Charlas de quinchos

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Fin de semana extremo con la muerte del ídolo, Diego Maradona colándose en todas las reuniones. Asados ya "presenciales" en un week end con inesperados temporales y lluvias.

Fin de semana extremo con la muerte del ídolo, Diego Maradona colándose en todas las reuniones, tras haber provocado una lógica movilización popular masiva de despedida. Asados ya “presenciales” en un week end con inesperados temporales y lluvias que obligaron a cambiar planes a último momento, incluido uno en Cañada de Gómez donde un grupo de republicanos y liberales desbrozó la interna política santafesina, y que finalmente se hizo bajo techo. Mejor suerte para una despedida, días antes, en una coqueta terraza de Libertador y Scalabrini Ortiz donde un grupo de dirigentes políticos de extracciones varias, ¿Emilio Monzó para Buenos Aires? Expectativa por la charla que mantendrán hoy Alberto Fernández y Jair Bolsonaro. Temor en EE.UU. porque algunas costumbres están cambiando más que lo previsto a causa de la pandemia. Veamos:

El duelo. Por supuesto que la semana corta por el feriado del lunes pasado, sumado a los 3 días de Duelo Nacional decretado por el Gobierno tras la sorpresiva muerte de Maradona el miércoles pasado, no impidieron una alocada sucesión de hechos de distinta característica, que alteraron adicionalmente el ya complejo ritmo de estas últimas semanas del año. De ahí que los Quinchos de todos estos últimos días estuvieran atravesados básicamente por los comentarios sobre las repercusiones y homenajes mundiales generalizadas sobre el “10”, lo que fue registrado rápidamente por las embajadas argentinas en el exterior que comenzaron a recibir llamados (y hasta ofrendas en las puertas), aún antes de que la noticia del deceso se confirma oficialmente. Pero no fue lo único, las temperaturas mucho más altas que las habituales para la época, sumadas a las restricciones y cuidados aún vigentes por la pandemia de covid-19, alentaron a encuentros presenciales en jardines y terrazas, en los que si bien hubo un tema en común, y excluyente, no fue el único, y apenas logró enmascarar parcialmente el malestar e inquietud que está alterando los ánimos de empresarios y dirigentes ante un Fin de Año “caliente”, con una reactivación económica que se posterga (al menos, para el nivel de las urgencias de los hombres de negocios), y limitaciones de acceso tanto a dólares para importar insumos, como a la cantidad de pesos necesarias para afrontar sueldos y próximos aguinaldos. En el que tuvo lugar en pleno Palermo, por ejemplo, entre bocaditos de pavita, triples de peceto (una delikatessen de una de las confiterías más sofisticada de Buenos Aires), y tragos varios, también se habló mucho del impuesto a la riqueza, de lo que tendrán que aportar (primero se dijo que unos 9.000 y después se amplió a casi 12.000 contribuyentes), y de los “253” que afrontarán el 50% de los 300.000 millones que se esperan recaudar.

Saludo. La relación del Gobierno con el mundo que esta más allá de las fronteras argentinas es una incógnita que no siempre es fácil de develar. Hay expectativa por el encuentro que van a mantener hoy Alberto Fernández y Jair Bolsonaro. La excusa es el 35 aniversario de la cumbre que mantuvieron Raúl Alfonsín y José Sarney en Foz de Iguazú. La intención original era que este encuentro con Bolsonaro, demorado y cruzado por la falta absoluta de empatía entre ambos que llevó hasta declaraciones demasiado desgraciadas del brasileño sobre el Gobierno argentino, se hiciera en el Puente Internacional de la Fraternidad, que lleva el nombre de Tancredo Neves y une Foz de Iguazú con Puerto Iguazú, y que precisamente inauguraron Alfonsín y Sarney, en épocas donde la relación con Brasil estaba marcada por las buenas intenciones en la construcción del Mercosur, hoy una utopía. Esa obra fue el último emprendimiento binacional que hizo el país con Brasil y de ahí la importancia. Pero la pandemia y la mala relación con Bolsonaro pudo más por lo que la cuestión será virtual, un logro de todas formas para Daniel Scioli que viene destrabando en silencio y a paso firme temas con nuestro principal socio comercial en el mundo. La comunicación se hará hoy porque la fecha está instaurada como Día de la Amistad Argentino-Brasileña.

