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Se van a la casa, víctimas de un scoring implacable
• Cierre de listas terminó con un seleccionado de políticos
José Pampuro, Vilma Ibarra, Juan José Álvarez, Ariel Basteiro, Miguel Bonasso y Silvia Vázquez
. Gerónimo Vargas Aignasse, tucumano, ha sido de los diputados más activos en temas de derechos humanos y en favor de la sanción de la ley de medios. Fue uno de quienes mejor entendió la tradición de un sector del periodismo en el combate a los monopolios y dio testimonio en su intervención en la sanción de la ley. Quizás paga haberse acercado a quienes en el Congreso han intentado avanzar en reformas al fútbol. Ni siquiera lo salvó haber dejado a Luis Patti sin su banca en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento.
. Juan José Álvarez. Este diputado ha demostrado una elasticidad de posiciones poco vista nunca. Fue funcionario de Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Aníbal Ibarra. Ingresó a la Cámara de la mano de Francisco de Narváez, colgado de la candidatura del peronista Roberto Lavagna, cuando estaba en la fórmula de la UCR. Más que un dirigente, parece una política de Estado. Terminó como armador del kirchnerismo y acompañó a Néstor Kirchner hasta su muerte.
. Patricia Fadel. Tampoco imaginó nadie, ni ella, que se quedaría sin nada esta mendocina identificada con uno de los dueños del peronismo de su provincia. La factura del veraz es haber votado en contra del matrimonio del mismo sexo y haber hecho campaña contra ese proyecto. Pero no explica todo, porque Vilma Ibarra estuvo en la vereda de enfrente y le fue mal también, siendo las dos del oficialismo. Es víctima, por arrastre, de la mala fortuna de sus valedores en la interna mendocina.
. Silvia Vázquez. Esta radical K, abonada a «6, 7, 8», creyó merecer mejor destino. Se acercó con Cobos al Gobierno y nunca se fue. Se enoja ahora con Carlos Zannini, pero la factura parece venir de otro lado: haber patrocinado a un cacique jujeño delegado del INADI en esa provincia que le hizo un piquete al Gobierno frente a la Casa Rosada.
. Daniel Katz. Este radical que fue K, se fue con Cobos, pero la evaporación del mendocino lo arrastra a un puesto remoto en la lista de candidatos que hace poco presumible que pueda reelegir.
. Miguel Bonasso. Fue un cuentapropista que ejerció dos mandatos identificado con el kirchnerismo, del cual se hizo, con el tiempo, muy crítico. Ha sido de los más activos legisladores en la pelea por proyectos ambientales. Terminó enemistado con el Gobierno por la ley de glaciares, pelea que ganó. Desde entonces ya no tenía retorno en ningún escalón del oficialismo.
. Ariel Basteiro. Este socialista ha sido viajero frecuente en giras internacionales de los presidentes Kirchner. Sindicalista aeronáutico, quedó siempre del lado del Gobierno en los congresos de su partido. La fracción socialista-kirchnerista seguirá teniendo a Jorge Rivas como diputado. Le tendrán que explicar qué hizo mal para que lo dejasen afuera. Pero el veraz nunca responde, sólo ejecuta.
. Jorge Obeid. Es un solitario al que el llano no le duele. Vive con ánimo militante, ha votado según sus convicciones. Pertenece al bloque del Peronismo Federal, pero lo respetan de todas las tribus del peronismo. Le reprochan haber estado muy ligado a Carlos Reutemann y cuentas pendientes de la interna del peronismo de Santa Fe. Ha sido dos veces gobernador. Va a seguir siendo importante.
. Elisa Carca. Esta diputada de la Coalición Cívica parecía la sombra de Elisa Carrió. Han existido algunas diferencias que zanjó Carca apartándose de cualquier lista con el argumento de que su marido ya es candidato a intendente de San Nicolás.
. Octavio Argüello. Es un sindicalista de Camioneros, llamado por sus amigos «El tío» -no lo es del embajador Jorge Argüello, será tío de otros-, que transitó la banca con tranquilidad y silencio. Su lugar en nombre de su jefe -por eso llegó- lo ocupará Facundo Moyano, de los peajes, pero hijo de Hugo.
En esta lista hay que rese-ñar heridos graves que en cualquier momento pueden pedir los últimos auxilios; han quedado en terapia intermedia porque no están en las listas de candidatos y no tienen tomado un seguro de triunfo en ninguna encuesta. Son dirigentes importantes que juegan todo a algo gaseoso y también pueden irse a su casa:
. Oscar Aguad. Este cordobés es el vicepresidente de la Cámara -reemplazó a Ricardo Alfonsín en ese cargo-y antes fue jefe del bloque partidario. Apuesta todo a una candidatura a gobernador de su provincia en una dura pelea con Luis Juez y José Manuel de la Sota.
. Silvana Giudici. Estrella de la oposición en el debate de la ley de medios, pelea la Jefatura de Gobierno de Buenos Aires. Su partido no le paga bien lo que hizo en ese debate; pero nadie le responde.
. Adrián Pérez. Otra estrella de la Coalición Cívica; Elisa Carrió ha dicho que podía ser su sucesor. Quiso ser candidato porteño, pero no tenía domicilio. Juega todo a ganar la presidencia en la fórmula de Carrió. Todo un alarde.
. Juan Carlos Morán. También pone todas las fichas para la supervivencia en cargos a ganar la gobernación de Buenos Aires en una pelea en la que juegan Daniel Scioli, Francisco de Narváez y Margarita Stolbizer, entre otros.
. «Toty» Flores. Tampoco este «arista» renueva la banca y compite por una senaduría contra Aníbal Fernández, Chiche Duhalde, «Pepe» Scioli y otros.

