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6 de septiembre 2026 - 13:14

Sam Altman admitió que la industria de la IA falló al explicar sus beneficios en medio de una creciente resistencia

El CEO de OpenAI reconoció que las empresas del sector no lograron comunicar cómo la inteligencia artificial puede ampliar la creatividad y la autonomía de las personas. Cuáles fueron sus principales definiciones y anuncio de un nuevo robot.

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El CEO de OpenAi habló  de la  discusión sobre la IA y la seguridad de los datos. 

El CEO de OpenAI, Sam Altman, reconoció que la industria de la inteligencia artificial no hizo un buen trabajo a la hora de explicar los beneficios de la tecnología y admitió que esa falla contribuyó a alimentar una creciente reacción negativa en distintas comunidades.

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“Creo que, en general, el sector lo ha hecho muy mal en este aspecto”, afirmó Altman durante una entrevista con Bloomberg Television. También incluyó a OpenAI dentro de esa autocrítica y sostuvo que la compañía pudo haberlo hecho mejor.

El planteo aparece en un momento de mayor resistencia social y regulatoria frente al avance de la inteligencia artificial, particularmente por el crecimiento de los centros de datos necesarios para sostener los modelos más avanzados. Durante los primeros tres meses de 2026, al menos 75 proyectos de centros de datos, valuados en conjunto en unos u$s130.000 millones, fueron bloqueados o demorados por oposición local, según Data Center Watch.

Altman sostuvo que uno de los principales problemas fue que las compañías no consiguieron explicar con suficiente claridad cómo la IA puede potenciar la creatividad, impulsar nuevos emprendimientos y otorgar más autonomía a las personas.

“Para nosotros es muy importante que esta tecnología sea algo que proporcione a las personas más poder y más autonomía, no menos”, señaló. El ejecutivo también reconoció que existe un temor legítimo cuando la sociedad percibe que los líderes de la industria podrían estar desarrollando sistemas que reduzcan, en lugar de ampliar, la capacidad de decisión individual.

Más presión regulatoria y temores por ciberseguridad

La autocrítica de Altman se produce mientras crecen también las preocupaciones por las capacidades de los modelos avanzados en materia de ciberseguridad. Un episodio ocurrido en julio, cuando modelos de OpenAI participaron involuntariamente en un ataque informático sobre Hugging Face, volvió a encender las alarmas sobre el riesgo de que sistemas cada vez más autónomos puedan generar consecuencias no deseadas.

El hecho impulsó nuevos reclamos dentro del sector tecnológico y entre funcionarios públicos para avanzar con mayores restricciones y controles sobre las capacidades más sensibles de estos modelos.

OpenAI anunció esta semana una nueva generación de su tecnología, GPT-6 Astra, destinada inicialmente a usuarios empresariales de su programa Daybreak. La compañía también trabaja en versiones con medidas adicionales de seguridad para limitar el acceso a funciones avanzadas de ciberseguridad.

El debate sobre la inteligencia artificial general

El presidente de OpenAI, Greg Brockman, afirmó que el nuevo modelo podría ser considerado en el futuro como una de las primeras etapas hacia la inteligencia artificial general (AGI), concepto utilizado para describir sistemas capaces de superar a los seres humanos en una amplia gama de tareas.

Sin embargo, todavía no existe una definición consensuada sobre qué debe considerarse AGI, y persisten fuertes diferencias dentro del sector acerca de qué tan cerca está la tecnología de alcanzar ese nivel.

OpenAI lleva la inteligencia artificial al mundo físico

Mientras Altman plantea la necesidad de explicar mejor hacia dónde se dirige la industria, OpenAI prepara una expansión que va mucho más allá del software.

El ejecutivo confirmó que la compañía trabaja en el desarrollo de un robot humanoide. Consultado en el podcast Sources sobre si la apuesta de OpenAI por la robótica incluiría humanoides o máquinas destinadas a centros de datos, respondió: “Ambos”. Y agregó: “Sin duda, crearemos un humanoide. También desarrollaremos otros formatos”.

La decisión supone un cambio relevante para la compañía. OpenAI no quiere limitarse a desarrollar los modelos que actúan como el “cerebro” de los robots, sino que también está avanzando sobre el diseño y la fabricación del hardware físico.

Altman considera, de todos modos, que el desafío central sigue estando en la inteligencia que controla a esas máquinas. “Creo que todo eso es menos importante que comprender realmente el cerebro que hace funcionar al robot”, señaló.

Altman confirmó que OpenAi trabaja en robots humanoides y otros formatos

¿Por qué un robot con forma humana?

La apuesta por los humanoides tiene una explicación funcional. Según Altman, gran parte del entorno en el que vivimos fue diseñado para personas, por lo que una máquina con una estructura similar podría adaptarse con mayor facilidad.

“El mundo está diseñado en gran medida para las personas”, sostuvo. Entre los ejemplos mencionó acciones como abrir puertas, utilizar computadoras, manejar maquinaria o limpiar una cocina. En ese contexto, considera lógico que determinados robots adopten una configuración física semejante a la humana.

Altman incluso proyectó que, a largo plazo, los robots podrían formar parte de la vida cotidiana. Aunque aclaró que no es la prioridad inmediata de la compañía, afirmó: “Algún día, creo que todo el mundo debería tener un robot personal”.

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