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Preocupa al Gobierno que Ramos Padilla apunte hacia Arribas en la causa D'Alessio

Declaración del fiscal Bidone dejó desacomodada a la central de espías. Aguarda el magistrado ser confirmado por la Cámara Federal de Mar del Plata para avanzar con batería de imputaciones. Contraofensiva oficial por "complot", en problemas.

En despachos oficiales comenzó a cundir el pánico ante la posibilidad de que la investigación por una red de espionaje ilegal que instruye el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla apunte hacia el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas. La declaración indagatoria del fiscal Juan Ignacio Bidone acerca de que fue la propia central de espías la que aseguró colaboración en la causa por el Tráfico de Efedrina y que el exespía (arrepentido) Hugo Rolando Barreiro terminase siendo el nexo operativo que introdujo en esa fiscalía al falso abogado Marcelo D’Alessio fue uno de los puntos que más inquietó dentro del edificio de la calle 25 de mayo. El magistrado tiene preparadas varias líneas de investigación que intentan desentrañar quién estaba por encima del operador, una de ellas direccionadas hacia la estructura oficial de la cúpula de la AFI, que tuvo un deslucido pase por la comisión bicameral de seguimiento de organismos de inteligencia. Cauto, Ramos Padilla aguarda su ratificación por parte de la Cámara Federal de Mar del Plata antes de lanzar su artillería, de mucho mayor calibre que lo revelado hasta el momento.

La inquietud se cristalizó la semana pasada con el resultado de la terna elevada para el juzgado federal N° 1 de La Plata, con competencia electoral. Operadores oficiales comenzaron a barajar una hipótesis impensada en cualquier otro escenario: que Mauricio Macri estampe su firma en el pliego de Ramos Padilla para hacerlo abandonar la causa por espionaje y que emprenda la mudanza hacia el juzgado más estratégico del país, el que controla las elecciones en el distrito de mayor población y madre de todas las batallas. El favorito, como adelantó Ámbito Financiero para ese sitial es Laureano Durán. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Es eso, piensan, o ver como se configura una tormenta sobre la cabeza de Arribas, amigo y confidente presidencial, a cargo (formalmente) de una alborotada central de espías, cada vez más dispersa de su función originaria. Cuando la Cámara avale finalmente a Ramos Padilla en su competencia para investigar, el magistrado apuntará sus cañones hacia arriba, para intentar exponer a la estructura por detrás de D’Alessio. En ese esquema no está solo apuntada la AFI, sino también los posibles nexos rastreables de la Embajada de los Estados Unidos y de servicios de inteligencia informales que operan en suelo argentino, por debajo del radar. También sobre el hasta ahora inexplorado nexo que unía a D’Alessio con el presidente de la Cámara de Comercio Argentino- Israelí, Mario Montoto.

En el camino, Ramos Padilla intenta despejar varias “pistas” que fueron introducidas en su investigación y que estarían contaminadas. El juez detectó la irrupción masiva de operadores filo kirchneristas subidos a la ola de descubrimientos sobre la intervención de D’Alessio en causas judiciales que impactaron en exfuncionarios. Como contrapartida, otro sector de “La Casa” planea una contraofensiva en la famosa causa que aguarda en Comodoro Py sobre la presunta confabulación de “presos K” para conspirar contra el fiscal de la causa “cuadernos” Carlos Stornelli. Ese intento tendrá dos problemas: el primero es que los hallazgos en Dolores exceden la figura del fiscal declarado en rebeldía; y que existe una causa numéricamente anterior a la que posee Claudio Bonadio (la que esperanza a Elisa Carrió) y que está bajo la órbita del juez Luis Rodríguez. Allí ya se citó a declaración a varios testigos, entre ellos varias de las laderas de la líder de la Coalición Cívica que no pudieron aportar datos de las grabaciones que llegaron a su poder vía anónima y que dijeron que las entregaron a Bonadio, sin recordar exactamente su contenido. Lo más probable es que la fiscalía le pida a Rodríguez que gire todas las actuaciones a Dolores, lo que podría complicar los planes de Bonadio para avanzar duplicando otro expediente.

A Stornelli lo aguarda otro mal trago en la semana con la declaración vía teleconferencia de Jorge Christian Castañón, el instructor de vuelo que es el exmarido de la actual pareja del fiscal. Es sobre quien Stornelli aparece solicitándole a D’Alessio tareas de espionaje de índole personal que incluían la sugerencia de “plantarle” alguna evidencia en su contra. En la mezcla, apareció en Dolores el nombre del fiscal Eduardo Miragaya, cuyas “travesuras” quedaron en evidencia en más de una oportunidad, incluidos cruces telefónicos con los falsos testigos que aseguraron que el juez Sebastián Casanello había estado reunido en Olivos con Cristina de Kirchner. A pesar de haber revistado en la AFI, en el Gobierno también deslindan responsabilidad: “No es nuestro. Hay que mirar qué nexos tiene en algún juzgado de Comodoro Py”, se defienden.

Tampoco fue por ahora descubierto el pasado de D’Alessio: revistando en las filas de Gildo Insfrán (antes de ser funcionario de Enarsa), el falso abogado apareció teniendo un rol en la renegociación de la deuda de Formosa. Fue la irrupción de la misteriosa intermediaria “The Old Fund”, de Alejandro Vandenbroele, en la prehistoria de lo que sería luego el caso Ciccone.

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