Neuquén (de nuestra agencia) - Causó temor ayer en tierra neuquina el paso de una nube de ceniza disparada por el volcán Llaima, que entró en erupción el martes en Chile y que puso en alerta al gobierno de Jorge Sobisch y a la presidente Cristina de Kirchner. La densa y extensa bola de fuego que emergió de la montaña que se encuentra en el Parque Nacional de Conguillio, a unos 900 kilómetros al sur de Santiago y a pocos kilómetros de la frontera con la Argentina, desató la psicosis entre los neuquinos, frente al inevitable recuerdo del estallido del Volcán Hudson en 1991. Sin embargo, no se registraban anoche en Neuquén mayores signos de la nube de ceniza. En las horas previas, sin embargo, el fenómeno obligó a cancelar los vuelos en los aeropuertos de Neuquén y Viedma (Río Negro), ya que las partículas suspendidas en el aire amenazaban con esmerilar los motores y parabrisas de los aviones. Para reanudar la actividad se aguardará a conocer la situación climática de hoy. En Chile, en tanto, fueron evacuados cientos de turistas y pobladores en las comunas de Melipeuco, Vilcún, Cunco y Curacautín, pero del lado argentino no se produjeron evacuaciones, aunque en la zona fronteriza con Chile, desde el paso de Pino Hachado hasta el Parque Nacional Lanín, se efectuará el traslado de los «veranadores» (crianceros trashumantes que en esta época del año llevan vacas, chivos y ovejas a pastar en los contrafuertes cordilleranos) por los posibles efectos de las cenizas sobre haciendas y pasturas. La Dirección Provincial de Defensa Civil indicó ayer que no existen sustancias tóxicas en las muestras analizadas de la ceniza emanada por el volcán y que tampoco se observó la presencia de sustancias peligrosas como arsénico y plomo. Además, el informe sobre muestras tomadas en las inmediaciones del cerro Batea Mahuida, en Villa Pehuenia señaló que no hay posibilidad de lluvia ácida, por el bajo grado de azufre encontrado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para reforzar esta información, hoy llegará a la zona un equipo técnico de Nación, que medirá el nivel de contaminación en el aire. La misión fue encargada especialmente por la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti. El gobernador Sapag se instaló ayer en Villa Pehuenia, y hasta anoche continuaba en el lugar, ubicado a unos 300 kilómetros al oeste de la ciudad de Neuquén, en el límite con Chile, para asistir y evaluar la situación de emergencia. Villa Pehuenia es una importante aldea de montaña y centro de uno los circuitos turísticos más importantes que tiene Neuquén. Sapag recibió llamados de la primera plana de la Casa Rosada, con ofrecimientos de ayuda nacional (ver aparte), aunque por el momento, al no registrar alta toxicidad, se estima que el fenómeno no afectará a la población y sólo tendría consecuencias menores sobre agricultura y ganadería. Pese a este pronóstico el gobierno neuquino se encuentra en estado de alerta. El panorama anoche era de normalización, ya que de acuerdo con los partes meteorológicos, la nube de ceniza fue impulsada hacia el océano Atlántico. «El cielo se está despejando en la mayoría de las localidades neuquinas afectadas por las nubes de ceniza», informó Defensa Civil, al emitir su parte sobre la situación de Zapala, Mariano Moreno, Los Catutos, Ramón Castro, Cutral Có, Plaza Huincul, Picún Leufú, Las Lajas y Neuquén capital. Las tres últimas localidades fueron las más afectadas. Se indicó además que todos los pasos internacionales hacia Chile están habilitados. Neuquén se comunica físicamente con la IX, X, XI y XII regiones de Chile por los pasos de Pichachen en el norte, Pino Hachado e Icalma en el centro y Cardenal Samoré en el sur. La afectación de la nube de ceniza tuvo una franja direccional desde el este al oeste a través de las ciudades mencionadas sin incidir sobre otros centros importantes de turismo como Junín, San Martín de los Andes o Villa La Angostura en el Sur o la zona norte a partir de Chos Malal. De todos modos, desde el gobierno provincial se alertó a los turistas sobre las consecuencias de las cenizas y se les pidió que se pongan a resguardo, especialmente aquellos que se encuentran acampando al aire libre a orillas de lagos y ríos. Sapag y su ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia, César Omar Pérez mantuvieron permanente contacto con los organismos específicos del gobierno chileno que se encontraban en la zona del volcán. «La cantidad de ceniza que cayó no afectaría la potabilidad del agua para consumo humano. Esto siempre y cuando se la someta a los procesos normales de potabilización que se aplican para la distribución domiciliaria», indicó Juan Cayupi, directivo de la Oficina Nacional de Emergencias de la República de Chile. El Llaima entró en erupción alrededor de las 18 del martes, pero recién a partir de la medianoche la Policía comenzó a recorrer bares, restoranes, casino y otros sitios nocturnos para alertar a la población. El clima de alarma se extendió a los porteros y guardias de seguridad de edificios de departamentos, que despertaron a sus moradores para indicarles que debían cerrar puertas y ventas y proveerse de barbijos o mascarillas para evitar posibles efectos tóxicos. También un canal de TV porteño contribuyó a fomentar el temor cuando habló de una nube tóxica sobre Zapala y otras ciudades neuquinas. Este cuadro de situación llevó a que a las 11.30 de ayer, Pérez debiera ofrecer una conferencia de prensa para tranquilizar a la población. Lo mismo hizo por la noche Sapag.
Dejá tu comentario