15 de agosto 2014 - 00:00

Xian: la ciudad donde nació la china imperial

Viaje por la multifacética ciudad de Xian, la primera capital que centralizó el imperio chino, dos siglos antes de Cristo. Es también donde se asentaron los musulmanes y generaron un cruce cultural único.

La mayor fosa del Museo de los Guerreros de Terracota es gigantesca. Posee más de 6.000 guerreros y caballos, todos de tamaño real, mirando hacia el este y formados en posición de ataque.
La mayor fosa del Museo de los Guerreros de Terracota es gigantesca. Posee más de 6.000 guerreros y caballos, todos de tamaño real, mirando hacia el este y formados en posición de ataque.
Los miles de años de historia y cultura acumulada no saltan tan fácilmente a la vista cuando se recorre la gran mayoría de las ciudades de China. Ocurre que el gigante asiático apuesta tan fuerte a la modernidad y a un progreso vertiginoso que todo lo antiguo parece estar condenado, más tarde o más temprano, a ir quedando atrás. Pero por fortuna esta regla no se cumple tan severamente en Xian, una urbe que posee una escala más humana, que invita a hacer recorridos a pie o en bicicleta y que además, gracias a la fuerte presencia de la comunidad islámica, ofrece un muy atractivo rostro multicultural, el cual tiene como principal exponente al pintoresco barrio musulmán y su eterno mercado callejero.

Ubicada en el centro de la provincia de Shaanxi, a distancias similares de Pekín y Shanghái (1.100 km y 1.300 km, respectivamente), Xian es una ciudad especial por donde se la mire. Se trata de la primera capital que tuvo China desde que se convirtió en un gran imperio, llegando a competir con Roma y Constantinopla. Instalado dentro de sus muros, Qin Shi Huang se convirtió allí en el primer emperador chino, cargo que ejerció entre los años 221 y 210 a.C. Es considerado el primero porque fue el responsable de unificar los imperios regionales, hasta ese entonces siempre en disputa, para formar un territorio único muy similar a lo que hoy es China.

Qin Shi Huang creó 36 provincias cuyos líderes debían responderle directamente, en el marco de un proyecto integral: promovió la unificación del idioma y la moneda, y la construcción de redes por tierra y agua para el transporte de ejércitos, personas y mercancías. También inició métodos de elección de funcionarios y militares que tuvieron vigencia hasta bien entrada la modernidad.

guerreros eternos

El primer emperador fue también el artífice de lo que hoy es uno de los principales hitos del turismo de China y el mundo: los Guerreros de Terracota, un Patrimonio de la Humanidad Unesco, que se exhibe bajo la forma de un museo con más de 8.000 figuras de guerreros y caballos de tamaño natural hechos en terracota. Fueron creadas a pedido del emperador, quien tras desistir en su búsqueda de una pócima para la vida eterna deseó al menos contar con su propio ejército para cuando despertara en el más allá. La monumental obra data de 2.200 años atrás, pero se mantuvo sepultaba durante siglos y se exhibe al turismo recién desde 1979. Según cuentan los chinos, el hallazgo ocurrió por azar en 1974, cuando Yang Zhifa, un campesino de la zona, se topó con un misterioso objeto que creyó un antiguo horno de barro. Desde entonces se siguió encontrando guerreros, caballos e incluso carros de bronce. Un dato curioso: un día a la semana el campesino Zhifa firma autógrafos a los turistas.

Hoy el museo es uno de los principales atractivos de una ciudad que recibe más de 1,5 millón de turistas al año. Es imposible no maravillarse al ver las cámaras -en especial, la de mayor tamaño, con más de 1.000 soldados- con estas perfectas figuras formadas como a la espera de una orden de avanzar. El arte que se puso en la creación de cada soldado implica que no haya ninguno igual al otro, ya que se los esculpió como figuras originales, con su propia edad, corte de cabello y bello facial. Incluso se les otorgó colores vivos, los cuales lamentablemente se pierden al contacto con el aire. Es muy común permanecer largas horas simplemente observando esta caprichosa y perfecta obra de arte.

