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Las características propias de la pesca
Como se señaló, aunque los recursos son renovables, pueden extinguirse si el esfuerzo pesquero sobrepasa la capacidad de autogeneración dentro su medio que tienen las diferentes especies. En otros términos, puede decirse que como la cantidad de recursos es limitada, sólo se puede extraer un determinad volumen, que no debe poner en riesgo la reproducción de las especies. En consecuencia, el pesquero es menos controlable y más independiente de la acción humana que otros recursos naturales, por lo que esta última sólo puede regularse controlando el esfuerzo aplicado a aquéllos.
La propiedad común de los recursos siempre fue uno de los elementos determinantes en la explotación pesquera y tiene origen en la naturaleza de dichos recursos. Lo que sucede es que la captura es una actividad mayormente llevada adelante por el sector privado, pero los recursos sólo pasan a ser propiedad de éste luego de que son extraídos a través de las distintas artes de pesca.
Para una explotación racional, el conocimiento acerca del comportamiento de los peces es un elemento básico para ejercer un control adecuado. Es por ello que la investigación científica es fundamental para reducir el nivel de incertidumbre en el que se desenvuelve esta actividad productiva.
Asimismo, estas características propias del sector hacen necesaria la acción del Estado, de acuerdo con la modalidad que se adopte, en lo que se refiere a ejercer sus derechos y obligaciones para lograr su explotación sustentable y promover su desarrollo.
Otra de las propiedades que tiene la actividad pesquera es que sus rendimientos son decrecientes, lo que significa que cuando se comienza a explotar un recurso, en una primera etapa, las capturas aumentan proporcionalmente al incremento en el esfuerzo ejercido; hasta que éste sobrepasa cierto nivel, en el que comenzarán a disminuir, a pesar de que se sigan aumentando, por ejemplo, la cantidad de barcos.
Además, la explotación excesiva de un determinado recurso trae aparejadas otras consecuencias, como, por ejemplo, una disminución en las tallas y la casi extinción de los tamaños mayores. Como se trata de un recurso de propiedad común, todas las decisiones que se toman individualmente repercuten en la totalidad de la pesquería; es decir, tanto en los aspectos económicos como en los biológicos y sociales. En consecuencia, es necesario actuar con responsabilidad, de manera de no poner en riesgo la reproducción de las especies, lo que implica hacer peligrar la continuidad de la pesca como actividad económicamente rentable.


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