El ministro de Trabajo bonaerense, Roberto Mouillerón, ofició de mediador en una reunión realizada en Mar del Plata que se extendió desde el mediodía y hasta pasadas las 20. Allí estuvieron representantes de las Cámaras pesqueras y los trabajadores marítimos agrupados en el Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP). Hubo en particular participación de la firma Giorno y de delegados de trabajadores de cooperativas en conflicto con esta empresa, los cuales fueron los iniciadores de la protesta. Por medio del acta firmada, se estableció que las empresas pagarán un salario de $ 800 a todos los empleados de cooperativas. La suma está asegurada para los haberes de julio y se extendería para los próximos meses hasta que se llegue a un acuerdo general. A estos efectos -según informó Mouillerón a este diario- desde el próximo lunes y por 120 días, bajo la mediación del Ministerio de Trabajo bonaerense, trabajará una comisión integrada por el sector patronal y el gremial para definir las condiciones y la forma de registro laboral entre las empresas pesqueras y los trabajadores que hoy operan mediante el sistema de cooperativas. El acuerdo alcanzado implicaba en principio un levantamiento de las protestas en el puerto. Aun así, mientras se negociaba, los trabajadores en protesta quemaron neumáticos y tiraron pescado podrido frente a la Municipalidad marplatense, en el cruce de las avenidas Irigoyen y Luro. A su vez, transportistas y cooperativistas intentaron volver a bloquear la Ruta Nacional 2, de acceso a la ciudad atlántica, en protesta por los piquetes en el puerto, exigiendo «libertad de trabajo». Con el mismo argumento, el lunes habían realizado piquetes sobre esta ruta, los cuales fueron levantados por la Policía. Por su parte, el gobernador Felipe Solá destacó ayer el papel mediador de la provincia en el conflicto. «Se está trabajando para sentar a los patrones, a los que están y a los que se hacen los zonzos, porque no quieren estar y se van. Estamos trabajando con todos para que la ley sea rigurosa y para que todos la acaten». Los dichos de Solá fueron interpretados como un tiro por elevación al intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, que se encuentra de vacaciones en Italia y a empresarios pesqueros que tampoco se hacen presentes en la negociación laboral. «No nos gusta que nos extorsionen, no nos gustan ni los cortes de rutas, ni la quema de gomas, ni que se impida trabajar a todo el puerto», agregó el mandatario durante un acto en la localidad de Mar de Cobo, en el partido de Mar Chiquita.
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