12 de septiembre 2001 - 00:00

Prevén más dureza en Medio Oriente

Jerusalén - Cuando los servicios de inteligencia estadounidenses puedan seguir el hilo que los conduzca hasta los responsables por los espeluznantes atentados en Nueva York y en Washington, sin duda aplicarán toda la fuerza posible para castigarlos. Por ahora, la responsabilidad y la represalia son sólo especulaciones, pero la mayoría de los analistas coincide en dos puntos: que tras los responsables se halla algún factor extremista islámico basado en Medio Oriente y que esta clara declaración de guerra contra Estados Unidos los forzará a adoptar posiciones mucho más activas y mucho más duras en esta conflictiva región.

En los campamentos de refugiados Aín Helué y Chatila, en el Líbano, centenares de palestinos salieron a las calles a festejar el éxito de los atentados contra «el gran Satán», como es apodado Estados Unidos en muchas de las manifestaciones extremistas del nacionalismo árabe. Mientras que «el pequeño Satán» es el ente sionista, Israel.

Las imágenes se repitieron también en la Ribera Occidental, en Naplusa, Ramallah y Belén, donde la policía palestina hacía esfuerzos por tratar de evitar el reparto de caramelos en señal de alegría.

En Gaza, uno de los portavoces de la Yihad islámica, Nafez Azam, dijo que estos ataques son la consecuencia de la política de Estados Unidos en la región, pero se expresó en contra de la muerte de inocentes.

Pero los representantes oficiales palestinos expresaron su profundo repudio por la ola de terror criminal en Estado Unidos y negaron toda relación con estos acontecimientos.

El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Yasser Arafat, condenó enérgicamente los ataques y dijo que «el liderazgo palestino declara su genuino pesar y su amplia condena por este acto peligroso y criminal».

Arafat tiene planificado viajar hoy a Damasco para reunirse con el presidente
Assad. Siria es uno de los países declarados por Estados Unidos como «Estado que apoya el terrorismo».

La portavoz palestina
Hannan Ashrawi, quien es además portavoz de la Liga Arabe, dijo que «se trata de una acción de terrorismo sin precedentes, parte del proceso de globalización, un peligro para toda la humanidad que puede tener duras consecuencias sobre nosotros, como árabes y musulmanes». Ashrawi agregó que el mundo se identifica ahora con las víctimas del terrorismo, e Israel lo aprove-chará.

Desde Damasco, dos organizaciones palestinas negaron toda conexión con estos atentados y dijeron oponerse a acciones de violencia fuera de los territorios.

Israel, por su parte, ordenó la evacuación de todas las delegaciones diplomáticas en el mundo, cerró su espacio aéreo a todos los vuelos de compañías extranjeras y cerró todas sus fronteras terrestres, mientras la policía protegía las instituciones estadounidenses en Israel. Los dirigentes israelíes expresaron su profundo pesar por los atentados e instaron al mundo a luchar contra lo que llamaron el terror islámico. El primer ministro
Ariel Sharon, en lucha contra una ola de terror palestino, mantuvo por la tarde consultas de seguridad. En Israel se teme que el éxito de los terroristas en Estados Unidos, aun si se desconoce su identidad, incentivará a los extremistas palestinos a perpetrar más ataques en su territorio. Hablando ante la prensa poco después de la medianoche, Sharon anunció que Israel declaraba un día de duelo nacional para acompañar el dolor del pueblo estadouni-dense y agregó que los acontecimientos eran un giro en la lucha contra el terror mundial. «No habrá lugar donde los terroristas puedan descansar», dijo.

El ministro de Relaciones Exteriores,
Shimon Peres, dijo a la TV israelí que «todo el pueblo judío comparte el dolor de Estados Unidos. Es una tragedia humana». Peres dijo que Israel había ofrecido enviar a su equipo de expertos para el rescate de escombros y agregó que «esto requiere una organización más seria contra el terrorismo en todos los países y de todas las formas».

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