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Sol a pleno para Daniel Scioli en San Antonio de Areco, donde no faltaron por supuesto gauchos y paisanas y una escolta de una decena de intendentes de la segunda sección electoral junto a los que el vicepresidente recaló en el pintoresco Museo Histórico Ricardo Güiraldes. Entre platería criolla y remembranzas de las páginas del Don Segundo Sombra, la recorrida fue la antesala del encuentro que más tarde mantuvo con su equipo de técnicos en una matera dentro del mismo predio, donde delineó los alcances del plan de turismo para la provincia de Buenos Aires. Pero entre tanto tecnisismo hubo tiempo para confirmar que se lanzará oficialmente como candidato el 21 de agosto: «Tengo ganas de que sea en Mar del Plata, porque esa ciudad marcó momentos especiales en mi vida (allí obtuvo el título mundial en motonáutica) y, además, por lo que significa para toda la provincia y para la Argentina», se entusiasmó sin dar, sin embargo, pistas acerca de quién será su compañero de fórmula. «Hay tiempo todavía», señaló. «El Teatro Auditorio es un buen lugar para presentarlo», anticiparon sus colaboradores.
La visita a las tierras que inspiraron a Ricardo Güiraldes duró apenas dos horas. Mucha agenda de campaña para un candidato que es por estas horas presidente, por ausencia de Néstor Kirchner, en viaje por México. Por eso los organizadores se esmeraron en aglutinar en un gran combo toda la artillería costumbrista, que incluyó el paso a través del puente sobre el río Areco y la visita a la pulpería, donde Scioli tomó contacto con las costumbres del gaucho, usos, enseres. Antes había recalado en la ex Penn Controls Fábrica, hoy Cooperativa de Trabajo 11 de Noviembre, recuperada por ley provincial en 2003, dedicada a la fabricación de termostatos para heladeras y ahora de termos de aluminio. Hasta allí llegó acompañado por dos intendentes del radicalismo kirchnerista: el de Ramallo, Walter Santalla, y el de Areco, Luis Ghione.
SABORES DE LA PATRIA
Para los técnicos del turismo y prensa reservaron los organizadores una magnífica degustación de sabores criollos servidos en camperas mesas bajo los sauces del parque del museo. No faltaron los quesos y salames (picado grueso, porque el fino -dicen los que saben- es menos sabroso) y exquisitas empanadas de carne fritas, servidas con vino tinto o gaseosas. Más atrás, el vicepresidente se elevaba en el helicóptero que lo llevaría de regreso a la Ciudad de Buenos Aires, mientras una fila de ataviados caballos criollos reverenciaba a paso corto.
LAGRIMAS Y LOCRO
Más actos políticos con sabor criollo. Esta vez en Córdoba, donde el intendente de la ciudad capital y candidato a gobernador por el Frente Cívico, Luis Juez, organizó un multitudinario locro junto a Daniel Giacomino, quien busca acceder al sillón municipal. Abundancia de porotos y repollo en inmensas caserolas en ebullición constante, que se sirvió pasado el mediodía cuando todavía Juez guardaba la esperanza de obtener el triunfo en las elecciones comunales de Villa María. «Hoy la historia dice que vamos a tomar el poder en la provincia», avizoró el ex fiscal ante los comensales. «Che, negro, dicen que las cosas vienen mal en Villa María», le susurró un estrecho colaborador derrumbando la esperanza de ver al radical José Sánchez convertido en intendente. Se refería al contundente triunfo que más tarde se confirmaría para el candidato de José Manuel de la Sota, Eduardo Accastello. Caras largas entonces en el Club Barrio Parque Vélez Sarsfield, donde no quedó ni una gota de vino con el que se brindó por el amargo tercer puesto, y mucho menos algo de aquel plato preparado para la ocasión.
BATALLA MISIONERA
El clima en la Mesopotamia sigue lejos de habilitar un buen locro. En cambio, el clima se congela por las furibundas diatribas que surgen de uno y otro lado de la escena política local, también en ebullición constante como el locro cordobés desde la derrota de Carlos Rovira, en octubre pasado. Ya casi como un virtual político consumado, en Misiones el obispo emérito Joaquín Piña no se priva de embestir sin tapujos contra cualquier candidato a gobernador o figura que pueda restarle votos a su propio postulante, el camionero Adolfo Velázquez. Esta vez, fue el turno del vicegobernador Pablo Tschirsch, quien sorprendió días atrás en la provincia al anunciar que será el candidato del kirchnerista Frente para la Victoria, previo portazo de las filas renovadoras. «La gente no sabe si Tschirsch es oficialismo o si es oposición», disparó el padre catalán, además de permitirse dudar sobre el supuesto apoyo de la Casa Rosada. En enroque de discursos, en cambio, Velázquez -hombre de suma confianza del titular de la CGT, Hugo Moyano- optó en los últimos días por pontificar desde la tarima. «Somos más los buenos que los malos», dijo el cacique del Frente por la Dignidad 29 de Octubre.
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