28 de diciembre 2014 - 23:54
No será sencillo mantener el dólar cuasi fijo y bajar la inflación en 2015

La cuarta y más importante de las dudas son las políticas expansivas que el Gobierno (todos sabemos) no abandonará. Las políticas fiscales y monetarias ultras expansivas son la peor amenaza para la estabilidad financiera y el escenario "ideal", ya que pueden corroer sus dos principales pilares: el tipo de cambio cuasi fijo y la reconstrucción del stock de reservas logrado a partir de "rascar olla" y el maquillaje contable.
Con déficit, dominancia fiscal y emisión monetaria creciente, la estabilidad financiera y el escenario ideal (dejando de lado inconsistencias) dependen de lo que el Gobierno haga con los pesos. Un aumento del desequilibrio monetario (por aumento desmedido de la oferta y/o caída de la demanda de pesos) alimentaría las expectativas de devaluación e inflación, terminando con la estabilidad financiera y el escenario "ideal".
Yendo a los números, en 2015 se espera que el déficit fiscal aumente un 53% y ascienda al 5,8% del PBI (sin recursos del BCRA y ANSES). En este escenario, el BCRA se vería obligado a emitir unos $285.100 millones para financiar el déficit fiscal; es decir un señoreaje equivalente al 64% del stock de la base monetaria a fin de 2014. Pero paralelamente, la demanda de dinero se debilitaría un -7% (menos que el -10% de 2014) debido tanto a la contracción de la demanda de dinero por motivo transacción (en línea con el PBI de -1,5%), como a la caída de la demanda de dinero por motivo precaución y especulación (por el atraso cambiario y las expectativas de devaluación en el próximo Gobierno).
Teniendo en cuenta la contracción del PBI (-1,5%), la caída de la demanda de dinero (-7%) y el señoreaje (emisión) de $285.100 millones (+64%) por incremento del déficit fiscal (+53%), si el Gobierno pretende mantener el dólar cuasi fijo ($9,80 a fin de 2015), reducir la inflación al 29% y evitar una corrida contra las reservas en 2015, el BCRA debería aplicar una política monetaria prudente que hiciera crecer la cantidad de dinero tan sólo un 18% (+$80.542 millones), para lo cual sería necesario colocar $204.558 millones de LEBACs (+90%), pasando su stock de $225.238 millones (2014) a $429.726 millones (2015). En este escenario, el BCRA probablemente (no tenemos certeza) se vería obligado a subir la tasa de interés. Por el contrario, si el BCRA fuera menos prudente y colocara sólo $152.122 millones (+67%), la expansión de base monetaria (+30%) sería mayor conllevando a un desequilibrio monetario (exceso de pesos) que redundaría en más inflación (+42%) y dólar oficial ($10.9) más caro (para evitar presiones adicionales sobre las reservas).
En definitiva, cuánto menos LEBACs se coloquen el BCRA, mayor será la expansión monetaria por encima del 18% anual; y en consecuencia más alta será la inflación y más caro el dólar oficial, quedando lejos el objetivo de preservar la estabilidad financiera. Situación que se complicaría más si la contracción del nivel de actividad y la caída de la demanda de dinero fueran mayores. A modo de ejercicio y de acuerdo con nuestras estimaciones, con una mayor caída del PBI (-4%) y de la demanda de dinero (-10%), si el BCRA colocara $204.558 millones ($152.122 MM) y en consecuencia la base monetaria creciera +18% (+30%), la inflación treparía hasta 42% y 54%; respectivamente. En ambos escenarios, dependiendo de cuántas reservas estuviese dispuesto a perder (no sabemos) el BCRA, el dólar oficial se podría (es una decisión del BCRA en un sistema de tipo de cambio cuasi fijo) encarecer hasta $11,5 y $12,7; respectivamente.
En conclusión, hay un conjunto de dudas sobre la capacidad que tiene el Gobierno para mantener el dólar cuasi fijo, bajar la inflación y evitar que caigan las reservas en 2015. Si logra hacerlo, estaría tapando y agrandando problemas para el 2016 / 2017. Aunque también existe el riesgo que el problema explote antes de tiempo.


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