28 de abril 2026 - 15:38

Norte Grande: el trabajo independiente crece como una "válvula de escape" frente al colapso del empleo formal

Informes de las consultora Politikon Chaco y ArgenData coinciden en que el trabajo en relación de dependencia está en caída libre y que la única salida que encuentra el mercado laboral es la expansión del trabajo independiente en condiciones de precariedad. Nueve de las doce provincias con mayor informalidad asalariada pertenecen a la región.

El trabajo de feriante es uno de los más extendidos en el norte argentino.

El trabajo de feriante es uno de los más extendidos en el norte argentino.

El empleo formal se encuentra en caída libre y la única salida que encuentra el mercado laboral es la expansión del trabajo independiente en condiciones de extrema precariedad, según destaca un informe de la consultora Politikon Chaco publicado en abril. Se trata de una consecuencia del plan económico de la Casa Rosada que se concentra con particular virulencia en las provincias del Norte Grande, en donde la informalidad laboral tiende a ser una regla.

Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo analizados por Politikon, en los últimos doce meses se perdieron 124.735 puestos de trabajo registrados a nivel nacional (-1,2%), mientras que el trabajo independiente creció en 85.819 personas (+3,1%). Para las provincias del norte el desafío es doble: no solo deben revertir la caída del empleo formal, sino también enfrentar una estructura productiva históricamente concentrada en sectores de baja calificación y alta informalidad (agro, construcción, servicios domésticos, comercio minorista). La densidad empresarial es baja, el PBI per cápita está por debajo del promedio nacional y la presencia de grandes empresas formalizadas es escasa .

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Por otro lado, un estudio reciente de ArgenData reveló que nueve de las doce provincias con mayor informalidad asalariada pertenecen al Norte Grande. En esta región, que comprende Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa, los niveles de informalidad superan el 48%, con picos que sobrepasan el 50% en algunos distritos.

Salta y Tucumán lideran el ranking negativo. En Salta, más de la mitad de los trabajadores asalariados opera en condiciones informales, sin contrato ni aportes a la seguridad social. Tucumán, por su parte, registra el peor indicador de informalidad de todo el Noroeste Argentino (NOA), superando incluso a Salta. En Santiago del Estero, la situación es similar: más del 50% de los asalariados carece de registración laboral. La provincia, históricamente relegada en desarrollo productivo, concentra su actividad económica en sectores de alta informalidad como el agro, la construcción y los servicios de baja calificación.

Chaco, cuya consultora homónima (Politikon Chaco) monitorea de cerca estos indicadores, muestra una dinámica preocupante: mientras el empleo formal privado se desploma, el monotributo crece como única alternativa. En el último año, el sistema sumó 93.724 nuevos inscriptos (+4,5%) a nivel nacional, pero en el norte este crecimiento está concentrado en categorías de bajo ingreso y sin capacidad de generar aportes previsionales sustentables.

Una recuperación que no llega al trabajo

El relevamiento de Politikon Chaco de enero de 2026 ya había alertado sobre una paradoja nacional: pese a la moderación inflacionaria (IPC del 31,5% anual en diciembre de 2025), el empleo formal no recuperó terreno. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, se perdieron 176.908 puestos de trabajo registrados en el sector privado y el volumen de empleo alcanzó su nivel más bajo desde junio de 2022. "La recuperación todavía no logra trasladarse al mercado laboral", advirtió el documento.

Las actividades con mayor dinamismo económico siguen siendo de baja demanda laboral, mientras que los sectores intensivos en empleo -como la industria manufacturera y la construcción- continúan en retroceso.

A nivel nacional, la tasa de informalidad alcanzó al 43,3% de los ocupados, según el INDEC. Dentro de ese universo, los cuentapropistas no registrados superan los 2,2 millones en los principales centros urbanos. Pero en el norte, estas cifras son aún más graves.

Dos realidades

El informe de Argendata distingue dos tipos de informalidad entre los trabajadores independientes. Entre los cuentapropistas (trabajadores por cuenta propia), el 62% es informal: son los vendedores ambulantes, los feriantes, los albañiles que trabajan sin monotributo y los deliverys sin registración. Entre los patrones (dueños de pequeñas empresas), la informalidad desciende al 20%, pero estas unidades productivas son frágiles y están expuestas a ciclos de cierre masivo.

Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, 24.240 empresas cerraron sus puertas, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. En enero de 2026 se perdieron 1.632 empleadores, equivalentes a más de 77 empresas menos por día laboral. Este cierre de unidades productivas formales empuja a los trabajadores hacia la autogestión precaria.

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El costo humano

El corrimiento hacia el trabajo independiente no es una elección libre, sino una imposición estructural, de acuerdo a las consultoras. El informe de Politikon señaló que la remuneración bruta promedio apenas mejoró un 0,1% real interanual, mientras que la mediana salarial -que refleja la situación de la mayoría- cayó un 2,5% en poder adquisitivo entre enero de 2025 y enero de 2026. En febrero de 2026, la situación se profundizó: el salario promedio del sector privado registrado cayó un 0,2% real respecto al mes anterior, y los salarios de convenio se contrajeron un 1,7%. El convenio de comercio, el más extendido del país con 1,2 millones de trabajadores, acumula una caída del 6,7% interanual .

Para los nuevos trabajadores independientes del norte la realidad es más cruda. Sin aportes jubilatorios, sin obra social, sin indemnización por despido, sin vacaciones pagas, asumen todos los riesgos del mercado sin ninguna red de protección. El 44% de los ocupados en Argentina se encuentra fuera de la legislación laboral vigente y en el norte esa cifra roza el 50%.

Un fenómeno estructural

El análisis histórico de Argendata muestra que la informalidad en Argentina creció del 26,9% en 1986 al 49,4% en 2003, durante el proceso de desindustrialización. Luego bajó hasta 2011 por el crecimiento económico y el fortalecimiento institucional, pero desde 2015 volvió a ascender, pasando del 32,6% al 36% en 2024.

La presión tributaria sobre el trabajo es un factor determinante. En Argentina, los costos de contratación formal -aportes y contribuciones sociales- son más altos que en países con menor informalidad como Uruguay (9,6%) o Chile (14,8%). Mientras Brasil registra una informalidad del 23,6%, Argentina se ubica en el 36,2% entre asalariados, aunque por debajo del promedio latinoamericano del 42,6%.

Menos ingresos

En los últimos días, como lo informó Ámbito, también se hizo público un estudio de la consultora Focus Market que reveló una marcada desigualdad en los ingresos de los argentinos según la región del país. Aunque el promedio nacional alcanza los 671 dólares mensuales al tipo de cambio oficial, el dato esconde una fuerte brecha: mientras en la Ciudad de Buenos Aires el ingreso diario supera los 25 dólares, en provincias del norte apenas ronda los 8 dólares, en promedio. Y si se pone lupa por provincia, en La Rioja se vive con US$8,24 diarios; en Chaco con US$8,52 y en Formosa con US$8,89.

Para dimensionar la brecha en la vida cotidiana, el informe detalla qué puede comprar un trabajador con un día de ingreso. En La Rioja, alcanza para medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas; en Salta, para 700 gramos de carne, 600 gramos de helado o cinco empanadas.

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