Bajo presión, los gobernadores de Buenos Aires y Entre Ríos intentan domar la virulenta escalada de paros docentes de la mano de retoques en las propuestas salariales iniciales. En cambio, desde otras provincias -como en Jujuy- todavía aguardan un guiño de la Casa Rosada -ya sea en materia de asistencia financiera o al menos de pautas de porcentaje de subas- para destrabar potenciales anuncios de aumentos. En este delicado escenario -que afecta, aunque con matices, a cerca de una decena de provincias-, el ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, aseguró ayer que «el mejor homenaje que podemos hacerles a los maestros es ocuparnos de los alumnos». Fue en el medio del anuncio por parte de Cristina de Kirchner de un plan para entregar 30 mil becas estudiantiles (ver pág. 25) que, sin embargo, no incluyó referencias explícitas al conflicto docente y tampoco adelantos de corte salarial. En este marco, el gobierno bonaerense admitió ayer que reformulará la oferta inicial a los docentes para beneficiar más a los maestros de menor jerarquía, aunque sin aumentar la masa salarial contemplada en la última negociación (donde ya se vio incrementada en 12%). Esa propuesta -que incluía una suba del básico de 17%- finalmente fue rechazada por parte de los gremios docentes estatales, que llevaron adelante una huelga de 24 horas el pasado miércoles. El acatamiento, sin embargo, disminuyó, sobre la base de que no pararon los maestros privados (aceptaron la suba) y tampoco los agrupados en Unión Docentes Argentinos (siguen negociando, pero sin medidas de fuerza). «(En la última oferta) apostamos al máximo el básico; tal vez se pueda rever si lo del básico se puede hacer más gradual y apoyar, con la misma inversión, otros sectores», consideró ayer el director general de Cultura y Educación, Mario Oporto.
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El funcionario, además, instó a los gremios a que también ellos piensen la manera de solucionar el conflicto. «Lo que no podemos es ofrecer más dinero, porque no tenemos», insistió el funcionario. Según trascendió, el gobierno de Daniel Scioli analiza redistribuir la misma masa salarial, restándoles parte del aumento a los sectores más altos de la pirámide salarial, para destinar una suba más atractiva a los educadores que integran los escalafones más bajos. Esta estrategia amenaza con resquebrajar aún más la unidad dentro del Frente Gremial Docente entre los dos principales sindicatos: el SUTEBA -mayormente integrado por los maestros de cargos bajos- y la FEB, que agrupa sobre todo al personal jerárquico. Desde esa vereda, los gremios tienen previsto reunirse el próximo lunes para anunciar nuevas medidas de fuerza, si es que no son convocados antes con una mejor oferta. Esta semana, Oporto le ofreció su dimisión a Scioli como gesto para descomprimir el tenso escenario y que ayer seguía a consideración del mandatario. Sugestivamente, ayer el ex vicepresidente se pronunció con singular dureza en el marco de los nueve meses de gestión, al instar a sus funcionarios a «cumplir con las transformaciones y soluciones» comprometidas y, en ese marco, a hacerse «cargo» de sus responsabilidades sin buscar «excusas». «Nos hacemos cargo y no buscamos excusas y estamos poco detrás de los escritorios y mucho en los lugares donde pasan las cosas importantes, la vida cotidiana de las familias», enfatizó, en una declaración que muchos ligaron al mal momento que atraviesa la cartera educativa bonaerense. En este marco, el gobierno dispuso que los maestros bonaerenses tendrán un descuento de hasta 450 pesos por los cinco paros que realizaron en lo que va del año en reclamo de una mejora salarial. En Entre Ríos, en tanto, el gobernador Sergio Urribarri recibió ayer a los dirigentes de los cuatro gremios docentes de la provincia y les acercó una nueva oferta salarial destinada a destrabar el duro conflicto que mantienen, por el cual ya se perdieron 17 días de clases. La propuesta prevé un adelantamiento del cronograma de pago de los «escalones» del aumento y acepta siete de los ocho puntos de un petitorio que le presentaron los maestros, pero rechaza la devolución de los días de paro, un aspecto que los maestros consideraban crucial para alcanzar un acuerdo. Los dirigentes gremiales, por su parte, trasladarán la oferta a sus bases y luego emitirán una respuesta sobre si aceptan o no el ofrecimiento. En paralelo, Urribarri descartó extender el ciclo lectivo para recuperar los días perdidos por los paros «por razones climáticas», al afirmar que «dar clases con 35 grados de temperatura y 35 personas en un aula no es algo tolerable para los alumnos ni para los trabajadores».
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