Los municipios bonaerenses inician a partir de hoy la apertura de sesiones del Concejo Deliberante en un cronograma que se extenderá, incluso, hasta el miércoles próximo.
Los municipios bonaerenses inician a partir de hoy la apertura de sesiones del Concejo Deliberante en un cronograma que se extenderá, incluso, hasta el miércoles próximo.
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Se trata, como es tradición, del primer encuentro oficial del año entre el intendente y los concejales. La exposición apunta a marcar los pasos iniciales de las distintas gestiones no sólo en el año sino también del período, teniendo en cuenta la renovación que dejó el pasado calendario electoral.
En simetría con lo que sucede en ambas cámaras provinciales, donde el Frente de Todos se impone en Diputados y Cambiemos en el Senado, los HCD de los distritos están divididos entre aquellos que tienen el quórum necesario para brindarle al intendente un apoyo inmediato en la acción municipal, los que tienen paridad o aquellos que deben gobernar ante un escenario legislativo adverso.
Entre los municipios más populosos de la Provincia en los que administra Cambiemos, tanto Jorge Macri en Vicente López como Julio Garro en La Plata tienen una mayoría que les permite la aprobación inmediata. La presencia de ediles en el distrito norte es de 16 sobre 24; mientras que en el sur se da algo similar, pero de manera ajustada: la mitad más uno (13 de 24).
Lo inverso sucede con varios distritos gobernados por el Frente de Todos, pero los casos más contundentes se dan en La Matanza, donde el jefe municipal Fernando Espinoza cuenta con 18 concejales a su favor y una oposición dividida en 5 integrantes de Juntos por el Cambio y un unibloque constituido por Miguel Saredi, ex candidato a intendente de Cambiemos en 2015. Berazategui es otro distrito que expone la fuerza del Frente de Todos: 18 de los 24 ediles tienen línea directa con Juan José Mussi.
Claro que estas diferencias no se dan en gran parte de los distritos más poblados de Buenos Aires. Pese a que la unidad del peronismo logra sostenerse tanto en la Legislatura nacional como en la provincia, las diferencias en los municipios, a la hora de establecer los bloques en el HCD, son más profundas.
De esta manera son varios los partidos que no pueden garantizar un oficialismo unido más allá de que en lo concreto, y por el momento, así funcionen.
Pero éste no es un tema solo del peronismo. Luego de la derrota electoral, las contraposiciones en Cambiemos también se ensancharon y los quiebres internos van tomando forma en diferentes municipios donde la UCR o el PRO son gobierno u oposición. Uno de los casos más concretos se da en Mar del Plata, donde el intendente Guillermo Montenegro tiene un Concejo Deliberante adverso, con nueve concejales que responden al Frente de Todos, 2 a Acción Marplatense y 2 del massismo. Mientras que los once propios se dividen en cuatro del radicalismo, cuatro del PRO, una de la Coalición Cívica, uno de Crear y el último que responde al exintendente Carlos Arroyo.
Algo similar pasa en Lanús. Néstor Grindetti deberá gobernar con 13 concejales como oposición en el HCD y el resto propios. A su favor, la posibilidad concreta de una división en el Frente de Todos. La situación en San Isidro es parecida. Como primera minoría el possismo deberá negociar con Convocación por San Isidro y el Frente de Todos para poder aprobar las leyes necesarias para la gestión.
Con el año legislativo a punto de iniciar queda en claro que son más los ejecutivos que responde a Cambiemos que deben enfrentar una cámara adversa. Un problema que, de generar los ajuste básicos, puede convertirse rápido en una solución.
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