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Se suicidó la esposa de Kohl, acosada por una rara enfermedad
Hennelore Kohl
Mientras Kohl lideró el gobierno, Hannelore ejerció de leal esposa del político, anfitriona perfecta de visitas de Estado y a la que, aparentemente, no le importaba permanecer en su casa de Oggersheim mientras su esposo se instalaba en el «bungalow» de su Cancillería, por entonces en Bonn.
Tras la derrota electoral de Kohl a manos de Gerhard Schröder, Hannelore siguió viviendo prácticamente sola en la casa «de toda la vida» de los Kohl, mientras su marido se trasladaba a Berlín.
La alergia a la luz obligó a Hannelore a permanecer la mayor parte del tiempo en penumbras, hasta el punto de que no acudió a la boda del menor de sus dos hijos, Peter, celebrada hace unos meses en Turquía.
Kohl recibió la noticia de la muerte de Hannelore en Berlín y se trasladó inmediatamente a su casa de Oggersheim, que quedó acordonada por la policía para preservar lo que fue la regla de oro de la fallecida: la defensa de la intimidad frente a las miradas indiscretas.
• Condolencias
La noticia de la muerte de quien fue la «primera dama de Alemania» durante 16 años hizo a un lado las rivalidades políticas y las tortuosas relaciones actuales de Kohl con su partido Unión Cristiano Demócrata (CDU), gravemente deterioradas a raíz del escándalo de las cuentas secretas abiertas durante su gobierno.
Un alud de condolencias, procedentes de dentro y fuera del país y de la mayoría de los partidos alemanes, no se hizo esperar. Desde Rusia llegó el emotivo mensaje de Mijail Gorbachov: «Quienes tuvimos el privilegio de conocer a esa maravillosa mujer compartimos contigo el dolor por su pérdida», escribió el ex presidente soviético y amigo personal de Kohl, quien en 1999 lo acompañó en el entierro de su esposa, Raisa.
Al mensaje de Gorbachov se sumaron los de Boris Yeltsin y el del actual presidente, Vladimir Putin, así como el del jefe del Estado francés, Jacques Chirac.

