11 de noviembre 2022 - 00:00

Un “arbolito” para cerrar la competencia nacional

Se vio en Mar del Plata la interesante “Cambio cambio”, de Lautaro García Candela.

Cambio cambio. El director García Candela y el equipo de su película.

Cambio cambio. El director García Candela y el equipo de su película.

Mar del Plata - Última representante argentina en la Competencia Oficial marplatense, ayer pudo verse la interesante “Cambio cambio”, de Lautaro García Candela, un film centrado en el irregular, ilegal y cotidiano mundo de los arbolitos, con su modus operandi, sus riesgos, avivadas y agachadas. Lo hace a través de un personaje de ficción, un chico de provincia, buscavidas, que una vez metido en el ambiente aprende la forma de usar en beneficio propio la plata en negro que le da su jefe. El peligro es que el jefe se dé cuenta. Así, jugando entre el naturalismo y el suspenso, el autor expone varias realidades, va haciendo crecer el interés de los espectadores, y avanza respecto a su anterior película, “Te quiero tanto que no sé”. “Cuando empecé a pensarla, el dólar estaba a 14 pesos”, comenta después de la función, y no puede reprimir la risa. Dicho sea de paso, acá hay dos parejas, pero a ninguna de las dos se les oye decir, siquiera una vez, “te quiero”.

La Competencia Oficial cierra hoy con “How To Blow Up A Pipeline” (Daniel Goldhaber, EE.UU.), donde un grupo de ambientalistas extremos decide volar un oleoducto. Hay un libro con ese título, del ecomarxista Andreas Malm, que por suerte no es un tutorial, no explica cómo reventar un oleoducto, pero expone razones teóricas para hacerlo, y la película se inspira en esas páginas. Alguien que la vio en otro festival (ya pasó por cuatro) dice que “tiene un enfoque optimista del movimiento climático”, y otro echa más leña al fuego: “Lo que tiene de genial es que nos engancha rápidamente a la causa”. Veremos qué quisieron decir con eso.

Esta tarde, un jurado presidido por Dolores Fonzi decidirá quiénes son los ganadores. Salvo que este “How To Blow…” sea una maravilla de último momento, no hay mucho para elegir. Las apuestas van por “La uruguaya” (Ana García Blaya, Argentina-Uruguay), “Cambio cambio”, la muy pequeña “Saudade fez morada aquí dentro”, la melancolía hizo su hogar aquí dentro, sobre un chico que va quedando ciego (Haroldo Borges, Brasil), o la muy hablada pero bastante aguda “There There”, del mismo autor de “Funny Ha Ha” (Andrew Bujalski, EE.UU.). En la Competencia Latinoamericana pican en punta “El visitante” (Martín Boulocq, Bolivia-Uruguay), “Huesera”, de terror gineco-psicológico (Michelle Garza, México), y “Tengo sueños eléctricos” (Valentina Maurel, Chile). En la Nacional, “Búfalo” (Nicanor Loreti), con Maravilla Martínez recreando la vida de Alejandro Búfalo Ortiz, campeón y obligado delincuente, y acaso “Te prometo una larga amistad” (Jimena Repetto), “Juana Banana” (Matías Szulanski) o “Sobre las nubes” (María Aparicio). Pero nada de eso quiere decir mucho. Ya se sabe que los jurados son gente rara y tienen su propia lógica.

Mañana termina el Festival. Se entregarán los premios, se verá “La soledad de los huesos” (Alfredo Lichter) y todos celebrarán el completo regreso a la presencialidad, que felizmente llenó unas cuantas salas. A destacar, como representativos de esta edición, los muchos libros de cine presentados y los muchos homenajes: a Leonardo Favio en el décimo aniversario de su muerte, a Cecilia Roth, a los 100 años de “Nosferatu” y otros clásicos mudos, 80 de “La guerra gaucha”, 70 de Cine Club Núcleo, 65 del INCAA y 25 de “Plaga Zombie”. Este último puede expandirse.

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