Asado real. Bastante distinto fue el encuentro en Cañada de Gómez donde un asado campero convocó a varios convidados republicanos y liberales de Capital y localidades del conurbano bonaerense. El temporal, sin embargo (que alegró a los agropecuarios que soportan una dura sequía), obligó a una mudanza forzada que terminó en un muy buen quincho urbano de la localidad santafesina (y un mucho mejor asado). Y, si bien allí se analizaron las estrategias y alianzas de esas fuerzas con miras a las elecciones del 21, y de allí a la gran apuesta de las presidenciales del 23, también se analizó la situación de las internas en los dos grandes grupos políticos hasta hoy: el Justicialismo (con todas sus vertientes), y Cambiemos con los subgrupos del radicalismo, el PRO, etc. Y, mientras algunos proponen esperar que se diriman primero estas diferencias, para eventualmente después analizar si puede haber negociaciones, o no, con los que se impongan; otros se dedicaron a ver quienes son los “satélites” externos que están jugando a favor (o en contra) de ambos grupos, alentados y/o sostenidos por dirigentes de los propios partidos que prefieren una “ayuda” externa para definir, o acelerar, estas internas. Obvio que en el caso del PRO, ni Bullrich (Patricia), ni Macri (Jorge), ni Horacio Rodríguez Larreta las tienen todas consigo, aunque sean los que hasta hoy parecen cosechar más adhesiones. Del lado de enfrente, a su vez, las diferencias entre las segundas o terceras líneas dejaron hace rato de ser un secreto y los movimientos son cada vez más acelerados con pases de bando más dignos de especialistas en garrocha, que de políticos en carrera. En medio, la buena perfomance de otros partidos con actividades muy destacados en algunos distritos, como la de los demócratas de Carlos Balter en Mendoza, los demócratas bonaerenses con una muy prolija y completa estructura y que ahora con el fallecimiento de su titular hace menos de un mes (Juan Carlos Demarco) puede volver a reunirse con otros distritos; o los socialistas santafesinos, entre otros, comenzaron a moverse en busca de nuevas alineaciones con armados de frentes distintos a los actuales.

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Emilio Monzó, expresidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Cambiemos.

Emilio Monzó, expresidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Cambiemos.

Interna con tormenta. “Tengo muchas ganas de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, y me siento con la seguridad como para serlo. ¡Basta de gobernadores que no sean bonaerenses!”, dijo ante más de un millar de asistentes a un Zoom programado, el titular de la Cámara baja durante el macrismo, Emilio Monzó, sindicado por muchos como el artífice de los logros legislativos del macrismo, a pesar de haber sido minoría, y más a pesar aún de su origen justicialista (exministro de Asuntos Agrarios durante el primer período presidencial de Cristina de Kirchner). Ahora, después de varios meses de silencio “salió a la superficie” con declaraciones que en los reductos políticos fueron consideradas “contundentes”, y repartiendo para ambos lados, aunque en general se mostró conciliador y “frentista”. Dijo, por ejemplo, “yo quería al Alberto Fernández moderado, un Alberto Fernández de la conciliación, de la recuperación del espíritu de convivencia, el que se reunía con Horacio Rodríguez Larreta en una misma mesa y llegó a sumar más de 80 puntos, pero eso se terminó. Comenzamos el año con alguna ilusión, y terminamos sin ella”. O, “el covid desnudó los populistas de acá y del mundo, y yo quiero buscar a los estadistas y terminar con los populistas”. También, como para que no queden dudas, afirmó que “si nos toca gobernar, hay que ir con un plan y no cometer el error del ´gradualismo´”. Tras rescatar a algunas figuras de otros partidos como Martín Lusteau, o Margarita Stolbizer, entre otros, y sin mencionar nunca a la exgobernadora María Eugenia Vidal (aunque en el chat de la charla, algunos grupos la trataban con bastante dureza), Monzó se animo a “casi” asegurar “que se van a suspender las PASO”, y que “se debe armar una mesa política que genere confianza, para no ir atomizados a las elecciones del año que viene”. “Los desafío a encontrar 135 referentes en toda la provincia, que sean los que la gente está mirando (no los amigos) para que sean los candidatos a intendentes, y que constituirán la base para ganar en el 23 la gobernación”, le lanzó los militantes que, aunque pertenecían a todos los distritos de la provincia, concentraban un gran número de las estratégicas 1º y 3º secciones electorales, las más populosas. Más duro aún señaló que “ a Buenos Aires hay que parirla de vuelta. Está mal parida. Hay que regionalizar, descentralizar el primer día, y darle más autonomía a los municipios”, y hasta se animó con un llamativo “habría que mirar la Constitución (provincial). No hay que tenerle miedo a los cambios”.

