Charlas de quincho

Secciones Especiales

Completamos hoy las charlas de esta semana, buena parte de las cuales se desarrolló en la Argentina, pero también en Punta del Este. Allí, un grupo de banqueros y empresarios se « pechaban» para obtener el codiciado galardón «Súper K», aun quienes no parecerían necesitar del gobierno. En otra playa, bonaerense en este caso, un ex presidente estuvo en un cumpleaños en el que le cantaron «Que vuelva Carlos». Allí se recordaron extensamente episodios de un editor -con ese ex mandatario y con un prócer de la TV- cuyo rostro apareció en todas las paredes de la ciudad, y no justamente elogiado. Hubo duros párrafos para un supuesto secuestro y también contra la deslealtad del embajador en España respecto de quien fuera su defendida y amiga de su madre: «Isabel» Perón. Hubo más, en el Sur y en Mar del Plata. Veamos.

  • Cena en Mama Ganso, la remodelada chacra del banquero Jorge Brito en Punta del Este. De rigor, anual, con los banqueros de ADEBA y aprovechando los exclusivos corderos de la casa, ahora -desde que Brito coloca los títulos de su banco por cientos de millones- alimentados con leche abundante en proteínas, refuerzos y anabólicos. Hay que tener satisfecho hasta el personal más subalterno. La comida, entre otros, con los Milne (Banco Patagonia), Guillermo Stanley, Norberto Peruzzotti, José Luis Pardo (Mariva) -¿es cierto que está en otro negocio gigantesco con el monopolio «Clarín», su cliente o socio más preciado?-.

  • Sin embargo, el encuentro superaba expectativas rutinarias: también convocaron a una cúpula eterna de la Unión Industrial, Héctor Massuh y Héctor Méndez, aunque este último ahora se encuentre en poco explicable retroceso ante sus colegas. Faltó, a pesar de que lo esperaron hasta la madrugada, José Ignacio de Mendiguren, otro zar de la UIA a la hora de conseguir devaluaciones. Pero, si se piensa bien, con un duhaldista en la mesa ya era suficiente.
    Aún en ese mundillo nítidamente oficialista (todos agradecidos a Néstor), sorprendió la profesión de fe en el sureño expuesta por Massuh: ni Enrique Pescarmona o Alfredo Coto, en sus mejores momentos, alabaron tanto al Presidente. Hasta el dueño de casa se paralizó, de alegría claro. Y eso que estaban entre amigos. Pero la tentación de los salvatajes a los «grupos nacionales» tipo Coto fascinan al papelero, aun cuando él no necesite presuntamente de esos subsidios. Pero ése ha sido el sueño perpetuo de los industriales característicos de la Argentina, en Massuh especialmente desde que comía, dormía y asistía a Domingo Cavallo en otros tiempos.
    Superó en la charla, inclusive, al propio Méndez, el mismo que vocifera a favor y a quien quiera oírlo sobre la transparencia del gobierno en todos sus actos y lo bien que funcionan los precios controlados para la economía (a propósito, alguien mencionó un comentario feliz y risueño de Mario Blejer, el ex titular del Banco Central, quien desde Londres comentó -con otras palabras- lo sencillo que es entrar en ese juego y lo complicado que luego es abandonarlo). Tanta vocación oficialista de Méndez incomodó, como se sabe, hasta a sus propios colegas de rubro, quienes lo han apartado de la conducción y él, convenientemente, por el momento se refugia en su barco. Dispone de buen tiempo: hasta anoche no llovió nunca en Punta del Este desde el 19 de diciembre.   