La visita a este museo suele complementarse con la del Mausoleo de Qin Shi Huan, próximo al monte Lí, con más de 2 km cuadrados; y, al otro lado de la ciudad, la tumba del emperador Jingdi (188-141 a.C.), influenciado por el taoísmo, que se preocupó por dar mayor libertad a los individuos, aliviando el yugo del imperio.

el barrio musulmán

Además de los impactantes sitios históricos, una de las grandes cualidades de Xian es su vertiginosa vida cotidiana. Mucho tiene que ver en ello el barrio musulmán, que se ubica próximo a otros dos hitos como son la Torre de la Campana y la Torre del Tambor, construidas por la dinastía Ming en el centro geográfico de la ciudad. Junto a la Torre del Tambor se encuentra uno de los accesos a este gigantesco mercado callejero que se distribuye a lo largo de una vía principal (Beijuanmen), calles secundarias y estrechos callejones.

La razón de tanta presencia musulmana en Xian se vincula con lo que fue llamado La Ruta de la Seda, a través de la cual el comercio unió a Occidente y Oriente. Así llegó el islam a China, y fue en Xian donde se construyó la primera mezquita de este país, en el siglo VIII. Como la mayoría de las atracciones de China, este barrio/mercado funciona todos los días, desde la mañana hasta bien entrada la noche, y siempre está repleto de turistas que no paran de recibir estímulos para todos los sentidos. La actividad tiene como protagonistas a los cientos de puestos (locales a la calle y ambulantes) atendidos por mujeres cubiertas con pañuelos y por hombres con largas barbas y gorrito -taqiyah- en su cabeza. Se trata en su mayoría de integrantes del grupo étnico islámico hui (en China, la etnia han es mayoría y luego hay más de 50 minorías).

El amigable caos del barrio musulmán incluye miles de personas caminando por la calle y las ubicuas motitos y taxi-motos que no dudan en abrirse paso entre la multitud a fuerza de agudos bocinazos. El sitio es perfecto para comprar todo tipo de suvenires y artesanías, en especial aquella vinculada a los Guerreros de Terracota. La tarea puede ser entretenida o ardua, según se le dé al interesado el ritual del regateo, ya que los vendedores no dudan en agregar uno o dos ceros a los objetos por los que pregunta cualquier occidental.

Al escenario hay que sumar el "zoco" de Xian, que también se encuentra dentro del barrio musulmán. Es un extenso pasillo tapizado de puestos en los que se puede comprar todo tipo de artesanías y objetos: budas, palitos chinos, recuerdos de Mao Zedong, sombreros, pañuelos, remeras de fútbol, pomadas mágicas, instrumentos musicales e infinidad de cosas.

Una gran protagonista del barrio musulmán es la gastronomía, que se nutre de una fusión de tradiciones chinas y árabes que lleva siglos de evolución. Ya sea en cómodos restoranes o en precarios carritos, todos los sabores y aromas se mezclan en este particular barrio en el que se amasan los fideos en forma espectacular (estirando la masa por metros, a la vista del público), la carne se asa en las calles y una versión local de pan dulce se prepara a golpes de gigantescos martillos. Los sabores que se pueden descubrir en esta parte de Xian son infinitos (ver aparte).

El corazón del barrio musulmán esconde además un mítico templo, la Gran Mezquita, construida sobre las ruinas de aquel primer templo del siglo VIII, mezclando la arquitectura china con la musulmana y apuntando hacia el oste, donde se encuentra La Meca. Para encontrarla hay que perderse entre puestos de comida y artesanías, hasta toparse con este magnífico espacio construido por y para los mercaderes que llegaban de los países árabes, y que hoy sigue congregando a miles de creyentes.

murallas para andar

Otra de las particularidades de Xian es su muralla, la cual circunda el centro de la ciudad en un rectángulo de 14 kilómetros. Recorrerla a pie al atardecer es tal vez la experiencia más bella y apacible que pueda disfrutarse en esta parte de China. También se la puede transitar en las bicicletas que se ofrecen allí en alquiler. Los muros que hoy se encuentran en perfecto estado fueron originalmente de barro y adquirieron su actual fisonomía a partir del 1374, en tiempos de la dinastía Ming. Tienen una altura de 12 metros y un ancho promedio de 13 metros, por lo cual son realmente impactantes. Rodean todo lo que fue la antigua Xian, e incluyen los que hoy son los principales barrios de la ciudad. Para su construcción se dedicaron los mayores adelantos de tecnología bélica de la época. Pensada como estructura defensiva, permitía que en su superficie circularan caballos y carruajes; y posee tiene una torre defensiva cada 120 metros, la distancia de alcance de un lanzamiento de flecha.

Dejá tu comentario