenta «Otros créditos por intermediación financiera». Tras reiterar conceptos ya vertidos, expresa que «si en la Argentina se siguieran las normas contables bancarias que rigen en la mayoría de los países del mundo, dichas cuentas ni siquiera figurarían en el balance, por lo que nunca se habría producido la disminución en los rubros del balance anteriormente mencionados» (activos y pasivos).

• Prescindibilidad

En primer término, citando a Arthur Andersen, ABA sostuvo la prescindibilidad de las cuentas de orden, pese a que como su nombre lo dice, ayudan al orden de la información. Y sobre el final sostiene también la prescindibilidad de la cuentas referidas a otras intermediaciones financieras, que generalmente no se realizan en el mostrador, sino en la trastienda de los bancos, procurando de esta manera quitarles toda transparencia a los balances y negocios bancarios.

Al paso que vamos, con la implementación del plan BONEX que reclama esa asociación, con objeto de sacarse de encima las obligaciones que tienen los bancos que la integran con sus depositantes, a cambio de entregar devaluados títulos de la deuda, ABA también podrá prescindir de la cuenta Depósitos, pese a que se supone es la sustancia del negocio bancario, que se realiza en el mostrador.
Me pregunto entonces qué clase de negocios bancarios querrá hacer ABA, ya sin tienda, ni trastienda, ni empleados en el mostrador. (...)

A continuación, ABA sostiene sugestivamente que las disminuciones en las cuentas «Otras operaciones por intermediación financiera» «son en casi todos los casos calzadas entre el activo y el pasivo, por lo que no tienen impacto en el patrimonio neto». Esta es precisamente nuestra sospecha, de que se trató de operaciones calzadas, en las que se confunden en una misma persona, o en personas económicamente vinculadas, el colocador con el tomador, evitándose de esta forma que la sustancial caída en la cotización de los títulos públicos se reflejara en los balances de las entidades, pérdida que evidentemente sus casas matrices quisieron evitar a toda costa. La nota se cierra con un agregado que parece haber sido hecho a última hora, afirmando dogmáticamente y sin ningún argumento que
«es muy importante tener en cuenta que ninguna de estas operaciones implican una salida de fondos del país».

Esto puede ser puntualmente correcto
, pero esa salida de fondos pudo haber sido efectuada mediante otras múltiples operaciones que brinda la actividad financiera, viniendo a cuento en ese sentido la fuga de capitales a través de los bancos, cuya investigación acaba de anunciar la DGI.

Su cifra de 17.500 millones de pesos/dólares coincide casualmente con la que pretende justificar ABA en el movimiento de la cuenta de «Otros créditos por intermediación financiera».

Pero aún así, en un sentido lato, esa salida de fondos del país ni siquiera habría sido necesaria, al estar constituidos buena parte de los 17.600 millones de los encajes que se evaporaron de dicha cuenta, mediante depósitos efectuados en el Deustche Bank de Nueva York, o mediante certificados de depósitos a plazo fijo en bancos del extranjero.

Para finalizar comunico a Uds. que, atento que el tenor de vuestra nota da pábulo y corrobora lo expresado en el informe en cuestión, presentaré una copia de ella y de esta respuesta a la Comisión Especial Investigadora de la Fuga de Divisas, a los efectos de impulsar la indispensable investigación respecto el vaciamiento expuesto, a la que espero ABA brinde la colaboración que el clamor popular exige.

Por último, con respecto al anuncio de
envío de copia de la nota al presidente del Banco Central, Mario Blejer, estimo que ello es innecesario, dado que el mismo parece estar muy al tanto de las maniobras en cuestión, parte de las cuales se cometió durante su desempeño en el directorio del Banco Central a partir de agosto de 2001. Al respecto manifestó en una conferencia que dio en Nueva York, junto con Anne Krueger, que «en 2001 los inversores extranjeros que habían ayudado a paliar el déficit argentino se llevaron el dinero a cualquier otra parte».

Es quizás por este motivo que
al tomar estado público el informe, a dicho funcionario parece haberle entrado un súbito ataque de pánico, razón por la que demanda ahora que se dicte una legislación especial, creando un fuero especial de impunidad, para los directores del Banco Central, de manera tal que, junto con la derogación de la ley de «subversión económica», ninguna institución o individuo puedo ser perseguido por los hechos que han desquiciado el sistema financiero argentino, paralizado la actividad productiva argentina, y hundido en la miseria y la hambruna a los habitantes del país de la carne y el pan, que antes se jactaba que en él nadie se quedaba sin comer. Lo exhorto a Ud. y por su intermedio a ABA y a los bancos que la integran a que sepan ponerse a la altura de la situación, y al servicio de la verdad y la justicia.

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