  • No fue una cumbre de negocios, más bien un encuentro social que no terminó con un juego de barajas (especialidadde Pardo, los hubieradesplumado a todos, es un estudioso profesional del poker) por esos avatares de la noche. Nada específico en la tertulia, pavadas como la llegada de los mexicanos a «Canal 9» (de donde partió con ganancias Brito, quien le había prestado a Daniel Hadad) y la curiosidad de que el nuevo director gerente, el radical Carlos Gaustein, tiene el mismo hobby de Hadad: la colección de relojes (aunque, parece, alguna vez perdió en una separación parte del stock acumulado). O el chismorreo sobre el noviazgo, años ha, del actual embajador uruguayo en la Argentina, Francisco Bustillo, con la que hoy es esposa de Carlos Menem, Cecilia Bolocco. Parece que fue en Viña del Mar, como corresponde, y hasta hay fotos de aquel idilio (con la particularidad de que la Bolocco ya se tomaba instantáneas en topless, lo que constituye ahora una búsqueda para obtener esos testimonios por parte del periodismo de investigación).
    O la explicación más certera de los banqueros sobre la repetición de asaltos a los countries en Buenos Aires: dado que robar un banco, una filial sobre todo, implica tropiezos varios (guardias, filmaciones, conexiones directas con la Policía), más sencillo para los bandoleros es introducirse en un country con custodias menos estrictas. Es probable que allí por otra parte encuentren más fondos, joyas u otros artículos de valor, ya que en una sucursal bancaria apenas si en caja hay 100 mil pesos. Mientras, sin confundir robo con exigencias tributarias, uno de los presentes interrogó sobre una versión: ¿es cierto que algún atrevido descalificó a Santiago Montoya, responsable de los impuestos en Buenos Aires, en el hotel Conrad, quien estaba de visita mientras vacacionaba en Cumbres de la Ballena? Nadie parecía saber que Montoya estuviera en el balneario.

  • Ganó, además del premio ultraoficialista para Massuh, el Súper-K, un interés por descifrar la reforma judicial que se avecina en la provincia de Buenos Aires. Al margen de que alguien advirtió sobre una manifestación contraria de los más calificados hombres de derecho bonaerense (hecho que se consumó anteayer); nadie se explica la incoheren cia entre la preeminencia de la Casación determinada por la Corte Suprema nacional y la eliminación de ese estadio por parte de la provincia. Aunque muchos atendieron otro capítulo del cambio propuesto: el fin del juez natural. O sea, si alguien comete o parece que cometió un delito en Mar del Plata puede ser juzgado en otro distrito bonaerense, lo que habilita infinidad de sospechas -aparte de la inconstitucionalidad-, entre ellas la posibilidad de cederle la causa a un magistrado afín, no precisamente del acusado. Y aun cuando se determine la inevitable nulidad del caso, el imputado (culpable o no) se pasará tres años tras las rejas. Otro adicional a la reforma: se incorpora a un miembro de otro fuero en el consejo, de modo que ciertas determinaciones pueden favorecer pretensionespropias, como por ejemplo determinar -bromeó un asistente- que «Daniel Scioli tiene tres manos».
    Por supuesto, además de bien comidos y prósperos, nadie se atrevió a mencionar ni poner el ojo en la última declaración de Larry Summers (publicada en el «Financial Times») señalando que en los momentos de máximo esplendor también se manifiestan los momentos de máximo riesgo. Algo semejante a lo que, hace pocos días, pronunciara Benjamín Bernanke, titular de la Fed en los Estados Unidos. Para los banqueros e industriales locales, a veces sin atención a lo que ocurre en el mundo -por oposición natural, quizás, a lo poco que el mundo se ocupa de la Argentina- esas premoniciones no tienen demasiada importancia: creen que el ciclo mundial de progreso será largo. Ni siquiera se preguntan por la avidez de grandes grupos financieros que hasta pagan un plus por conseguir papeles de la Argentina atados a la inflación. Es que, calculan, con un dólar que trepe 3% en el año, más un incremento salarial de 20%, la inflación debería superar cómodamente 15%. Una tasa, si se paga, más que interesante para cualquier inversor. Pero ese tema, a pesar de conocerlo, no se trató: mejor, vivir el presente, sobre todo en Punta del Este.   

