PASO 2021: la participación política de las mujeres 

Si bien existe una normativa que busca garantizar una mayor participación política de las mujeres, existen circunstancias que operan en detrimento de su incorporación equitativa. Ante este escenario, es posible preguntarse qué sucede con las personas trans y no binarias.

Equipo Grow, género y trabajo.-

El próximo domingo 12 de septiembre se realizarán las PASO (Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) que definirán quiénes serán los y las candidatas para las elecciones generales del 14 de noviembre. A nivel nacional se renuevan 127 de las 257 bancas de la Cámara Baja y 24 de las 72 bancas de la Cámara Alta.

En aquellas provincias que adhirieron a la Ley de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política sancionada en 2017 (todas a excepción de Tierra del Fuego, Corrientes y Tucumán) se observa una distribución equitativa de mujeres y varones en la composición de las listas. No obstante, menos de un tercio de ellas están encabezadas por mujeres. Esta situación puede tener un impacto negativo en su representatividad real en el Congreso, ya que en el caso de los partidos que consigan solo una banca, es más probable que ingrese un varón.

Es decir, si bien existe una normativa que busca garantizar una mayor participación política de las mujeres, en su implementación es posible advertir que existen circunstancias que operan en detrimento de su incorporación equitativa. Ante este escenario, es posible preguntarse qué sucede con las personas trans y no binarias.

Las personas trans y sus posibilidades de llegar al Congreso

Según un relevamiento realizado por Grow, en las PASO del próximo domingo se presentarán a nivel nacional 6 candidatxs trans, y aunque los ingresos al Congreso se definirán recién en las elecciones generales de noviembre, es posible arriesgar que las personas trans tienen pocas posibilidades de acceder a una banca. Esto tiene que ver con las intenciones de votos que tienen las listas que integran, pero también con el lugar que ocupan en las mismas.

En Salta por ejemplo, el Movimiento al Socialismo lleva como precandidata a Carla Morales en el segundo lugar de la lista. Si se tiene en cuenta que en las elecciones provinciales de agosto el espacio obtuvo más del 3% los votos, es probable que en las PASO logre el 1,5% de los votos necesarios para competir en noviembre, pero que luego no le alcance para ocupar al menos dos de las tres bancas que se disputan.

En la provincia de Buenos Aires, el Frente de Todos lleva como precandidata a diputada nacional a Daniela Castro, y aunque es uno de los espacios con mayor intención de voto, está ubicada en el puesto 21 de la lista, en un distrito que tiene en juego 35 bancas. Ante esta situación, es poco probable que logre ingresar al Congreso Nacional.

Hacia un Congreso más diverso

Si bien la ley de paridad es un instrumento fundamental para promover la igualdad de oportunidades en la política, pensar la composición de las listas en términos de mujeres y varones resulta insuficiente. Mientras el Estado no incluya en este tipo de legislaciones a las personas trans y no binarias, sus posibilidades de inclusión y participación serán arbitrarias y azarosas como en la actualidad. En este sentido, es importante considerar que la diversidad de miradas no solo enriquece los debates, además permite el diseño y la implementación de políticas públicas más efectivas que consideren las distintas realidades que viven los y las ciudadanas.

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