Pelea productiva. Mientras las fuerzas políticas parecen comenzar ahora un rápido reacomodamiento a un año del cambio de Gobierno, y tras muchos meses de freno por la cuarentena, en el sector empresario, aunque espían con un ojo estos movimientos, tienen como única prioridad tratar de cerrar el año (del que sólo restan 4 semanas), al menos, achicando las pérdidas, algo en lo que también coincidencia algunas áreas de gobierno, aunque también ahí abundan las “grietas”. Es que mientras algunos como Martín Guzmán (Economía), o Matías Kulfas (Producción), etc. saben que necesitan de las exportaciones como uno de los pocos resortes para conseguir dólares genuinos de aquí en más (y por varios meses); otros tienen en la pole position achicar el déficit fiscal (Marcó del Pont-Afip), o que los precios al consumo se muevan lo menos posible (Paula Español-Comercio, etc.), o sólo algunos estratos de la producción interna como le endilgan al formoseño Luis Basterra, a quien le atribuyen redireccionar fondos para pequeños productores, mujeres rurales, pymes y micros, y frenar otros avances. Las diferencias, naturalmente, siguen generando cortocircuitos, más aún cuando las exportaciones comenzaron ahora a caer también, igual que la actividad industrial que según Fiel en octubre volvió a retroceder, después de un septiembre prácticamente neutro. El punto es que ahí la pulsada va por varias de las leyes que se están mandando al Congreso que, para varios, son meramente fiscalistas. Se habla mucho también de la ocasión para terminar de cerrar el proyecto de ley sobre exportaciones que, entre otras cosas, tiende a la eliminación de los DEXs (Derechos de Exportación);al aprobé echamiento de los saldos técnicos para inversiones; o a instaurar el concepto de Ganancias “por a la venta, y no por tenencia, entre otras vertientes. Pero todo eso deberá esperar a que se ponga broche a la negociación con el FMI, algo que Guzmán piensa para marzo o abril, según le contó al Financial Times. Lo cierto es que el finalmente el duelo terminó provocando, además, la suspensión de reuniones, algún cambio previsto de autoridades, y hasta el estratégico encuentro del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que se va tensando progresivamente.

Vamos a terminar con un chiste telúrico:

Un viejo gaucho, vestido con bombacha, faja, sombrero, botas y espuelas, se sienta en un bar del centro. Pide una caña al mozo y, mientras la bebe, observa que una hermosa mujer está a su lado, observándolo. El le devuelve una mirada seductora, y la mujer le dice:

– ¿Es usted un gaucho de verdad?

– Bueno --le responde--, me pasé toda la vida en un rancho, liando vacas, domando caballos, esquilando ovejas, alambrando, y yendo de yerra en yerra. Creo que eso hace de mí un gaucho de verdad.

Al cabo de un momento, el gaucho le pregunta a la mujer:

--¿Y usted qué es, señorita?

– Yo soy lesbiana. Me paso el día pensando en mujeres; me despierto a la mañana pensando en mujeres, cuando estoy comiendo pienso en mujeres, cuando me baño pienso en mujeres, todo me hace pensar en mujeres. Creo que todo eso hace de mí una lesbiana.

Sorprendido, el gaucho guarda silencio y sigue bebiendo su caña. Al cabo de un momento, la mujer se marcha y llega una pareja, que se sienta a la misma mesa. Entonces le preguntan:

– ¿Es usted un gaucho de verdad ?

– Yo siempre pensé eso --dice--, pero recién me acabo de dar cuenta que soy un lesbiano.

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