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Posible renuncia de Peres amenaza al premier Sharon
• Ataques
Palestinos e israelíes declararon un cese de fuego hace una semana, pero desde entonces se produjeron decenas de ataques palestinos y acciones israelíes de represalia. A pesar de la continuación de la violencia, aunque en menor intensidad, Peres dice que Israel tiene una deuda de gratitud con Estados Unidos por decenas de años de apoyo y que su reunión con Arafat, que facilitará la formación de la coalición con países árabes, es una forma de ayudarlo.
La negativa de Sharon a un encuentro destinado a afianzar el cese de fuego y crear los fundamentos para la reanudación del diálogo político, aunque temporaria, contradice los planes de Estados Unidos de tranquilizar a esta región con el objeto de poder formar sin contratiempos una coalición internacional para la lucha contra el terrorismo. El secretario de Estado, Colin Powell, llamó ayer por la tarde a Sharon y a Peres y los apremió a establecer una nueva fecha para la reunión con Arafat.
A partir de hoy llegarán a la región, uno tras otro, varios de los ministros de Relaciones Exteriores europeos y su presencia aumentará las presiones sobre Israel, pero también sobre los palestinos.
En Jerusalén se estima que después de la primera reunión con Peres, comenzará la cuenta regresiva para la invitación de Arafat a Washington, para una primera reunión con el presidente George W. Bush, aunque para ello deberá demostrar su «buen comportamiento» y cumplir con el alto el fuego.
•Pedido
Mientras, Arafat se esmera. Ayer llegó por primera vez en doce meses a Rafiaj, al sur de la Franja de Gaza, para pedir personalmente a los más duros que interrumpan los ataques contra Israel. Hasta Hamas y la Yihad Islámica consintieron en silencio con la necesidad de alejarse por ahora de los atentados.
En el Ministerio de Defensa israelí entienden que el terror palestino es visto hoy en Washington como un fenómeno local, casi incipiente y muy alejado del centro de mira de las armas estadounidenses.
Mientras, los israelíes observan absortos como Arafat, en una maniobra casi mágica, logra colocarse en el centro del grupo de «los buenos» en el presente conflicto.


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