  • Por Pinamar apareció Carlos Menem -unos lo ven mejor de salud, otros no-, instalado en la casa del publicista Raúl Orsini, un empresario casado con una cubana. Dato que sirvió para ciertas aproximaciones también a la salud: Fidel Castro deprimido porque no pudo asistir a los grandes festejos de la Revolución, su hermano Raúl también con problemas que imaginan el traslado al poder -si empeora- a Felipe Pérez Roque, el canciller, y una versión antojadiza sobre el tenaz impedimento a dejar la isla a la famosa médica (Hilda Molina). Cuentan que ella ha trabajado en genética y, por lo tanto, tiene información sobre una presunta política oficial para no permitir el nacimiento de chicos con malformaciones. Chismes, tal vez, mientras la mujer de Orsini festejaba su cumpleaños con un ex presidente en su casa donde se cantó la marcha y, también, aquel cuarteto conocido «Que vuelva Carlos, que vuelva ya». Curioso, también lo cantaron otros invitados duhaldistas: el matrimonio Rodríguez-Müller, quizás el dúo de más confianza del bonaerense y su asistente deportivo, Luis «Chicho» Basile. Más de uno aspiraba a que Menem, en Pinamar, se encontrara con Duhalde, de peregrinación entre balnearios.
    Un tema de comentario fue la gresca periodística entre algunos medios de tendencia oficialista (¿todos los medios de baja circulación son oficialistas?) y Jorge Fontevecchia, reyerta de la cual éste salió algo enlodado. Por atacar a Fontevecchia, decían, el gobierno va a terminar defendiendo a Menem y también a Gerardo Sofovich. Es que allí se habló largo sobre el acto de arrojo, en tiempos militares, cuando Menem llevó en el baúl de su auto al periodista para que éste se pudiera refugiar en la embajada de Venezuela y, como complemento, de la generosa actitud de Sofovich para no meterlo preso cuando un fallo judicial a su favor condenaría a Fontevecchia. Detalles sobre el viaje en auto y, más precisión sobre lo de Sofovich: como ya había tenido una decisión judicial en su contra y, en una semana, saldría la de Sofovich ( cuando le publicaron el rostro en una de las revistas ridiculizándolo y asociándolo con los militares calzándole una gorra), Fontevecchia se presentó en las oficinas de Gerardo y le pidió que no lo enviara a prisión.
    Parece que, según lo narrado, fue humillante la situación: Fontevecchia de rodillas, rogando, conmoviendo el corazón de quien algunos dicen no tiene corazón. Lo cierto es que tanto Sofovich entonces y Menem antes habían tenido actitudes más que leales con Fontevecchia y, éste, sin embargo, luego los castigó en sus medios hasta con el escarnio. No todos fueron malos recuerdos en la plática, también se acordaron de Luis Santos Casale, quien acaba de recibir un título universitario como experto en mandarín, idioma que empezó a estudiar hace muchos años, un mérito de quien estuviera con Lorenzo Miguel y, sobre todo con Menem, además de embajador en Cuba, como titular de ELMA hasta que se agarró a trompadas con un emisario de Domingo Cavallo: uno no quería privatizar la empresa y el delegado del cordobés tenía demasiado interés en esa medida.

  • Después, muchas bromas sobre el secuestro de Gerez -Menem fue el único político que se atrevió a calificar el caso como un «cuento»- y otras sobre la persecución a Juan Perón por la Triple A. «Lo único que les falta a estos policías de la memoria es que empiecen a descolgar los cuadros del general. Pero, van a ver -se aseguró-, pronto van a bajar los decibeles sobre el tema represivo de los 70 y los jueces se contentarán con dilaciones y lo de las Tres A pasará otra vez a la historia: le va mal a Kirchner con este cuento.» Frase que no necesita autor, quien de paso añadió: «Recuerdan que el maestro de Kirchner en la guerrilla de papel, Carlos Kunkel, amenazó al nuevo embajador norteamericano y lo maltrató con acusaciones (lo trató de virrey, de entrometido) y ahora tiene que admitir la debilidad de la Casa Rosada con los Estados Unidos: nunca un gobierno como éste se ha esmerado tanto por atender a Earl Anthony Wayne, en mejorar las relaciones satisfaciendo a esa potencia con temas espesos como Irán. Son como los teros, gritan en un lado y ponen el huevo en el otro».
    También, con desdén y alguna objetividad hablaron sobre el embajador de Kirchner en España, Carlos Bettini: se nublan de ira por el silencio del ahora diplomático, ya que nunca ha proferido una palabra en torno a la suerte de la encausada María Estela Martínez de Perón, de quien fue uno de sus abogados predilectos. ¿No tuvo nada que ver acaso en la indemnización que Felipe González reclamó para la viuda a Raúl Alfonsín y éste, siempre gentil con los socialistas, le concedió?, preguntaban con sorna, sabiendo todos que Bettini y el líder español son una misma persona (por lo menos, a la hora de los negocios). Pero se atacaban más porque todos, allí, sabían de la intimidad de la madre de Bettini, favorita secretaria del rey Juan Carlos, quien pasó mucho tiempo en la residencia de «Isabelita» en Fuengirola (Andalucía) y ésta, a su vez, pernoctó en la vivienda madrileña de la señora. ¿Se puede olvidar esta amistad?, reclamaban. Cuando, en verdad,la impugnación más ciertaal silencio de Bettini está en el pasado: él, que tiene la familia más diezmada del país por la represión de la Triple A y de los militares, jamás cuestionó a la viuda de Perón por ese hecho; al contrario, la defendió y fue su amigo. Es de suponer que él debe creer en su inocencia y tampoco debe atribuirle responsabilidades que sí le otorgan otros hombres del gobierno (como Eduardo Duhalde de los Derechos Humanos).   

