Neuquén (de nuestra agencia) - El triunfo del radical Martín Farizano el domingo 28 de octubre pasado para retener la intendencia de la ciudad de Neuquén abre la primera experiencia de la Concertación UCR-PJ ampliada a otros partidos, desde liberales hasta estatistas, como el que responde a los sindicatos de empleados públicos, al frente del gobierno de un distrito que concentra 50 por ciento del electorado neuquino y es el segundo presupuesto de la provincia. Ese variopinto electoral abre interrogantes sobre el futuro del gobierno municipal ya que Farizano tendrá que negociar con un multifacético Concejo Deliberante donde tratarán de convivir emepenistas de Jorge Sapag (gobernador electo) y algunos residuales de Jorge Sobisch (gobernador saliente) y un variopinto de miembros de Recrear, UNE (estatales) e izquierdistas de Libres del Sur. Sólo el paraguas del actual intendente K, Horacio Quiroga -firme impulsor de la alianza con Néstor y Cristina Kirchner- desde el Congreso junto a Julio Cobos, y su propio convencimiento de que el antisapagismo puede conseguir resultados cuando actúa en sólido bloque, le permitirán a Farizano gobernar una ciudad de profundas contradicciones sociales e ideológicas, donde conviven sectores de alto poder adquisitivo con impresionantes bolsones de pobreza -una postal que no supo ver Sobisch- y que exigirá, en los próximos años, un fuerte pragmatismo gobernante. Veamos el diálogo que mantuvo con este diario.
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Periodista: ¿Podrá gobernar con tantos sectores juntos y dispersos a la vez? Martín Farizano: Sí, por supuesto. Cuando se produjo todo este proceso que terminó con las elecciones internas del 3 de setiembre, primero se pronosticaba que era imposible que nos juntáramos. Después, que esto iba a estallar durante la campaña, que expresábamos disimilitudes, etcétera. Sin embargo, hemos estado todos juntos y hemos profundizado los acuerdos previos que determinaron el proceso de unidad.
P.: ¿Cree que Neuquén atraviesa por una circunstancia extrema? M.F.: No es el caso, porque nosotros no nos juntamos solo ahora porque el grueso de los sectores que están comprendidos en la coalición venimos trabajando en conjunto desde hace bastante tiempo. Con la gente de Libres del Sur, del PJ, hace 5 años que estamos trabajando. Ocurre que, ahora, hemos pasado a una coalición mucho más importante, más profunda, donde se ha sumado gente de Recrear, con quienes ya hemos coincidido en temas cruciales. Prácticamente estamos trabajando como si fuéramos un solo partido. Hemos coincidido en todos los temas cruciales mucho antes de que se nos ocurriera la posibilidad de formar «Juntos por Neuquén».
P.: ¿Cómo ve la relación con el futuro gobernador Jorge Sapag? M.F.: Lo conozco al gobernador, sé que es una persona de consenso, poco proclive a los conflictos. Va a gobernar una provincia bastante complicada. Casi todos los municipios más importantes de la provincia están en manos de la oposición, y sin lugar a dudas desde el punto de vista económico, pese a ser una provincia muy rica, se va a encontrar con poca capacidad de maniobra en virtud de que la masa salarial se le ha disparado casi 50% del total de los recursos, y que tiene una deuda que va a tener que ir pagando. No es una situación demasiado holgada. Yo creo que tenemos la responsabilidad de trabajar para que el gobernador tenga la mejor gestión posible. Y, a la vez, yo estoy convencido de que el gobernador va a trabajar para que nosotros tengamos -no me refiero a Neuquén solamente, sino a los intendentes que no somos del mismo cuño- también la mejor gestión.
P.: En el alineamiento estratégico de la provincia, tanto Farizano como Sa- pag se referenciaron en el kirchnerismo. ¿Quién es más K, usted o el gobernador electo? M.F.: (Risas) No, no. No me imagino semejante disputa. Yo creo que estas cuestiones tienen que ceder paso a discutir cómo le resolvemos el problema a la gente y no a ver quién es más bostero o más gallina.
P.: ¿Y usted de quién es? ¿Boca o River? M.F.: De Boca. Digamos.
P.: Hasta en eso coincide con Sapag. M.F.: Pero pese a que soy un fanático, soy muy respetuoso.
P.: ¿Cómo va a hacer para gobernar a una ciudad tan heterógenea y tan complicada como Neuquén? M.F.: Nunca fue fácil y cada vez se va a hacer más complicado. Es una ciudad muy heterogénea desde el punto de vista geográfico, desde el punto de vista social; desde el punto de vista de la dotación de servicios, de las existencia de infraestructura. Es una ciudad que muta y cambia y crece permanentemente. Una ciudad con una cantidad importante de conflictos. Pero hace bastante que estamos trabajando sobre esto, creemos conocerla bastante.
P.: Usted como buen contador hizo un análisis bastante diplomático, pero crítico de las cuentas de la provincia que Sobisch le deja a Sapag. Ahora, ¿qué cuentas va a recibir? ¿Qué caja le deja su amigo Horacio Quiroga? M.F.: Son cuentas razonablemente ordenadas, donde uno está en condiciones de producir cambios, poder determinar y cumplir con algunos objetivos: se ha incrementado la masa salarial como consecuencia de la presión gremial, cosa que no es patrimonio de la Municipalidad, pero no en la misma magnitud que la que tiene la provincia. Tampoco la planta de personal ha crecido en la misma magnitud.
P.: ¿Cree que va a poder hacer frente a la obra pública que demanda esta ciudad? M.F.: Tenemos los fondos fiduciarios de obras públicas que van a permitir sostener en el orden de por lo menos un mínimo de 20, 25 millones de pesos anuales de obras de infraestructura básica. Los problemas más complicados no son por estos temas sino por las tareas que tiene que asumir la Municipalidad: seguridad, vivienda, agua.
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