Campiña de Sussex, 1817. El carruaje de Mr. Parker y señora vuelca en medio del camino. Una familia del lugar les da ayuda y albergue por unos días, mientras se reparan el carruaje y el pie de Mr. Parker. En agradecimiento, Charlotte, la hija mayor de la familia, es invitada a pasar el verano en un pueblo de pescadores al que Parker quiere darle nivel de centro balneario, Sanditon. Para eso ya tiene el proyecto urbanístico, el plan de financiación y la financista, la señora rica del pueblo (a quien los sobrinos piensan heredar, si es posible cuanto antes). Sanditon suena como Sand Town, y acaso recuerda aquella parábola bíblica de la casa construida sobre la arena.
"Sanditon": Jane Austen no deja de inspirar historias
Sandition. La nueva producción arranca mañana en Film & Arts.
Con este esquema, y varios personajes más, entre peligrosos, bonachones, pintorescos y acaso también románticos, Jane Austen empezó a escribir una novela tan llena de buen humor, crítica de costumbres y enredos sentimentales como las anteriores, pero ambientada en un paisaje distinto. Por desgracia, la enfermedad le impidió pasar de los primeros once capítulos, que son deliciosos. ¿Y después? ¿Se puede continuar la obra inconclusa de una escritora mundialmente consagrada y ya casi santificada por sus lectoras? Muchos lo han intentado. Ahora lo hizo Andrew Davies, el eficaz adaptador televisivo de otros clásicos de Austen, “Orgullo y prejuicio”, “La abadía de Northanger” y “Sensatez y sentimiento”. El resultado, discutido y también atractivo, es una miniserie británica de ocho capítulos, “Sanditon”, que Film & Arts estrena mañana, con promesa de una segunda temporada, vacunas mediante.
Intérpretes principales, Rose Williams, con su carita de asombro adolescente y ojos de buena observadora; Theo James, posible y díscolo objeto de su amor; Kris Marshall, el empresario; Leo Suter, otro posible objeto de amor, pero con menos plata, y la venerable Anne Reid, comediante que debutó con Benny Hill allá por 1957, y todavía sigue. Dato curioso, también aparece una morocha de “Star Wars”, Crystal Clarke, como una veraneante negra, hija de un rico hacendado de las Antillas Británicas. Personas de color con fortuna y prestigio en la Europa de comienzos del siglo XIX eran una rareza, aunque algunas había. También es rara la escena donde los hombres van desnudos al agua, a la vista de las mujeres, que están tapadas hasta el cuello, pero sobre esto Andrew Davies tiene una explicación muy interesante: “Hoy, tal como están las cosas, mostrar hombres desnudos es menos problemático que mostrar mujeres desnudas”.


Dejá tu comentario