  • Como si fuera un reservorio electoral a cultivar, Mar del Plata recibió a todos los candidatos (salvo al matrimonio presidencial, poco afecto -por sus razones- a los placeres playeros): de Daniel Scioli (eterna aparición con vida en el diario de Aldrey Iglesias) a Elisa Carrió (también se burló del caso Gerez o, más precisamente, de lo que maquinó el gobierno con el secuestro), a Jorge Sobisch y Roberto Lavagna, sin olvidar a Mauricio Macri (quien habría dicho «Lavagna es un presumido y orgulloso -descubrimiento tardío, sin duda-, ahuyenta más que congrega, es una sombra en las encuestas y, si yo no me presentara como candidato presidencial, tampoco lo apoyaría a él»), en ida y vuelta a Punta del Este donde tiene los seres queridos (como se sabe, ya no está casado). Después, otros menores, de Graciela Ocaña a Florencio Randazzo, entre los cientos de figuras y figurones dispuestos a una foto por si algún medio tiene la gentileza de publicarla. Mientras, los jóvenes van a las playas del sur -hacia donde se extiende la ciudad-, a los balnearios La Caseta y Arena Beach, donde se puede comer mirando el mar, posibilidad negada en la otra Mar del Plata ocupada por los chalets de los opulentos turistas de los años 30.
    De esa vieja opulencia todavía quedan rastros, como corresponde en el Ocean (no hay que perderse el puchero), que reúne de todos los apellidos de la Guía Azul. Se han restaurado edificios art déco en Playa Chica, con multitud de restoranes y bares, proliferaron los recitales con gentíos, tipo el de Gustavo Ceratti (ex Soda), la permanente despedida de Julio Bocca y Eleonora Cassano (ya convertidos en Los Chalchaleros) y el habitual, con 18 mil personas, de la Filarmónica auspiciado por la aseguradora Zurich. Allí hubo fragmentos clásicos de Verdi y Puccini (¿puede hablarse de ópera sin mencionarlo?) con el intendente Daniel Katz como anfitrión, otro que divaga sobre ser número dos de Scioli para Buenos Aires. Lógica tanta voluntad por acoplarse al vice, se lo considera un plazo fijo, especialmente desde que al ingeniero Juan Carlos Blumberg se le ocurrió una marcha despoblada quejándose por la inseguridad en el medio de las vacaciones (a propósito, ¿cuándo pagará Marcelo Bragagnolo la apuesta a un periodista de la tele cuando afirmó que nunca Blumberg aspiraría a un cargo electivo, no se metería en política?). Tremendo error de quien pretende jugar en ligas mayores y tuvo, como desprecio (en el concierto) que la Carrió se escabullera sin saludarlo a pesar de que él la esperó en las escalinatas. Igual hubo quienes gritaron: «Blumberg presidente». Estas improvisaciones políticas amateurs del ingeniero son características en una ciudad bullente, preocupada sólo por la marca de la bebida que Nazarena Vélez consume después de su espectáculo, la cantidad de huevos que digiere por día el matrimonio Fulop-Sabattini, la pelea sorda entre Laura Fidalgo y Moria Casán, el fracaso de Fabián Gianola, la nueva robustez de Silvina Luna (¿o serán los pechos más grandes?) y la anónima pero reconfortante persecuciónde vedettes en busca de estrellato que si bien no se desnudan totalmente en cualquier playa, al menos se pasean con esos hilos dentales como protección de partes bajas a los que muchos pretenden cobrar derechos de autor.

