Washington - No va a haber películas a bordo, ni bolsas con rosquitas para acompañar el gintonic mientras el avión gana altura. Sin embargo, habrá altísima velocidad. Velocidad «hipersónica». La NASA dio a conocer ayer lo que probablemente ingresará en los libros de los récords como el avión más veloz del mundo. Si todo se desarrolla de acuerdo con lo planeado, el X-43A alcanzará una velocidad de 11.585 kilómetros por hora, diez veces más que la del sonido.
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En teoría, podría volar desde NuevaYork hasta Londres en apenas 40 minutos y hasta Los Angeles en sólo 30. El X-43A hará su primera prueba sin piloto el mes que viene con un breve vuelo sobre el Océano Pacífico, al que finalmente caerá. Los científicos dicen que cualquier intento de recuperar la aeronave sería demasiado caro, por lo que en esta etapa su éxito deberá juzgarse por su desempeño durante un breve vuelo sobre el mar.
«El proyecto Hiper-X recoge lo que hemos estado haciendo en los últimos 40 años en los túneles de viento», dijo Vince Rausch, jefe del programa en la central de Langley, Virginia de la NASA. «El vuelo es una realidad. El programa será un paso fundamental hacia adelante en la capacidad nacional para acceder al espacio», añadió.
El X-43A tiene un largo de sólo 3,7 metros, una envergadura de 1,54 metro y la forma de una antigua tabla de surf. Propulsado por hidrógeno, el avión representa una nueva tendencia en tecnología porque usa el oxígeno de la atmósfera para dar lugar a la combustión. Esto será posible gracias al uso del Scram-jet, que comprime el aire y lo lleva hacia los motores.
A pesar de que muchos se muestran excitados acerca este nuevo desarrollo tecnológico, valuado en 185 millones de dólares, hay todavía numerosos inconvenientes que deben ser solucionados antes de que éste pueda ser aplicado a los vuelos comerciales. Por lo pronto, la tecnología Scramjet sólo funciona cuando el aire fluye en su interior a velocidades supersónicas. Para que esto ocurra, el X-43A recibirá un primer impulso de un bombardero B-53, que despegará de la base Edwards en California y lo llevará hasta una altitud de 7.300 metros antes de soltarlo. En ese punto, el avión de prueba recibirá el impulso de un cohete especialmente modificado. Sólo después de eso, los motores del avión tendrán el impulso suficiente para los diez segundos finales del vuelo.
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