13 de diciembre 2005 - 00:00

La sabiduría de un eminente geólogo

Enrique Fossa Mancini dirigió la exploración de YPF hasta 1938. Había nacido en Jesi, provincia de Umbría, Italia. Su familia, que integraba la nobleza, lo orientó para que ingresara en el servicio diplomático y por eso se recibió de abogado. Pero su vocación eran las ciencias naturales y cursó estudios en Roma y Pisa, donde se doctoró. Durante la Primera Guerra Mundial fue piloto de globos cautivos y aviador de reconocimiento. Escribió numerosos trabajos técnicos. En mayo de 1932 publicó en el "Boletín de Informaciones Petroleras" (BIP), la publicación oficial de YPF, una serie de normas que pasarían a la posteridad como "El Decálogo del Geólogo". Es indudable la absoluta vigencia de aquellas recomendaciones, que pueden extenderse hoy a todas las ciencias que intervienen en la búsqueda de hidrocarburos:

1.- Examina con atención y anota inmediatamente con orden y método todo lo que puedes observar en el terreno y en los materiales sacados de las perforaciones. Anota también, enseguida, las hipótesis que te sugieren los hechos observados, dejando constancia de que se trata de cosas imaginarias y no de observaciones.

2.- Trata de pensar en todas las interpretaciones y generalizaciones posibles de los hechos observados y toma nota de ellos apenas se te ocurren; luego vuelve a pensar a menudo en tales interpretaciones y generalizaciones y, aplicando todo tu espíritu crítico, elimina todas aquellas que no están de acuerdo con otros hechos de observación que están en tu conocimiento.

3.- No tomes demasiado cariño a tus propias hipótesis y esfuérzate en atribuirles el mismo valor que a las de los otros; abandona éstas y aquéllas apenas estén en contraste con hechos de observación.

4-. Ten bastante confianza para aceptar como ciertos los hechos que dicen haber observado otros geólogos, pero bastante desconfianza para dudar de que hayan acertado en cualquiera de sus hipótesis. Leyendo, trata de darte cuenta siempre de lo que hay de observaciones reales y de lo que representa, aunque no lo parezca, el resultado de deducciones, generalizaciones y, en general, suposiciones.

5.- No tengas demasiado respeto por las ideas de geólogos eminentes, inclusive de tus propios maestros, ni desprecies las observaciones de tus colaboradores, por humildes que sean. Todos estamos sujetos a equivocarnos; los jóvenes especialmente, porque no tienen bastante experiencia; y los viejos especialmente, porque suelen confiar demasiado en su mucha experiencia.

6.- No te dejes impresionar por el papel impreso, por mucho que sea, y sé cauteloso en sacar datos de obras voluminosas que, a menudo, son, en gran parte, recopilaciones.

7.- No pierdas tiempo en tratar de comprender los conceptos que no están expresados claramente, porque al fin y al cabo podréis entender al revés; ten presente la posibilidad de que las expresiones oscuras reflejen ideas confusas.

8.- Trata de no dejarte arrastrar lejos de tus tareas profesionales por el deseo de contribuir a la solución de problemas teóricos de interés exclusivamente científico: déjalos a los geólogos universitarios y concéntrate en tu especialidad.

9.- Escucha con paciencia lo que dicen las personas ignorantes en asuntos de geología y tómalo en cuenta en la redacción de tus informes cuando quieras que sean comprendidos aun por gente de escasa preparación científica.

10.- No olvides nunca que el suceso económico de la empresa que ha puesto en ti su confianza depende, en parte más o menos grande, de tu exactitud en las observaciones, tu agudeza en las críticas, tu prudencia en las deducciones y tu rapidez para presentar las conclusiones de tus estudios.