Santa Fe - El gobernador socialista Hermes Binner y Cristina de Kirchner siguen acercando sus posiciones y, mientras se estudian mutuamente, anticipan lo que parece ser una futura relación de entendimiento político. Por primera vez desde que resultó electo gobernador el 2 de setiembre, Binner fue recibido ayer por el gobierno nacional. En la Casa Rosada, la reunión comenzó al atardecer con sonrisas y la ofrenda de alfajores santafesinos, para derivar luego en una suerte de compromiso de Cristina de fijar precios especiales para carnes y lácteos en el mercado interno, como parte de un «pacto social» que le propuso el dirigente provincial. Binner pidió la audiencia y se encargó de agradecer especialmente la rapidez con que se concretó. En un clima de muy buen humor extendió la invitación para que la actual primera dama viaje a Santa Fe el 11 de diciembre para participar de su asunción como gobernador. Un día antes será el turno de la ceremonia de Cristina en Buenos Aires. Se sabe que el socialista participaría con gusto de ese acto, pero aún no recibió la invitación formal desde Nación. La visita de ayer y recientes declaraciones de Binner dejan en negro sobre blanco que el futuro gobernador ha decidido alejarse de Elisa Carrió, a quien reconoció que votó, pero sólo porque llevó como compañero de fórmula al titular del Partido Socialista, Rubén Giustiniani. Buen trato Faltaba igualmente completar el casillero del vínculo que establecería Binner con Cristina. A la luz de los últimos hechos, el santafesino y la presidente electa están dispuestos a tratarse bien. Binner ingresó al despacho de Cristina poco después de las 18.30, acompañado por su vice Griselda Tessio, actual senadora nacional. Se encargó de aclarar que la reunión se realizó sin agenda previa y que cobraba el carácter de «formal». Aun así, surgieron algunos temas que seguirán bajo discusión entre Nación y Santa Fe. En principio, en medio de tanto entendimiento, Binner se encargó de reconocer la participación que la Nación dio a Santa Fe dentro del proyecto de Ley de Presupuesto 2008, que destina a la provincia $ 6.978 millones, sólo superada por la provincia y la Ciudad de Buenos Aires. Pero el eje de mayor peso que tuvo el encuentro fue la propuesta de aplicación de un modelo de «pacto social» para instaurar una «mesa de diálogo» en la provincia, entre los gremios lácteos y cárnicos y los industriales de estos sectores, para definir mejoras en la producción. Binner extendió su iniciativa para que se le dé alcance federal. En respuesta, Cristina mostró su acuerdo, habló de «fortalecer la cadena de valor productiva». Finalmente, remarcó la importancia de establecer «precios diferenciados» para los alimentos de ambos sectores en el plano del consumo interno y para la exportación.
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