El sector automotor está revuelto. La caída de las ventas, la producción y las exportaciones no encuentran piso y las malas noticias abundan. También los rumores. Ante tanto clima negativo, es bueno comenzar con lo poco positivo que se puede encontrar. Un dato simbólico pero que comienza a cerrar algunas heridas que quedaron de la trifulca del año pasado en ADEFA, cuando se eligieron las nuevas autoridades, es el regreso del presidente de Toyota, Daniel Herrero, a las reuniones con sus pares. Lo último que se sabía de este entuerto, que terminó con un “portazo” de la marca japonesa el día del comicio interno, fue que la automotriz no transitaba el mismo camino que la entidad y que, por lo tanto, daba un virtual paso al costado. De hecho, el titular de Toyota no había participado de esa votación. Días atrás, en la última reunión de comisión directiva (en la que se despidió formalmente el presidente de Mercedes-Benz, Roland Zey) y después de varios meses, Herrero volvió a verle la cara a los presidentes de las empresas competidoras. Todo fue formal y de caballeros. Habrá que esperar unos meses – a la próxima elección - para ver si esa cordialidad se mantiene.
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Otro dato alentador tiene que ver con General Motors. Después de largos meses de suspensiones en la planta de General Alvear, en la que los trabajadores cobraban 70% de su salario, a partir de mayo volverá todo a la normalidad. O casi. Hasta el momento estaban trabajando dos turnos “a media máquina” mientras que en dos semanas la empresa funcionará en un solo turno pero al ritmo normal que demanda hoy el mercado. Lo bueno es que volverán a cobrar el 100% del salario.
Retomando el tema de la salida de Zey de Mercedes-Benz (irá a ocupar un cargo en Alemania), ayer la automotriz anunció su nuevo CEO. Se trata del argentino Manuel Mansilla quien hasta el momento se desempeñaba como director de la división Vans (cargo que retendrá). Este directivo es que quien siguió desde el inicio el proyecto de la pickup Clase X que se anunció que se produciría en Córdoba. Esto hace pensar que sería la persona indicada para comandar la empresa en momento por su conocimiento del tema. Lo curioso es que Zey había regresado al país para otro mandato con el objetivo de la producción de la pickup y, en medio de los rumores de su “congelamiento”, regresa a Alemania. También es curioso que la empresa quede en manos de un argentino, algo poco habitual. El antecedente anterior, en tiempos de la crisis del 2002, era el de Jonathan Holcomb, también argentino pero de larga trayectoria en el exterior cuando se hizo cargo de la filial local. Antes lo había sido Juan Manuel Fangio pero eran otras épocas. También es cierto que la automotriz está avanzando en una reestructuración para separar las divisiones vans y autos, vehículos comerciales y servicios financieros. Este nombramiento puede ser un impasse hasta la reorganización final o una señal (buena o mala) sobre la esperada pickup.
Curiosamente, también hubo cambios recientes en la cúpula de Nissan. Para quienes no están en el tema, hay que recordar que esta marca, junto a Mercedes-Benz y Renault, se asociaron para fabricar en Córdoba tres modelos de pickups. El proyecto de estas dos últimas compañías está demorado por caída del mercado y por discrepancias en el valor de cada unidad. Nissan va a producir “a pedido” las cantidades que las otras le pidan. Este conflicto ya fue publicado por Ámbito Financiero semanas atrás. La Nissan Frontier ya se lanzó pero a menos de la mitad de su producción prevista. De las 70.000 unidades que iba a ser el “combo” fabril tripartito, “con mucha suerte” –dicen en el sector- Nissan producirá 15.000 Frontier este año. Un proyecto insostenible en estas condiciones. Por eso, los movimiento en la cúpula de esta marca son para tener en cuenta. Diego Vignati, su presidente hasta el mes pasado y la cabeza visible para un proyecto industrial, fue nombrado en las filiales de Chile y Perú (importadoras). En su lugar quedó Gonzalo Ibarzábal, quien se desempeñaba como director de Marketing y Ventas.
Estos cambios, en este momento, no hacen más que alimentar las sospechas de que el proyecto que nació como un ”ménage à trois” está más que complicado. En los últimos días circularon versiones de otro cambio en una de estas empresas: la que faltaba. Se trata de Renault. El rumor que circulaba era que su actual presidente (y titular de ADEFA), Luis Peláez Gamboa, dejaba su cargo. Realizada la consulta, a través de los caminos naturales, la información fue desmentida. Lo que se confirmó es la salida, a partir del 1° de abril, del director industrial, Mendi Ammad, responsable del manejo de la planta. En su lugar queda su segundo.
¿Por qué tanta suspicacia ante entre idas y venidas? Porque la pickup Alaskan debería estar en las concesionarias, desde el año pasado, y la Clase X, desde hace un par de meses. Es cierto que la crisis no ayuda (son varios los lanzamientos postergados de otras marcas) pero el tema de los costos es clave. Producir en la Argentina es caro y, pese a la devaluación, la competitividad no mejoró en igual proporción por la aplicación de retenciones y la baja de los reembolso. Eso hace que todo plan deba ser replanteado. Desde algunas empresas autopartistas que estaban embarcadas en la futura producción de estas pickups, se asegura que el proyecto está “suspendido hasta nuevo aviso”. Son estas empresas las que saben primero cuándo las cosas van viene y cuando van mal. Esta vez, parece, que es la última opción.
Para salir un poco de la depresión que generan este tipo de noticias, cerremos con una (algo) mejor. Después de la suspensión del Salón del Automóvil, se intentó realizar algún tipo de evento “más participativo”. Ya se publicó bastante sobre este tema. Si bien no está decidido completamente, todo conduce al Autódromo, en septiembre, cuatro días, a cielo abierto y sólo ADEFA, sin importadores.
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