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Adiós hoy a las Lebac (otro clásico argentino)

EL BCRA realizará hoy el último pago de Lebac. Termina así la historia, al menos reciente, del título más utilizado durante la primera parte de la gestión Mauricio Macri, cuando se creía que la inflación bajaría a un dígito en poco tiempo. No pudo ser. Al menos se desarmó una amenazante bomba.

El Banco Central realizará hoy el último pago de las Lebac, que pasarán a la historia, luego de alcanzar su período de auge en los primeros años de la gestión de Mauricio Macri. El organismo que conduce Guido Sandleris deberá abonar $68.618 millones, de los cuales $2.471 millones están en manos de entidades financieras, que deberán ser esterilizados por las Leliq o ser captados por otros activos. Lo que no pertenezca a los bancos buscará ser canalizado a través de las ya habituales Lecap o en caso contrario, los inversores probablemente busquen cubrirse en moneda extranjera, léase, dólares.

Las Lebac fueron el instrumento de esterilización elegido por el oficialismo al principio de la gestión, en 2015, y apuntaban a reducir la inflación gradualmente. A través de las tasas de interés reales positivas, se convirtieron en el título “por excelencia” de la autoridad monetaria, con los agentes volcándose por las apuestas por el “carry-trade”. La idea de la entidad, comandada por Federico Sturzenegger en ese entonces, era esterilizar los pesos sobrantes de la economía, captando además el equivalente en dólares para no agravar la hoja de balance del BCRA. A partir de ahí, el organismo tenía pensado ir inyectando pesos a medida que la inflación fuera desacelerándose y que la economía fuera creciendo, hechos que finalmente no sucedieron.

Con las complicaciones para reducir la inflación y para generar crecimiento genuino, el instrumento estrella se convirtió en una peligrosa “bola de nieve” y el stock llegó a superar el total de la base monetaria, superando los $1,2 billones. Este fenómeno, en conjunto con la corrida cambiaria, llevó a que la autoridad monetaria buscara eliminar las Lebac. Una de las principales críticas estaba basada en que el acceso de los inversores minoristas a estos títulos podría llegar a ser riesgoso en períodos de mayor incertidumbre debido a que se podía generar una mayor presión cambiaria, hecho que pudo comprobarse entre fines de abril y junio, cuando se desató la corrida cambiaria.

Para eliminar estos títulos, el BCRA optó por hacerlo de manera gradual, poniendo como fecha límite diciembre (hoy, más precisamente). Para ello, desarrolló un esquema en el cual prohibió que los bancos pudieran suscribir a estas Letras y a cambio les ofreció las Leliq a siete días, con tasas de interés sumamente atractivas. Para los agentes minoristas, en cambio, continuó otorgando estos títulos hasta noviembre, cuando fue la última licitación, aunque reduciendo los montos de renovación en cada oportunidad. Para contrarrestar el potencial efecto sobre el tipo de cambio, el Ministerio de Hacienda se comprometió a licitar todos los miércoles Letras del Tesoro capitalizables en pesos, con el fin de reducir la presión cambiaria y de desarrollar un mercado en pesos con una liquidez similar a la del segmento secundario de las Lebac.

Para esta semana, las claves estarán puestas sobre el efecto que puedan generar estos títulos en la base monetaria, que en diciembre puede tener un ajuste cercano al 6% por factores estacionales. La autoridad monetaria ya comenzó a inyectar pesos en la economía, renovando una porción menor de Leliq que la de los vencimientos habituales. Actualmente, el stock de Lebac representa apenas el 5% de la base monetaria, pero en caso de no ser captado por otros títulos, podría afectar a la meta de evolución de la base fijada por el BCRA, que ha tenido un buen desempeño desde que arrancó el nuevo esquema en octubre. Todo apunta a que no habrá mayores complicaciones en este sentido, pero tras casi dos años y medio de esplendor (y algunos meses más rezagado), hoy toca decirle adiós a las Lebac.

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