Por eso, ya todo un clásico, gremios estatales santafesinos decidieron recibir con protestas a Néstor Kirchner cuando el miércoles desembarque en la ciudad de Rosario para encabezar el megalanzamiento del Frente para la Victoria y de sus principales candidatos a legisladores nacionales, con miras a las elecciones del 23 de octubre.
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En las últimas horas, al paro y la manifestación previstos por los docentes -hay una huelga de 24 horas impulsada por Amsafé- se adhirieron trabajadores de distintos sectores de la administración pública santafesina, junto con jubilados, estudiantes y piqueteros.
La idea del Presidente, hombro a hombro con el gobernador justicialista Jorge Obeid, es dar impulso a la plaza santafesina, para intentar superar en las urnas al socialismo conducido por Hermes Binner. Tras el buen caudal de votos obtenido por el Frente para la Victoria -en el rubro de cargos provinciales- en las internas abiertas del 7 de agosto, en la Casa Rosada se ilusionaron mucho, al punto de organizar el lanzamiento del sello kirchnerista a nivel nacional en el gimnasio de Newell's Old Boys de Rosario, con las presencias de Cristina Kirchner y de las principales espadas del Presidente.
Pero el escenario ahora amenaza con complicarse con el anuncio del reclamo multisectorial, que se manifestará el miércoles, confluyendo en la Plaza San Martín en horas del mediodía. «Obeid tendrá la respuesta que se merece», advirtió el secretario adjunto de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Rosario, Gustavo Martínez. «Hace mucho tiempo que no se daba una actividad multisectorial como ésta», aseguró.
La del miércoles no será la primera visita de Kirchner al interior en la que deberá lidiar con el accionar de gremios en lucha. Cabe recordar que el 9 de julio del año pasado, activistas tucumanos le dieron un violento recibimiento al primer mandatario. Los incidentes obligaron a un replanteo de la política de giras por el interior, que desde entonces se dan en un marco de un extremo control y vigilancia.
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