3 de diciembre 2001 - 00:00

¿Tendrá Arafat una última oportunidad?

Jerusalén - El canciller israelí Shimon Peres compartió con Yasser Arafat el Premio Nobel de la Paz por la firma del Acuerdo de Oslo, el que establecía el marco y los lineamientos para el alcance de un tratado de paz definitivo entre israelíes y palestinos. Para Peres, el último político israelí que aún confía en Arafat, la región está ahora al borde del «punto de no retorno».

Tras los atentados del sábado y de ayer, el liderazgo palestino dice ahora que la continuación de la violencia y el terror contra la población civil israelí le hace perder los frutos de 14 meses de sangrienta «intifada». Arafat cree que la política explosiva de Hamas y Yihad Islámica da ventajas a las posiciones de la derecha israelí.

Para evitar un mayor deterioro, la Autoridad Palestina (AP) quiere imponer su liderazgo. En caso de que se produzcan enfrentamientos interpalestinos,Arafat se habría asegurado el apoyo de los Tanzim, el brazo armado de su grupo, Al Fatah, frente a Hamas y Yihad. Anoche, comandos palestinos detuvieron a decenas de activistas islámicos en Gaza, Jenin y Nablus.

Presiones

Arafat se encuentra bajo fuertes presiones internacionales, principalmente de George Bush. Agentes palestinos especiales fuertemente armados y enmascarados saltaron a los jeeps de patrulla y salieron a detener a los activistas, acompañados por las cámaras de televisión. Algunos comentaristas en Israel dijeron que las detenciones parecen «más teatro que realidad».

El liderazgo palestino llamó también al mundo a defender el proceso de paz, enviando urgentemente observadores internacionales a los territorios. Mientras, Israel prometió una dura reacción a la ola de terror.

Las medidas adoptadas desde anoche por el liderazgo palestino podrían señalar dos cosas: o el inicio de una nueva política destinada a apaciguar la intifada o el fin de la carrera de Arafat.
En el aire flota la amenaza de que Israel puede volver a hacerle a Arafat lo que le hizo en Beirut en 1982, cuando lo expulsó a Túnez.

Israel puede hacerlo y la derecha israelí lo exige,
pero Bush mantiene a Sharon con las manos atadas. Por ahora, los aliados de Israel, con Bush a la cabeza, están dispuestos a dar a Arafat otra oportunidad: «Si quiere ser un líder, que lo demuestre», dijo ayer Bush en su reunión con el premier Ariel Sharon en Washington.

En su encuentro de ayer, ambos decidieron otorgar a Arafat una última oportunidad y observar si el líder palestino puede o no puede combatir al terrorismo y a la violencia. O si en realidad quiere o no hacerlo.

Pero
la mecha de Sharon es sumamente corta. Fuentes «muy encumbradas» en la delegación que lo acompañó a los EE.UU. dijeron que el premier «anunció a los estadounidenses que no espera que Arafat desbarate el terrorismo y que Israel lo hará por su cuenta». Las fuentes agregaron que las detenciones que efectuó la AP son «cuentos de Arafat» y que su gobierno es el «imperio de la mentira».

Según Sharon, «Arafat tiene una estrategia de terror» y «no es la única dirección posible para la conducción del pueblo palestino». Mientras, allegados al líder palestino dicen que éste ha tomado la decisión de erradicar el terror. Pero no hay garantías. Si no lo hace, Israel podría lanzar la madre de todas las represalias.

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