4 de septiembre 2026 - 13:06

Qué dicen los "Principios de Carolina", el documento firmado por el G20 sobre la regulación de la IA

El acuerdo fue respaldado por todos los miembros. En detalle, busca promover regulaciones sectoriales, espacios de prueba para nuevas tecnologías y una mayor cooperación entre gobiernos y empresas.

El G20 dejó acuerdos en materia de tecnología e innovación.

El G20 dejó acuerdos en materia de tecnología e innovación.

Más allá del conflicto con China, el G20 dejó otra victoria para Estados Unidos, que consiguió el apoyo de todos los miembros en su propuesta para avanzar con un marco regulatorio más flexible sobre inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes. El documento fue alcanzado durante una cumbre sobre tecnología e innovación realizada en Carolina del Norte.

El texto, denominado Principios de Carolina, propone que los gobiernos adopten regulaciones específicas para cada sector y desarrollen mecanismos que permitan probar nuevas tecnologías antes de establecer normas definitivas. El planteo también apunta a que los responsables políticos consideren los costos que puede generar demorar la incorporación de estos desarrollos.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, confirmó el acuerdo al finalizar la cumbre y destacó el trabajo necesario para alcanzar el consenso entre todos los miembros del bloque: “El mensaje de Estados Unidos a nuestros invitados ha sido muy sencillo: queremos más crecimiento e innovación en todo el mundo”, dijo Michael Kratsios, asesor de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, durante una conferencia de prensa junto a Lutnick en Chapel Hill.

Los principios deberán ser presentados para su adopción formal por los líderes del G20 durante la próxima cumbre del bloque, que será organizada en diciembre por Trump en su club de golf de Doral, Florida.

El plan para acelerar la tecnología

Los Principios de Carolina parten de una premisa: las tecnologías emergentes pueden generar crecimiento económico, aumentar la productividad, crear nuevos empleos y mejorar la calidad de vida. Para alcanzar esos objetivos, el documento plantea que los gobiernos diseñen políticas que favorezcan la innovación, aceleren el desarrollo científico y tecnológico, incentiven la inversión privada y faciliten la cooperación entre empresas, universidades y organismos públicos.

A la vez, establece que las reglas deben aplicarse de manera flexible, teniendo en cuenta las particularidades de cada país y el distinto nivel de desarrollo de cada tecnología. El documento se estructura en tres ejes:

Investigación y desarrollo

Los miembros del G20 acordaron que los gobiernos deberían:

  • Promover la investigación básica y atraer inversión privada mediante mecanismos de cooperación entre el sector público y privado.
  • Combinar financiamiento público, privado y capital de riesgo para acompañar los proyectos desde la investigación hasta su desarrollo y despliegue.
  • Fortalecer la infraestructura tecnológica, de investigación y de datos.
  • Simplificar los trámites vinculados al financiamiento público de investigación y desarrollo.
  • Incorporar al sector privado y a la academia en la definición de prioridades de investigación.
  • Facilitar que las tecnologías y conocimientos financiados por los gobiernos lleguen a aplicaciones comerciales.
  • Preservar y compartir resultados y conocimientos de proyectos discontinuados para utilizarlos en futuros desarrollos, respetando las normas sobre privacidad, seguridad, protección de datos y propiedad intelectual.

Pruebas y comercialización

Uno de los puntos centrales del documento es la creación de entornos regulatorios de prueba para las tecnologías emergentes. En ese sentido, el texto recomienda:

  • Permitir espacios de experimentación y excepciones a determinadas normas cuando corresponda, bajo supervisión y con mecanismos de gestión de riesgos.
  • Crear entornos de prueba en condiciones reales e infraestructura para evaluar nuevas tecnologías.
  • Utilizar la información obtenida durante esas pruebas para definir o modificar regulaciones.
  • Agilizar los permisos para proyectos piloto y demostraciones desarrollados en entornos supervisados.
  • Establecer reglas claras para los primeros usuarios de tecnologías que todavía requieren validación.
  • Utilizar las compras públicas para generar mercados iniciales para nuevas tecnologías y estimular la inversión privada.
  • Facilitar la conexión entre investigadores y empresas para impulsar la comercialización de sus desarrollos.

Adopción tecnológica

El tercer eje plantea que, cuando sea posible, los gobiernos utilicen las regulaciones sectoriales existentes para controlar las nuevas tecnologías. La propuesta busca aprovechar el conocimiento y las herramientas regulatorias ya disponibles en cada actividad, en lugar de crear nuevas normas de manera automática.

El documento sostiene además que las nuevas regulaciones deberían limitarse a aquellos aspectos que los marcos legales existentes no puedan abordar y evitar la duplicación de protecciones ya vigentes. Los Principios de Carolina también remarcan que cada país deberá conservar su soberanía para establecer sus propias políticas sobre tecnologías emergentes, al tiempo que mantiene la posibilidad de participar en discusiones internacionales.

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