  • De ese paraje a otro, también de ensueño: Junín de los Andes. Al hotel Nuevo San Jorge, tomado a pleno durante 4 días para 75 invitados por el matrimonio Jean y Monique Ventura (francés y monegasca), quienes celebraron sus 50 años de casados incluyendo excursiones al Lanín y al lago Huechulafquen. Como uno posee una agencia de viajes internacional (ella se ocupa de la alta costura), vino gente de Francia, Perú, Miami, Brasil, Paraguay y, por supuesto, argentinos. Hubo programa todos los días, reuniones con buffet froid y tragos como única condición al atardecer y obligación para la gala de la noche del aniversario, con la pareja entrando al son de la marcha nupcial, ella de encaje blanco, él impecable de azul oscuro.
    Cada invitado disponía de una manzanita de plata con su nombre y, después del caviar de dos colores, langostinos y salmón ahumado de entrada, siguieron los guisos de cordero y pollo, salmón caliente acompañado de endibias, y un postre con frambuesas a la crema (por supuesto, hubo remake de la torta de medio siglo antes). La novia-esposa le cantó una canción a su marido, uno de los hijos tocó la batería, pasaron un video, se bailó hasta al amanecer. Continuó la farra al mediodía siguiente con un asado gigantesco a la sombra de los álamos (la gente se amparó en la sangría y el clericó para salir del bochorno alcohólico de la noche anterior y terminó peor). Como souvenir de los cuatro días, los invitados se llevaron un marco de plata con dos fotos: la última de la fiesta y la de la pareja cuando pasó su luna de miel, hace 50 años, en Bariloche.   

  • Más para El Hogar que para un diario, de una estancia en el Sur -sitio que algunos han elegido para salirse de las vorágines veraniegas de las playas- un testimonio interesante de un profesor italiano: «Sé -aseguróque el proyecto 'Cristina presidente' hace unos meses guardaba un secreto: convertirla a ella en canciller de la Argentina, una forma de hacerla más famosa en el mundo y, de paso, trasladar esa fuerza de conocimiento al país» (en rigor, multiplicación de fotografías con grandes figuras del exterior, sin ningún contenido, característica de las campañas políticas del país). «Pero -añadió- me parece que las derrotas en foros internacionales por las papeleras (no contaba con el fallo de ayer de la Corte de La Haya), más otros sinsabores de la política exterior ( cercanía a Hugo Chávez) frustraron esa iniciativa, ya que la Cancillería podía no ser una cuna de oro sino un pesebre de paja. Y eso no era bueno para una dama candidata.»

  • Vamos a terminar con un chiste machista escuchado en reunión de empresarios y banqueros de Punta del Este. Una pareja discute acaloradamente en la calle. El marido grita: -¡Sos una estúpida, una inútil, no valés nada!

    La mujer le responde: -¡Vos sos el que no valés nada! ¿A quién te creés que le hablás, pedazo de infeliz?

    -¿Yo no valgo nada, tarada? ¡Te voy a demostrar que la que no valés nada sos vos! El esposo se acerca al cordón y para el primer taxi que pasa. Se acerca al conductor y le pregunta:

    -Macho: ¿cuánto me cobrás por llevarme al aeropuerto?

    -Y... unos cincuenta pesos más los peajes...

    -¿Y por llevarme con mi esposa?

    El taxista, desconcertado, responde:

    -Lo mismo... El marido se vuelve hacia su esposa y dice:

    -Ya ves, querida: no valés nada...
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