*** Otra esposa notable, en cambio, no peleará una gobernación, como se especuló durante meses desde algunos sectores del PJ de Entre Ríos. Su propio marido, el gobernador Jorge Busti, se encargó de echar por tierra días atrás en un acto en Concordia la posibilidad de una carrera ascendente de Cristina Cremer, hoy a cargo del área de Discapacidad en la provincia. Mientras tanto, es inminente la aprobación en la Legislatura de la norma que declara la necesidad de una reforma de la Carta Magna local, incluida la vía libre para una reelección. Mientras tanto, muchos se preguntan: «¿Respetará Busti su promesa ante escribano público de no volver a someterse a los fragores de las urnas, de conseguir ese aval constitucional?». *** Más historias con impronta femenina. Cumbre ayer de par de damas a las que la vida les cambió radicalmente gracias a la abrupta partida de dos gobernadores patagónicos. En Río Gallegos se reunieron la vicegobernadora de Santa Cruz, Judit Forstmann, y la virtual número dos de Tierra del Fuego, Angélica Guzmán. Más allá de las formalidades del encuentro (cooperación entre Legislaturas), sobrevoló en el lugar la historia reciente -y común- de ambos distritos, donde rodaron las cabezas de Jorge Colazo en diciembre (fue destituido) y de Sergio Acevedo, en marzo (renunció). *** Hablando de finales fatales, es sabido que el violento epílogo de varios gobiernos de la Argentina estuvo signado en las últimas décadas por el triste espectáculo de los saqueos. La provincia de Tierra del Fuego y su destituido gobernador Jorge Colazo parecen ingresar a la lista de estos oscuros hechos, pero de un modo extraño, ya que los protagonistas del delito no habrían sido grupos de clase baja fogoneados por punteros opositores de turno, sino los propios integrantes del Poder Ejecutivo fueguino. Así al menos lo expresó el ex ministro colacista Alejandro Vernet: «Estaban convencidos de que se acababa y había que robarse todo. No tengo dudas de que (Julio) Alday (ex ministro de Deportes), cuando firmaba los cheques, tenía la orden de Colazo», sentenció, a cuatro meses de la expulsión del polémico gobernador. La frase de Vernet -ya fue llamado a declarar ante la Justicia- acelera el inicio de una investigación sobre la gestión Colazo que, obviamente, incluiría el caso del «arrepentido» Alday, quien ya reconoció haber firmado cheques para que los cobraran otros funcionarios y dijo estar «sorprendido de que nadie esté preso». *** Pero la polémica también salpica al gobierno fueguino actual. Mientras arrecian en una gran mayoría de distritos del interior del país los planes antievasión, llama mucho la atención en la isla la insistencia con la que el mandatario Hugo Cóccaro intentó designar como contador general de la provincia a un deudor del fisco (debería, dicen, cerca de $ 500 mil). Finalmente, la Legislatura rechazó por unanimidad la designación de Alfredo Iglesias. «¿De qué se sorprenden, si el propio Cóccaro mantiene una deuda con el Fondo Residual, a través de la empresa constructora Cóccaro Hermanos?», preguntó con malicia un operador político local, luego de que el ARI denunciara ante la Justicia al gobernador por el supuesto intento de licuar esa deuda millonaria. *** Un poco más al Norte, otro gobernador patagónico sigue tejiendo su ilusión presidencial y trasladó por momentos su campaña a Chile. En medio de los festejos de este fin de semana por los 200 años del paso internacional Pichachen, que en línea recta imaginaria comunica los puertos de aguas profundas de Concepción (Chile) y Bahía Blanca (Argentina), Jorge Sobisch cosechó curiosos apoyos de alcaldes (intendente) trasandinos. Entre asados, vinos de ambos países y anécdotas, Claudio Soler, jefe comunal de Antuco ya se ganó la amistad del neuquino: «Espero que usted señor Sobisch cumpla con sus sueños de llegar a la presidencia, así yo puedo cumplir con los míos de conocer Buenos Aires», afirmó. Similar línea mostró el alcalde de Bío Bío, lo que dio a Sobisch para pensar que tal vez su futuro político tendría mejor asidero en la sociedad chilena. Pero ante todo primó el buen humor entre vecinos sudamericanos y, para rematar el encuentro, Sobisch propuso a los precandidatos a gobernador de su partido, el MPN -el senador Pedro Salvatori, el vicegobernador Federico Brollo y el diputado nacional José Brillo- a que bailen una cueca. El burlón convite del mandatario fue aprovechado por un comedido que recordó que podría ser una «buena manera de definir la interna del sobischismo» en alusión a la compulsa que se viene entre los candidatos del partido gobernante en Neuquén. *** Del otro lado del arco político e ideológico de Sobisch, sobrevoló una pregunta esta semana: ¿Se cumple el sueño de que la revolución cubana llegue al interior argentino? A más de cincuenta años del asalto del cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, la afirmación sólo puede ser tomada jocosamente, aunque no del todo, ya que el país caribeño sí está teniendo un fuerte influjo en varias provincias, con la salvedad de que éste sólo se circunscriba a la exportación de su exitoso modelo educativo. Ahora es el gobernador de Chaco, Roy Nikisch, el que parte para la tierra de Fidel Castro, invitado por el líder cubano para fumar unos habanos e integrarse al plan de cooperación internacional que lleva adelante el gobierno de La Habana. La mira estará puesta en llevar al distrito norteño planes educativos y de salud, un camino que ya fue recorrido por distritos argentinos como Santa Fe y Misiones.
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