6 de julio 2001 - 00:00

Se suicidó la esposa de Kohl, acosada por una rara enfermedad

Hennelore Kohl
Hennelore Kohl
Berlín (EFE, Reuters, AFP) - En un hecho que supone un fuerte golpe personal para una figura histórica de la Alemania de posguerra y que causó fuerte conmoción, Hannelore Kohl, la esposa del canciller que reunificó el país, se suicidó durante la noche del miércoles para poner fin a años de sufrimiento por una extraña enfermedad.

El nombre de la esposa de Helmut Kohl, que siempre ejerció el papel de «mujer en la sombra» del poderoso político, cobró un trágico protagonismo al conocerse el hallazgo de su cuerpo en su residencia de Oggersheim (oeste del país) y confirmar la oficina del ex canciller, unas horas después, que se trató de un suicidio. Según el comunicado, su muerte se produjo el miércoles por la noche, pero no se descubrió hasta la mañana de ayer, cuando la mujer del chofer de la familia entró en la casa y halló el cadáver.

Hannelore, de 68 años, llevaba quince meses sin salir de su hogar durante el día, debido a una alergia a la luz que contrajo en 1993 por un tratamiento de penicilina y que se agravó el año pasado, obligándola a permanecer casi todo el tiempo encerrada.

«La desesperanza ante su estado de salud la llevó a quitarse la vida», dijo el comunicado, donde se constató que dejó varias cartas de despedida para su esposo, sus dos hijos y sus amigos.

Hannelore pasó 53 de sus 68 años junto a su marido, a quien conoció en una escuela de baile a los 15 años, cuando llegó de Leipzig a la ciudad de Ludwigshafen, en el suroeste alemán, como refugiada de guerra. Tras doce años de noviazgo, se casaron y, hace pocos días, los Kohl habían cumplido su 41° aniversario.

A menudo, se la caricaturizó como un modelo de mujer de provincia e incluso se la apodó como la «Barbie del platinado». Pero también se reconocía su capacidad de «saber estar» y, sobre todo, de preservar su esfera privada de cualquier indiscreción.

Mientras Kohl lideró el gobierno, Hannelore ejerció de leal esposa del político, anfitriona perfecta de visitas de Estado y a la que, aparentemente, no le importaba permanecer en su casa de Oggersheim mientras su esposo se instalaba en el «bungalow» de su Cancillería, por entonces en Bonn.

Tras la derrota electoral de Kohl a manos de Gerhard Schröder, Hannelore siguió viviendo prácticamente sola en la casa «de toda la vida» de los Kohl, mientras su marido se trasladaba a Berlín.

La alergia a la luz obligó a Hannelore a permanecer la mayor parte del tiempo en penumbras, hasta el punto de que no acudió a la boda del menor de sus dos hijos, Peter, celebrada hace unos meses en Turquía.


Kohl recibió la noticia de la muerte de Hannelore en Berlín y se trasladó inmediatamente a su casa de Oggersheim, que quedó acordonada por la policía para preservar lo que fue la regla de oro de la fallecida: la defensa de la intimidad frente a las miradas indiscretas.

• Condolencias

La noticia de la muerte de quien fue la «primera dama de Alemania» durante 16 años hizo a un lado las rivalidades políticas y las tortuosas relaciones actuales de Kohl con su partido Unión Cristiano Demócrata (CDU), gravemente deterioradas a raíz del escándalo de las cuentas secretas abiertas durante su gobierno.

Un alud de condolencias, procedentes de dentro y fuera del país y de la mayoría de los partidos alemanes, no se hizo esperar. Desde Rusia llegó el emotivo mensaje de
Mijail Gorbachov: «Quienes tuvimos el privilegio de conocer a esa maravillosa mujer compartimos contigo el dolor por su pérdida», escribió el ex presidente soviético y amigo personal de Kohl, quien en 1999 lo acompañó en el entierro de su esposa, Raisa.

Al mensaje de Gorbachov se sumaron los de
Boris Yeltsin y el del actual presidente, Vladimir Putin, así como el del jefe del Estado francés, Jacques Chirac.