Un reciente informe identifica las 10 tendencias clave que marcarán la agenda de sustentabilidad en los próximos años. Cuestionamientos al net zero, crisis del ESG, escasez hídrica y nuevas formas de greenwashing figuran entre los ejes destacados.
La sostenibilidad corporativa entra en una nueva fase de redefinición. Crecen las críticas al net zero y al greenwashing.
Según los especialistas, el 2025 será un año bisagra.
Un reciente informe identifica las 10 tendencias clave que marcarán la agenda de sustentabilidad en los próximos años. Cuestionamientos al net zero, crisis del ESG, escasez hídrica y nuevas formas de greenwashing figuran entre los ejes destacados.
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La consultora ComunicarSe presentó su ya tradicional investigación anual de tendencias en sostenibilidad empresarial. El informe, elaborado por su equipo periodístico, anticipa los debates que dominarán la agenda corporativa global en los próximos años y advierte sobre un contexto cada vez más desafiante para las empresas que buscan integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza.
“La sostenibilidad empresaria es víctima de la relevancia que ha alcanzado. Quienes trabajamos en este campo llevamos años bregando por llevar esta discusión al máximo nivel. Ahora, que eso pareciera haberse alcanzado, que los temas se discuten en cumbres presidenciales, que figuran en campañas electorales y que los fondos de inversión más poderosos del mundo la tienen entre sus ejes centrales, la sostenibilidad se encuentra bajo asedio”, explica Alejandro Langlois, fundador y director de ComunicarSe.
El informe identifica 10 ejes centrales que moldearán la conversación en materia de sostenibilidad empresarial:
Según el análisis, el 2025 será un año bisagra. Las metas net zero dejarán de ser patrimonio de grandes multinacionales: pequeñas y medianas empresas también estarán bajo presión para alinearse a estándares climáticos. Este fenómeno se vuelve especialmente desafiante en regiones como América Latina, donde muchas veces faltan políticas públicas de apoyo.
La investigación destaca además cómo la creciente polarización política en torno al concepto ESG ha debilitado las políticas de diversidad e inclusión en sectores que antes las promovían activamente. La desconfianza generada por acusaciones de greenwashing también ha llevado a los inversores y directivos a cuestionar su continuidad como marco estratégico.
La crisis hídrica ocupa un lugar central en la agenda. El informe advierte que el estrés hídrico ya afecta al 40% de la población latinoamericana y caribeña, comprometiendo no solo la salud pública sino también la seguridad alimentaria y la continuidad operativa de industrias clave.
Por otro lado, el greenwashing adopta nuevas formas. La consultora identifica una tendencia creciente al “greenwashing del silencio”, donde las empresas optan por no comunicar avances o retrocesos en sostenibilidad para evitar el escrutinio. Esta omisión calculada representa un nuevo reto para la rendición de cuentas y la transparencia.
“Los mapas antiguos ya no sirven. Hemos descubierto nuevos territorios y los instrumentos de navegación que teníamos ya no pueden orientarnos”, concluye Langlois. El informe sugiere que las empresas deberán adaptarse rápidamente a estos cambios para no quedar rezagadas en un entorno donde la sostenibilidad dejó de ser voluntaria para convertirse en un imperativo estratégico.
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